El miedo aún persiste en los habitantes de San Martín Texmelucan a 14 años de la explosión provocada por una toma clandestina. El saldo fue 30 personas sin vida, uno de ellos sin identificar, decenas de afectados y cuantiosos daños materiales.
El 19 de diciembre de 2010 se quedó marcado en la memoria de las familias que perdieron a sus seres queridos durante aquella madrugada.
Mientras que centenas de personas corrían para ponerse a salvo de las llamaradas, otras más quedaron encerradas en sus hogares, sin salida y con un destino fatal.
El dolor aún está latente en las miradas de los habitantes de San Martín Texmelucan que perdieron a uno, dos o hasta tres integrantes de sus familias en la fatídica explosión.
Con voz entrecortada, recuerdan a sus padres, esposas e hijos que perecieron aquel diciembre, a tan solo cinco días de Navidad.
Mientras que, los más jóvenes, transitan por las calles indiferentes. Sin saber el peligro que corren, al vivir a menos de 10 metros de las señaléticas de los ductos de Pemex.

Decenas de personas perdieron su patrimonio en San Martin Texmelucan tras la explosión, mientras que, para otras tantas, las festividades decembrinas no volvieron a ser las mismas.
Las autoridades, hacen caso omiso a las exigencias tras la tragedia vivida hace 14 años e intentan tapar el sol con un dedo. Pues aún en la zona persiste el robo de combustible, en las narices de militares y elementos de la Guardia Nacional.
“Pide a los bomberos que nos rescaten”, las últimas palabras de una madre
Recordar es volver a vivir y así quedó impregnado en la entrevista que se le realizó a un hombre adulto que portaba unos guantes de gasero. Se niega a dar más detalles sobre aquella explosión en San Martín Texmelucan. Solo se identificó como el señor Hernández.
El dolor de un padre que solo ha estado en la ceremonia luctuosa una vez. Con eso le basto, para no asistir de nueva cuenta al homenaje póstumo de las víctimas de la explosión.
Encontrarlo, fue cuestión de suerte, una casualidad, cerca de terminar el recorrido de CENTRAL por la Zona Cero.
Al pedir ayuda para encontrar una de las casas afectadas, un vecino del lugar llamó a otro que estaba a las afueras de un domicilio.
“Él te puede dar detalles”, dijo el hombre de forma amable, pero ocultando la dolorosa verdad del otro, quien se acercó a él.
–Quieren saber de quién era esta casa… ¿Era la tuya o la del güero? Bueno, ahora de la viuda…
–No. Mía no era, no la identifico. Ya pasaron muchos años.
–Cuéntales, son periodistas. ¿Quién mejor que…?
–No. Hablar de eso me pone mal, no es fácil. Es más, estoy terminando (…) Para no tener que venir mañana y ver la ceremonia esa.

El hombre en ese momento señaló el lugar donde se encuentra una placa, a un costado del camino de San Damián.
La placa metálica sobrepuesta en una base de cemento tiene el nombre de los 30 fallecidos, incluyendo el de su esposa y su hijo.
Un poco a regañadientes por su amigo y con la voz entrecortada, el hombre dio detalles de cómo vivió ese día.
El 19 de diciembre del 2010
Por cuestiones de trabajo, el día de la explosión en San Martín Texmelucan, él no estaba en casa. Pero sí se encontraba su esposa, su hijo y una joven que los ayudaba como su niñera.
Pasadas las 5:30 horas de la madrugada recibió una llamada. Era su esposa, quien le pidió llamar a los bomberos tras encerrarse en la última habitación de su hogar junto a su hijo y la joven.
“Pide a los bomberos que nos rescaten, ahí vamos a estar”.
Fueron las últimas palabras de su esposa antes de colgar el teléfono. Fue la última vez que la escuchó con vida.
Al llegar, llamas de más de 15 o 16 metros de altura cubrían la zona, por lo que no se pudo acercar a más de 60 metros de su casa.
Lo invadió la desesperación, intentó ingresar, pero los bomberos se lo impidieron. Su esposa, María Concepción y Diego Ignacio, habían perdido la vida entre las llamas de la explosión en el municipio de San Martín Texmelucan.
El señor Hernández desconoce si sufrieron, si se sofocaron antes o fallecieron calcinados. Pero a él, la explosión le dejo secuelas, traumas. Le teme al fuego y con las fugas de gas, solo corre para ponerse a salvo, después de perder a dos de sus seres queridos.
En su casa, fallecieron tres personas en aquel 19 de diciembre de 2010. Su casa quedó “derretida, como si fuera una vela”.

Sobre la indemnización que dio Petróleos Mexicanos a las víctimas de la explosión en San Martín Texmelucan, aún le causa una sonrisa irónica. La consideró injusta:
“Eso no vale una vida”.
Al igual que él, Doña Lupita, Don Francisco y Doña Justina, vecinos entrevistados en la zona, coincidieron en algo. Temen que esta situación se replique en un futuro cercano. Viven con esa zozobra y sus razones tienen, al igual que decenas de personas de la unidad habitacional que también sufrió los estragos.
Huachicol persiste en la Zona Cero de la explosión en San Martín Texmelucan
El recorrido de CENTRAL por “El Arenal” coincidió con el paso de elementos del Ejército Mexicano por la zona.
Esto causó risa entre los vecinos, pues indicaron que ellos “son cómplices de lo que se vive a diario” en la esquina de Luis N. Morones y San Damián.
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A decir de los habitantes del Infonavit, es el punto de reunión de pipas y huachicoleros, para hacer sus negocios, incluso bajo la mirada de los castrenses y policías municipales.
Solo le hacen a la mamada, si bien que saben quiénes son. Ya somos un chingo por acá, hace 14 años fueron 30, si esa madre explota van a ser más de 100 ahora”.
Los vecinos de “El Arenal” temen una nueva tragedia como la explosión sucedida hace 14 años en el poblado de San Martín Texmelucan, solapada por la corrupción e indolencia de las autoridades federales.
En memoria de Diego Ignacio, María Concepción y una persona más que quedó en calidad de “desconocida”, tres de las víctimas mortales.
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