Puebla, 02 de agosto del 2021

Zoquitlán, tierra de pistoleros y caciques

Por Edmundo Velázquez / /
Zoquitlán, tierra de pistoleros y caciques
Foto: Central

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Dicen que no hay que temer a Dios, más bien hay que temer al hombre.

El hombre y su ambición contante. El amasar poder y ganancias económicas vuelven más peligroso a los hombres que han detonado proyectos de muerte, acabando poco a poco con nuestra tierra, fácilmente anonadados por lograr sus deseos. No importa pasar encima de otros, importa el poder y el dinero.

El próximo 23 de agosto se cumplen tres años de la desaparición del activista en contra de los proyectos de muerte, Sergio Rivera Hernández.

Sergio encabezó la defensa que los pueblos opositores a la construcción en la hidroeléctrica de Coyolapa-Atzala, en la Sierra Negra de Puebla.

Pero, la cosas, a tres años, no han cambiado.

Los opositores a este proyecto aún esperan a que sea cancelado, pero la violencia en la zona parece empeorar.

Empeora la violencia y empeora el cacicazgo del grupo político que mantiene el control de la región, a favor de las compañías como la Minera Autlán.

El todavía alcalde de Zoquitlán, Claudio Hernández Cabanzo, lo sabe.

Sabe a favor de quién opera y se mantiene comprado por ese y otros grupos de poder que rayan en la ilegalidad de la zona.

A tres años de la desaparición de Sergio Rivera, la situación para los activistas que intentan impedir el paso del proyecto de muerte en Coyolapa es de riesgo total.

En la parte baja de Zoquitlán opera un pistolero, “El Geo” es como lo conocen.

“El Geo” se ha vuelto el azote de la zona. Lo ubican en las cantinas de paso, entradas al acceso de comunidad e incluso lo ligan como un pistolero a órdenes del alcalde Hernández Cabanzo.

Es más, es protegido por la Policía Municipal por órdenes del propio presidente municipal.

Este personaje opera también temas de trata de personas en la zona y eso es, también, de las cosas que le toleran las autoridades.

Hasta la fecha, Zoquitlán y Coyolapa sigue siendo una zona de riesgo máximo para aquellos que buscan defender el agua y la tierra de las grandes industrias como la minera Autlán.

Pero mientras no hay certeza y justicia en el caso de Sergio Rivera, la situación es idéntica.

Y Zoquitlán continúa siendo una tierra de caciques y pistoleros.