Puebla, 18 de octubre del 2021

La eterna lección sin aprender

Por Daniel Fajardo Patrón / /
La eterna lección sin aprender
Fotos: Central

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La tercera ola de contagios por covid-19 ha comenzado, al menos de manera formal, porque el manejo informativo, tal cual ocurrió en la primera ola, ha sido bastante manipulado. El hecho es que ante el aumento de casos y la llegada de nuevas variantes del virus es prácticamente imposible tapar el sol con un dedo y no quedó otra más que reconocer la tercera parte de esta auténtica historia de terror.

En estos momentos se responsabiliza a los jóvenes de esta situación, son quienes han salido de casa, quienes no se toman en serio las precauciones señaladas por las autoridades y más, es verdad, no voy a negar que la actividad de este grupo generacional ha actuado de esta manera, aunque no son los únicos, no sólo los jóvenes han salido a las calles, la sociedad en lo general ha tomado la decisión de regresar a la normalidad.

Quizás por un exceso de confianza por la campaña de vacunación, misma que no ha tenido una adecuada estrategia informativa en la que se explique y sensibilice lo que realmente representa esta acción, para muchos es la inmunidad ante el virus, pensamiento que no tiene sentido cuando se han registrado casos de personas, no sólo en nuestro país, que han sido contagiadas pese a estar vacunados.

Se ha culpado a los jóvenes de este nuevo brote, pero quizás la historia comenzó un poquito antes con cientos de mítines realizados en las pasadas elecciones, donde fuimos testigos de eventos sin sana distancia ni cubrebocas y demás; con eventos así en casi todo el país, extrañamente las cifras fueron en descenso, adjudicando este triunfo a la campaña de vacunación, la cual hasta el momento abarcaba un porcentaje relativamente minoritario para adjudicarse este logro de la manera en la que se hizo.

Hoy los jóvenes son los más potenciales para contagiarse, sí, hay muchas probabilidades si la vida social continúa sin precauciones y no están vacunados, pero también son el público cómodo a señalar, ¿qué pasaría si parte de las estadísticas de esta nueva ola mencionara, como seguramente debe ocurrir, casos de personas que están dentro del grupo de generaciones que en el papel ya han sido vacunadas? Sin duda, sería un gran fracaso para la estrategia de comunicación del gobierno el que estos casos aparezcan generando dudas acerca de la efectividad de las campañas de vacunación, que también debe señalarse en muchas zonas de nuestro país, han sido desaprovechadas por los ciudadanos quienes simplemente no se presentan para la segunda dosis. ¡Como sea! Sería un fracaso como país que la tercera ola sea protagonizada por grupos que en el papel ya no deberían ser los que aparezcan en las estadísticas y que seguramente así está sucediendo junto con muchos jóvenes, pero estos últimos son los ideales para ser la imagen de este rebrote.

Sin darle tantas vueltas y para que la tercera ola pueda tener un verdadero impacto menor, la clave de esto será sin duda aprender la lección, observar cuáles son las acciones que hemos realizado con acierto y cuáles siguen siendo una irresponsabilidad de todos, para que la tercera y las siguientes olas que tengan que venir no sean una eterna lección sin aprender.

Comparte conmigo tu derecho de réplica en mis redes @danielfajardomx.

BUAP