El discurso de ordenamiento del Ayuntamiento de Puebla contrasta con la realidad, pues aún proliferan ambulantes y casetas de comercio informal cerca de universidades y hospitales.
A pesar de las constantes jornadas de retiro por parte de la Secretaría de Gobernación, el comercio informal sigue ganando terreno en zonas estratégicas de la ciudad.
En un recorrido realizado por CENTRAL, se constató que la vía pública en inmediaciones de hospitales y universidades de Puebla continúa siendo ocupada por ambulantes y el comercio informal.
No solo se mantienen, sino que también continúan obstaculizando el paso peatonal y los accesos de emergencia, tal como en el Centro Histórico.
En la zona del IMSS de San José, se ha convertido en un mercado con estructuras metálicas y lonas que reducen el espacio para los derechohabientes.
Sin embargo, la presencia de puestos de comida, artículos religiosos y ropa satura las banquetas de la calle 2 Norte y la 18 Oriente.
Familiares de pacientes denuncian que caminar por la zona es una carrera de obstáculos desde las primeras horas del día. Especialmente para personas con movilidad reducida o en silla de ruedas.
Una situación similar se vive en el IMSS de la Clínica 2 y en el Hospital Carmen Serdán Alatriste, donde proliferan casetas y puestos ambulantes.
Lo que en teoría deberían ser operativos de despeje, en la práctica resultan insuficientes ante la velocidad con la que los comerciantes reinstalan sus estructuras.
En ese sentido, los alrededores son nuevamente colonizados por el comercio informal, que opera con total impunidad ante la ausencia de inspectores de Vía Pública.
Ambulantes secuestran banquetas en Facultades de la BUAP; de instrumental médico a artículos de temporada
El fenómeno se replica con fuerza en el sector educativo, específicamente en las Facultades de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) todos los días.
Los estudiantes de Estomatología enfrentan está problemática de manera continua, con puestos que ofrecen desde uniformes y equipo dental hasta alimentos.
Sin embargo, el caso más evidente de descontrol se observa en la Facultad de Psicología, ubicada en el Centro Histórico. Los estudiantes señalaron que el crecimiento del comercio informal ha reducido el espacio de tránsito.
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Expusieron para CENTRAL que los puestos de comida generan cuellos de botella y focos de inseguridad durante las horas de salida, al haber tanques de gas.
El problema no es que la gente trabaje, sino que se apropian de la banqueta. Los operativos solo pasan, se quitan un rato y en cuanto se va la patrulla, vuelven a armar todo”.
Aunque el Ayuntamiento de Puebla ha presumido la liberación de espacios públicos, la realidad en las periferias de estas instituciones cuenta una historia distinta.
La falta de una estrategia permanente permite que los ambulantes retomen sus lugares apenas minutos después de las inspecciones oficiales. Mismo caso que se repite en pleno Centro.
Corredor 5 de Mayo y Calle de los Dulces, entre el turismo y la informalidad
En un seguimiento al caos vial que impera en la ciudad, CENTRAL constató que las calles del primer cuadro de la ciudad siguen siendo de los ambulantes.
Los comerciantes han rebasado el Corredor 5 de Mayo y la Calle de los Dulces con puestos que desafían los decretos municipales.
La saturación es tal que, en horas pico, el flujo de turistas y poblanos se detiene, obligando a los transeúntes a rodear las estructuras informales.
Mientras el Gobierno Municipal asegura mantener el diálogo con las organizaciones, la realidad en el Centro Histórico sigue siendo una zona para el comercio informal.
De acuerdo con la Secretaría de Gobernación (Segob), aún persisten 300 ambulantes en las calles del primer cuadro de la ciudad, desde la Avenida Reforma hasta la 12 Poniente.
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