El académico de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (Upaep) Eduardo Ismael Hernández destacó la prevención y la ingeniería de riesgos como medida preventiva ante sismos. Esto, tras los terremotos ocurridos en Venezuela de 7,2 y 7,5 que provocaron la muerte de más de 800 personas.
De acuerdo con el profesor de la Facultad de Ingeniería Civil los desastres por fenómenos naturales no son desastres naturales. Ya que el desastre ocurre cuando un fenómeno natural impacta a una población vulnerable y rebasa la capacidad de respuesta de las autoridades.
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El académico recordó que México desde el 2015 forma parte del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, impulsado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El cual busca que los países inviertan en acciones preventivas para disminuir los efectos de amenazas naturales como sismos, huracanes e inundaciones.
El especialista señaló que, desde el punto de vista científico, actualmente es imposible predecir un terremoto. Para ello sería necesario conocer con precisión dónde ocurrirá, qué magnitud tendrá y en qué fecha se presentará. En cambio, el académico de la Upaep explicó que la ingeniería de riesgos permite calcular probabilidades de ocurrencia y diseñar infraestructura más segura.
Académico Upaep recordó la importancia de aplicar la Ingeniería de Riesgos tras sismos
El investigador recordó la importancia de aplicar la ingeniería de riesgos como medida preventiva ante sismos.
Como ejemplo, recordó que el 24 de junio se registró una intensa actividad telúrica en distintas partes del mundo. Ese día ocurrieron movimientos sísmicos en Nueva Guinea, Grecia, Argentina, Chile, México, California, Estados Unidos, Japón, Somalia. Además de los dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 en Venezuela.
Eduardo Ismael Hernández indicó que esta secuencia demuestra que los sismos son fenómenos naturales que ocurren de manera constante. Debido al movimiento de las placas tectónicas, principalmente en las zonas donde estas interactúan.
Respecto a Venezuela, explicó que el país se ubica en el límite entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana. Una región altamente sísmica donde el movimiento lateral entre ambas placas favorece la acumulación y liberación de grandes cantidades de energía.
Asimismo, lamentó que Venezuela cuente con una red limitada de estaciones de monitoreo sísmico. Debido a que dificulta obtener información precisa para estudiar estos fenómenos y mejorar las estrategias de prevención.
Detalló que el sismo principal, de magnitud 7.5, ocurrió a una profundidad aproximada de 10 kilómetros. Estas condiciones incrementan considerablemente la intensidad del movimiento en la superficie y provocó daños severos en distintas ciudades del país.
Estimaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos, explicó que la sacudida del terreno alcanzó niveles de intensidad catalogados entre severos y violentos cerca del epicentro.
Mientras que en Caracas también se registraron movimientos importantes que ocasionaron afectaciones, pese a encontrarse a varios cientos de kilómetros.
Finalmente, señaló que la aceleración máxima del suelo registrada durante este terremoto se acercó al 50 por ciento de la gravedad Esto significa que el movimiento es aproximadamente cinco veces más intenso que el ocurrido en Puebla durante el sismo del 19 de septiembre de 2017. Gracias a esta comparación se puede dimensionar la magnitud del desastre ocurrido en Venezuela.
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