Vialidad
Junio de 1981: Fotografías escalofriantes de la Puebla sin ángeles de Gabriel Olguín
El retrato de cuatro personas que perdieron la vida cuando se estrellaron contra un tráiler y la sonrisa de “los mirones” que posaron para la instantánea, en donde un cadáver yace en la carpeta asfáltica de la carretera México-Puebla, son algunas de las imágenes que se asemejan al estilo fotográfico de Enrique Metinides
Por Eloy Rodríguez Linares/@linares_eloy
Algunas de las fotografías de Gabriel Olguín, reportero gráfico del periódico El Sol de Puebla, tienen una similitud con las escenas lúgubres de accidentes viales que Enrique Metinides retrató para el diario La Prensa.
En una de las imágenes escalofriantes que el fotógrafo de El Sol de Puebla publicó el dos de junio de 1981, muestra cuatro cuerpos sin vida que, al impactarse contra un tráiler que transportaba 30 toneladas de mosaicos, quedaron atorados en el auto en donde viajaban.
En otro retrato que publicó 16 días después, el fotoperiodista capturó a un grupo de “mirones” que sonríen y posan para la fotografía en donde aparece un cadáver sobre la cinta asfáltica de la carretera México-Puebla.
Rápidos y furiosos
Cuatro personas murieron, entre ellas un bebé, al estrellarse contra un tráiler en el kilómetro 24 de la carreta Puebla-Orizaba.
El percance ocurrió cuando el conductor de un tráiler arrastró 80 metros a un vehículo Volkswagen que, al hacer el intento de rebasar, invadió el carril con dirección a Orizaba.
Las agentes viales usaron grúas y maquinaria especial para rescatar los cuerpos sin vida de las personas que viajaban en el auto compacto.
El conductor del vehículo tenía, en la bolsa de su camisa, una credencial que lo acreditaba como José G., quien fue trabajador del área de seguridad de la planta Volkswagen. Los cadáveres de una mujer y un hombre, de entre 25 y 27 años, quedaron en calidad de desconocidos. Al igual que el cuerpo sin vida de un niño de cinco o siete meses. El conductor del tráiler se dio a la fuga.
Carreterazo
Una persona perdió la vida y tres sujetos resultaron con heridas de gravedad por un aparatoso choque ocurrido en el kilómetro 113 D-190 de la autopista México-Puebla.
El percance sucedió cuando Gregorio V., conductor de un Sedán, se impactó contra la parte trasera de un taxi de la Ciudad de México que, en el área de acotamiento, Gonzalo N. reparaba junto con un acompañante.
Cuando un grupo de paramédicos llegaron al lugar del percance, Gonzalo N. ya no contaba con signos vitales. Al acompañante del taxista lo trasladaron al Hospital de San Alejandro.
Los sujetos que viajaban en el Volkswagen los internaron en el Hospital de la Cruz Roja, pero Gregorio V. quedó en calidad de detenido.
Niño fotógrafo
A la edad de 10 años, Enrique Metinides comenzó a recorrer las calles de la Ciudad de México para retratar, con una cámara Kodak Brownie Junior que le regalo su papá, accidentes automovilísticos y autos chocados.
Aquellas fotografías tenían como inspiración escenas de películas de gánsteres que protagonizaron Edward G. Robinson y Humphrey Bogart, cintas que Metinides veía en los cines de la calle de San Juan de Letrán.
Un año después, cuando fotografiaba un accidente por San Cosme, Metinides recibió la invitación de Antonio Velásquez, quien fue reportero gráfico de La Prensa, para que trabajara como su asistente.
Las imágenes que Metinides capturó, durante más de 50 años, son reconocidas por su aspecto estético y por las personas que bautizó como “mirones”, porque les fascina el chisme, el espectáculo y la muerte.
(Con información del periódico de El Sol de Puebla.)