Puebla, 18 de octubre del 2021

Lo que hemos aprendido (en poco tiempo) de los foráneos en Seguridad Pública

Por Edmundo Velázquez / /
Lo que hemos aprendido (en poco tiempo) de los foráneos en Seguridad Pública
Foto: Central

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Hace unos días, el periodista Fernando Maldonado en su columna Parabólica planteaba el nombre de Armando Álvarez Morales como “el as bajo la manga” del alcalde Eduardo Rivera Pérez para ser el próximo titular en Seguridad Pública Municipal.

Híjole, si esa es la carta marcada, la buena, la chida, la mera mera... Puebla tiene broncas.

Primero porque parece que no terminamos de aprender entonces de todo lo mal que la hemos pasado, y lo que se ha sufrido con mandos foráneos en estas áreas.

No, no se trata de hacer una versión chaqueta de la Doctrina Monroe aplicada en “Puebla para los poblanos”.

No, no se trata de eso. Ni de una territorialidad del camote.

Se trata más bien de tener la sensibilidad, el tacto y la visión de evitar los errores del pasado.

O por lo menos en experiencias recientes.

De entrada, Eduardo Rivera vivió en carne propia el traer un foráneo en su primer periodo como alcalde. Basta con mencionar el nombre de Amadeo Lara Terrón, originario de Toluca, Estado de México, como para saber que de verdad nos fue fatal.

Incluso los números de la actual Secretaría de Seguridad Ciudadana en Puebla estuvieron mejor que los de Amadeo Lara Terrón.

¿De verdad entonces Eduardo Rivera traerá a otro foráneo como Armando Álvarez Morales?

Sí, ya vimos que varios medios de comunicación han recitado el currículum del funcionario jarocho, que ha sido colaborador en algunas cápsulas de El Financiero y que ocupa su tiempo en muchas capacitaciones y últimamente lo suyo es la plática vía Zoom.

Pero recordemos lo que hemos aprendido tan solo con los últimos dos secretarios de Seguridad Pública en esta administración estatal, quienes también eran foráneos hipe-mega-archi recomendados.

¿O ya se nos olvidó la experiencia que vivimos con el vicealmirante Ildefonso Amezaga Ramírez y el ilustre chiapaneco Raciel López Salazar?

Pero si lo tenemos fresquito en la mente como para olvidar qué es lo que sufrimos con mandos foráneos.

Tuvieron un desconocimiento en la cadena de mando local y no les importaban las carencias de los policías locales.

Desconocían cómo es Puebla, cómo era y cuánto ha cambiado. Así que tardaron en conocer el terreno.

Usualmente, un foráneo —le pasó a Amadeo Lara— no ubica las colonias ni las zonas, entonces no ubica tampoco cómo es que las mafias, incluídas las de los policías, se dividen por plazas, zonas, espacios y hasta familias.

Aunado a esto, un foráneo en seguridad pública es obvio que tiene carencia de arraigo, o sea le vale lo que pase en Puebla porque no es de aquí y, en cuanto acabe su encargo, o lo corran, lo primero que ocurra, tomará sus maletas. Le importará un comino si dejó la plaza caliente o a los poblanos con la delincuencia al cuello.

Un mando foráneo es usualmente complicado que llegue a tener química con los policías locales. Los uniformados a su vez se muestran reacios a aceptarlo como mando.

Acuérdense por ejemplo del exsecretario estatal Mario Ayón que tenía más amor por sus caballos percherones que por los agentes con los que debía trabajar, y a quienes no les habían dado para llantas de sus patrullas en años. Esto provocó una crisis tras la muerte de varios uniformados en un accidente por un neumático reventado. Más cuando asignaba a policías para darles de comer a sus caballitos.

También es muy usual que algunos de esos funcionarios foráneos terminan haciendo negocios y se van. Entregan la plaza o ellos mismos conforman y dan paso a los grupos delictivos y bandas que les son cómodas. ¿Sí recuerdan a Raciel? ¿verdad?

Podemos hacer la lista de inconvenientes aún más extensa.

Pero aún no sabemos el nombre del próximo secretario. Y ojalá, Eduardo Rivera Pérez realmente revise los antecedentes de Armando Álvarez Morales.

El señor en 2011 apenas y duró los primeros 100 días en la administración del municipio de Benito Juárez, en Quintana Roo, y fue despedido tajantemente. ¿Por qué? Porque meses atrás había sido cuestionado sobre su trabajo en Veracruz y nadie hizo caso del antecedente.

Sí, tiene un amplio currículum, qué bueno. Pero eso siempre ha sido criticado por los policías de pie a tierra quienes aseguran que tanta preparación suena a mucho tiempo libre y poca acción en el campo y el terreno. Vaya, desconocimiento.

De ser el elegido no quedará más que tener mucha fe y ser positivos. Vaya, "darle chance". Con todo lo que implica. 

Pero, como ya sabemos, a Eduardo Rivera Pérez ya no se le va a admitir ese “echando a perder se aprende” con que justificamos a los ediles novatos.

Se juega en este trienio un futuro político promisorio o el sepultar sus sueños de ser gobernador.

¿Le convendrá alguien como Álvarez Morales en seguridad?

Ojalá que antes de cualquier nombre, primero se piense en Puebla.

BUAP