Tras realizar una inspección técnica y sobrevuelos con drones, la Profepa determinó que el relleno sanitario de Chiltepeque opera bajo la normativa ambiental y descartó derrames de contaminación.
La resolución surgió tras las denuncias de habitantes de Santo Tomás Chautla y San Francisco Totimehuacan. Ellos exigieron la intervención de las autoridades, pues externaron su temor de que los desechos se filtraran hacia sus terrenos de cultivo.
Durante el operativo, que contó con el acompañamiento de los propios vecinos, inspectores federales evaluaron los puntos críticos del sistema de gestión de residuos.
Según el informe oficial, la inspección del pasado 3 confirmó la existencia de cinco piletas de lixiviados equipadas con geomembranas.
Además, el sitio cuenta con diques perimetrales de seguridad para evitar filtraciones al subsuelo.
Asimismo, los inspectores no detectaron desbordamientos ni fallas en el sistema de captación de líquidos residuales.
Además, visitaron un afluente ubicado a 1.5 kilómetros del sitio. Ahí no encontraron rastros de contaminación vinculados al relleno.
Sobre los fétidos olores reportados, la dependencia aclaró que estos corresponden al proceso natural de descomposición de residuos sólidos urbanos.
Por lo tanto, precisó que los olores no necesariamente indican una falla operativa en el relleno sanitario.
La Profepa también subrayó que Chiltepeque mantiene vigilancia constante. Las visitas documentadas ocurrieron en octubre de 2022 y enero de 2025. En ambos casos, los expedientes concluyeron sin sanciones.
Pese al veredicto técnico, la autoridad federal se comprometió a mantener monitoreo sobre la instalación durante la temporada de lluvias. Esto con el fin de descartar filtraciones bajo presión hídrica.
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Profepa descarta contaminación de Chiltepeque; pobladores alistan protestas
Sin embargo, la resolución no fue bien recibida por habitantes de la zona, quienes calificaron la inspección de la Profepa como insuficiente.
Los activistas y pobladores argumentan que el recorrido ocurrió en condiciones de sequía. Por ello, aseguran que la inspección oculta las fallas reales que aparecen durante las precipitaciones.
Ante este escenario, los inconformes convocaron a una marcha en el Zócalo de Puebla el próximo 9 de marzo para presionar a las autoridades a revisar nuevamente el relleno sanitario.
Durante la protesta, planean entregar una unidad USB con evidencias gráficas y técnicas. Según afirman, ese material desmiente los hallazgos presentados por la Profepa en febrero pasado.
Por ahora, el relleno sanitario continuará recibiendo toneladas de basura de la zona metropolitana para mantener la estabilidad sanitaria de la región. Esto se debe a que recibe residuos de Puebla capital y de siete municipios más.
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