Puebla, 04 de diciembre del 2021

Karina Pérez Popoca y la sequía del poder

Por Edmundo Velázquez / /

Cuenta hasta diez

La primera vez que vi a Karina Pérez Popoca fue en un mitin de “Cholula Viva y Digna”.

Ese movimiento que la familia Xicale encabezó por la defensa de la tierra en la zona de la Pirámide de Cholula y que buscaba evitar que Rafael Moreno Valle Rosas hiciera un parque en la zona.

Karina llegó con una bolsa de plástico en la que cargaba sus pertenencias y mucho aire en los pulmones.

Empuñó el micrófono y arengó a los vecinos de San Bernardino Tlaxcalancingo en el centro de esta junta auxiliar de San Andrés.

Al poco tiempo hubo un grupo de vecinos, entre los que se encontraba ella, con orden de aprehensión. También fueron detenidos Adán y su hijo Paul. Josué Xicale y otros vecinos mantuvieron la lucha hasta que fueron liberados los dos miembros de la familia Xicale. El movimiento realmente sucumbió hasta que la política los dividió.

Adán Xicale no fue designado candidato y fue colocada, por aquellos menesteres de la paridad de género obligada desde las autoridades electorales. Y ahí se destrozó el movimiento.

En poco tiempo Karina Pérez Popoca dio la espalda a los Xicale y consideró que con tener a uno de sus miembros en el Ayuntamiento ya había cumplido.

Pasó de empuñar el micrófono y estar encargada de una camioneta que funcionaba como carrito de sonido del movimiento “Cholula Viva y Digna” a presidenta municipal de San Andrés Cholula.

Y perdió piso. Y en menos tiempo aún, se convirtió el principal promotora de los negocios de su marido, quien ahora era presentado como un empresario que toda la vida tuvo dinero.

En San Andrés Cholula los tres años de gobierno municipal solamente sirvieron para que Karina se volviera un personaje de Twitter que presumía su nueva vida.

Eso sí, entre sus compañeros de Morena, entre otros presidentes municipales y entre la clase política eran del todo conocidas las historias de su marido, Javier Elías Amaxal, quien ante cualquier pretexto presumía ser quien controlaba San Andrés con un dejo machista.

Así como pasó de ser quien estaba encargada del carrito de sonido de Cholula Viva y Digna a ser la presidenta municipal, javier Elías Amaxal pasaba de ser el esposo de Karina al gran empresario.

Varios sanandreseños tienen la misma queja de Karina. Llegaban al Ayuntamiento, solicitaban una reunión con la presidenta. Ella los atendía y escuchaba lo que tenían avanzado de un negocio. Llámese gasolinera, franquicia, construcción, lo que fuera.

Ella tomaba nota y aseguraba que los apoyaría agilizando los trámites.
Pero pasaba todo lo contrario. Karina no solamente bloqueaba a los empresarios que antes le habían pedido apoyo.

Al contrario, usaba toda la información y se la pasaba al marido para que este iniciara ahora, casualmente, una gasolinería en la zona o el negocio en especifico que le habían contado a Karina.Así pasó varias veces. Y la ex presidenta municipal de San Andrés bien lo sabe.

Es muy distante la imagen de esa Karina que conocí hace años como defensora de su pueblo.

Pasó de empuñar el micrófono en el sonido de Cholula Viva y Digna a generarle los negocios a su marido con la información privilegiada que obtenía de San Andrés Cholula.

Ahora que ya comenzó a ser plantada, ahora que ya no le toman las llamadas, ¿será que el esposo de Karina mantendrá esa bonanza?

¿Seguirá presumiendo bien ebrio y a todo volumen que controla los negocios de San Andrés?

Karina mientras tanto sigue inventandose cuanto evento puede, llamando a presidentes municipales para echarse un café y hasta inaugurando campanas de iglesias y bardas de panteones.

No cuajó ese rumor que insertó para que la quisieran candidatear como secretaria de lo que fuera en el gabinete del gobernador Miguel Barbosa Huerta.

Le urge seguir vigente porque ya empezó la sequía de poder.

Selene Rios

JV

BUAP