Puebla, 07 de agosto del 2022

A Karina Romero se le cruzaron los cables

Por Viridiana Lozano / /
A Karina Romero se le cruzaron los cables
Foto: Central

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En México y el mundo la lucha es por la despenalización del aborto. No es un tema nada más del feminismo ni de las “radicales”, lo impulsa la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y, recientemente, la Suprema Corte de Justicia (SCJN) con una postura en contra de que las mujeres que aborten sean encarceladas.

Entre todo ello, también se ha luchado por evitar la estigmatización de la mujer y no promover roles de género machistas que nos colocan como vulnerables y con aptitudes específicas, ya saben:  cocineras, cuidadoras del hogar, buenas para las manualidades…

Con esa visión de avanzada, en el 2020 desapareció el Instituto Poblano de las Mujeres para dar paso a la Secretaría para la Igualdad Sustantiva de Género, que no solo incluyó a las mujeres sino que también promovió la diversidad sexual y la no discriminación.

En términos prácticos, se acabaron las clases de cocina y llegaron las de las infecciones por transmisión sexual, la bisexualidad, el lesbianismo…

La nueva administración llegó apenas el 15 de octubre y la priista Karina Romero Alcalá fue designada como titular de la dependencia. Es muy pronto para hablar de un retroceso, y tampoco una reunión desafortunada puede calificar la visión de una dependencia en su totalidad.

Lamentablemente, la noticia de esta dependencia que más polémica ha causado es la de la reunión que Karina Romero tuvo con la organización de ultraderecha, antiaborto y católica Vifac.

Karina Romero tiene razón cuando dice que todas las voces deben ser escuchadas, pero la funcionaria, pensemos que solo “por convivir”, se atrevió a calificar de loable el trabajo y la “lucha por las mujeres” que ellas hacen.

Esto es contrario a todo lo que existe en la prensa y en artículos documentados sobre Vida y Familia AC (Vifac).

La investigación más importante al respecto de esta y otras organizaciones de este mismo tipo  es la que publicó el diario internacional El País, apenas en octubre de este año, titulada “Las nuevas tácticas antiaborto de ultraderecha en América”.

En ella revela que los centros afiliados a la organización estadunidense Heartbeat International utilizan estrategias para convencer a mujeres vulnerables de que no interrumpan su embarazo con “albergues para embarazadas y promesas falsas de adopción”.

Según El País, cuando su reportera se acercó a Vifac, alegando que quería interrumpir su embarazo, ellos le ofrecieron “la cancelación del acta de nacimiento de su bebé”, un trámite que no existe. Además, de llevar a cabo proceso de adopción que está fuera de la ley, pues éstos solo pueden celebrarlos los gobiernos.

“Una vez que deciden quedarse en Vifac, le aseguraron a la reportera, las mujeres reciben un techo, alimentos, atención médica y acompañamiento, y, la “cereza”, como lo llamaron las coordinadoras, son talleres que supuestamente en un futuro las ayudarán a salir de su precaria situación económica. En las instalaciones, varias mujeres confeccionaban rosarios con cuentas de colores”, señala el artículo.

Hay información anterior ya de estas adopciones irregularidades, pes según El Informador en 2012 la entonces Procuraduría General de la República (PGR) inició una investigación por una presunta red de tráfico de niños en tres estados, en la cual estaba también involucrada Vifac.

En marzo del 2018, la senadora Angélica de la Peña Gómez manifestó su rechazo a que esta organización recibiera donaciones de recursos públicos.

Acusó que se trata de una organización antiabortista ligada a la Iglesia Católica, presuntamente implicada en tráfico internacional de menores a través de la adopción, según público el semanario Proceso.

En cuanto Karina Romero publicitó su reunión con Vifac, fue advertida por organizaciones y activistas de sus verdaderas prácticas en contra de la mujer.

 

 

 

 

Romero Alcalá aseguró en entrevista este 8 de diciembre que no había llegado a algún tipo de acuerdo con Vifac y que fue una reunión informal. Qué bueno, no vaya a ser que busquen financiarse con dinero público, como lo han hecho en otros estados, porque ese dinero público solo beneficiaría a un pensamiento, el de la ultraderecha.