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Desde el 2020, el primer año de la pandemia en Puebla a causa del virus de la covid-19, las ventas de los negocios aledaños a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) comenzaron a caer luego que cerraran Ciudad Universitaria y todas sus facultades.

Algunos de estos comercios tuvieron que cerrar y los que no lo hicieron, se han mantenido con muy bajas ventas o incluso con algunos días sin ninguna.

En toda la avenida San Claudio, se aprecian locales en renta, otros más vacíos y múltiples anuncios de cuartos y habitaciones en alquiler. Los pocos negocios cercanos a la BUAP que aún están dando servicio son de fotocopias e impresiones y unos pocos de alimentos o cafeterías. Algunos nuevos y otros solo sobreviviendo con los automovilistas y transeúntes de la zona.

Ricardo Carmona, uno de los nuevos comerciantes de la zona, afirma que como él, todos los comerciantes están en espera de que los universitarios regresen a clases presenciales.

Afirma que ante tantos comunicados que ha emitido la BUAP sobre esto y el cambio y postergación, los negocios todavía están inseguros de regresar e invertir en producto.

“Casi toda la pandemia este lugar permaneció cerrado, algunos se quedaron abiertos esperando que regresaran los muchachos pero la pandemia se fue postergando, vino la ola, la segunda, la tercera, la cuarta y hasta apenas parece que ya empiezan abrir uno que otros locales pero todos quieren estar seguros de que ya va a regresar a clases”.

Además de que considera que las rentas son muy caras, pues los negocios cercanos a la BUAP pagan por un local pequeño en promedio 5 mil pesos de renta mensual.

Pese a que tienen la esperanza de mejorar en cuanto los universitarios regresen en su totalidad a clases presenciales, los negocios que se quedaron y abrieron registraron que sus ganancias cayeron más del 90%, en comparación con años pasados.

Negocios cercanos a las facultades viven la misma situación

Esto no solo sucede en los negocios cercanos a Ciudad Universitaria, también en las demás facultades de la BUAP como Lenguas, Comunicación y las preparatorias.

En las plazas y locales aledaños ya se ven anuncios de renta o venta de locales y algunos otros tuvieron que cambiar de ubicación.

Los negocios abiertos de comida lucen vacíos. Los restaurantes, fondas y hasta bares lucen igual de solitarios cuando eran los más llenos en otros años.

Arrendatarios también sufrieron con la suspensión de clases presenciales

Los arrendatarios son otros que han sufrido los estragos de la cancelación de clases presenciales, a causa de la pandemia. En la zona de Ciudad Universitaria de la BUAP y sus facultades, se puede ver una gran cantidad de anuncios que ofrecen en renta recámaras, departamentos, cuartos y habitaciones a bajos costos.

Lo que cuando había clases presenciales a un universitario foráneo le costaba mucho trabajo encontrar, hoy hay publicidad de este tipo al por mayor. 

Los universitarios han decidido no adelantarse a rentar u ocupar un lugar donde vivir debido a la forma tan inestable con la cual han manejado el regreso a clases presenciales. 

En enero, la máxima casa de estudios pospuso el regreso a clases presenciales que estaba programado para el 24 del mismo mes, debido al aumento de contagios de covid-19 provocado por la variante Ómicron.

Para este mes de febrero la máxima casa de estudios anunció que comenzarían con el regreso escalonado a clases presenciales, sin embargo no volvieron el total de los alumnos, por lo que el aforo aún es bajo en la zona.

Las Unidades Académicas determinaron una fecha distinta para el retorno a las aulas de cada escuela y facultad, a fin de evitar generar aglomeraciones y volver de forma segura en el marco de la cuarta ola de contagios de coronavirus.

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