¡Comparte!

Cada vez son más las empresas en México que entienden lo importante que es que sus equipos puedan comunicarse en otro idioma. Hablar por videollamada, escribir un correo, presentar una propuesta a un cliente internacional… Es un hecho, las situaciones que exigen soltura lingüística se han vuelto comunes. Esto explica el auge de los cursos de idiomas para empresas, que se han convertido en un activo de valor tras la internacionalización de muchas compañías en el mercado.

Capacitación presencial en la oficina, la fórmula clásica que no pasa de moda

A pesar del auge digital, muchas compañías mexicanas siguen apostando por los cursos presenciales dentro del lugar de trabajo. Además de promover la integración del equipo —los trabajadores se involucran más—, favorece una práctica más inmediata del idioma en contextos reales, como juntas, presentaciones o negociaciones.

Algunos centros de enseñanza como Astex ofrecen programas diseñados a la medida, con profesores que se desplazan a las oficinas en horarios pactados. Otros combinan clases individuales y grupales, según el nivel y las metas del personal.

Clases en línea: no hay distancias cuando la estructura es buena

La modalidad virtual ha demostrado que también puede funcionar muy bien, sobre todo cuando los programas están bien diseñados y cuentan con seguimiento personalizado. Suelen estar orientados a empresas que operan con trabajadores en diferentes partes del país, al no poder asistir presencialmente a la oficina.

En este caso, lo importante no es solo la plataforma, sino quién está detrás. Empresas como Astex ofrecen cursos de idiomas para empresas que combinan herramientas tecnológicas con tutores capacitados y evaluaciones continuas. La formación está disponible en diferentes modalidades —cursos individuales, plataforma de idiomas— y adapta los métodos de enseñanza al nivel y disponibilidad de los equipos.

Llamadas telefónicas o videollamadas: práctica intensiva sin distracciones

No todos los colaboradores tienen tiempo para una clase semanal de una hora. Para ciertos perfiles —como directores, gerentes o personal de ventas—, las sesiones por llamada o videollamada corta pueden ser más efectivas. Al no haber estímulos visuales (en el caso del formato telefónico), se potencia la escucha activa y la pronunciación.

Son espacios de 20 a 30 minutos para practicar conversación, corregir errores y preparar reuniones o presentaciones. La formación suele estar más enfocada a la búsqueda de resultados concretos que a aprender desde cero un idioma. La finalidad es ganar soltura y confianza al hablar en un entorno laboral.

Soluciones mixtas: cuando lo importante es la constancia

Cada vez más empresas apuestan por esquemas híbridos para que el aprendizaje no dependa de formatos. Una clase virtual semanal puede complementarse con llamadas breves para practicar conversación y el uso de plataformas digitales que refuercen vocabulario o estructuras gramaticales a ritmo propio. El reto está en mantener la motivación y el seguimiento.

De nuevo, la capacitación ha de adaptarse a la disponibilidad, nivel y experiencia de los participantes. Proveedores como Astex ofrecen todos los modelos posibles de formación, con clases presenciales, por celular o en línea, además de una completa plataforma de e-learning con contenidos creador por la propia firma.

Te puede interesar:

Plaza San Diego