Puebla, 18 de mayo del 2024

Piedra, papel o “machetazo”

Por Cesar Rios Hernández / /
César Ríos Hernández, autor de "Crónicas del Elefante Blanco".
César Ríos Hernández, autor de "Crónicas del Elefante Blanco". Fotos: Central

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Nuestro país cuenta con leyes que protegen al trabajador, toda empresa debe sujetarse a la “Ley Federal del Trabajo”, esto no es ningún secreto en el ambiente laboral. Todo empresario que se respete sabe que, si cumple cabal y justamente con esta ley, tiene asegurada una estabilidad organizacional, incluso con un sindicato. Aunque nunca falta un líder sindical tipo “don perpetuo”, pero eso será tema para otra ocasión.

Si bien la ley aplica para todas las empresas, las que son grandes y medianas, deben contar con una estructura organizacional que les permita lidiar con todo tipo de situaciones, desde trabajadores flojos e irresponsables, hasta supervisores abusivos o tiranos (nadie quiere vivir en los extremos, pero ocurre con frecuencia). Si usted piensa que trabajar en el área de Recursos Humanos es tarea fácil, pregunte por la persona responsable del área laboral y observe la expresión de su rostro… con esto puede darse una idea de lo interesante y “divertido” que es andar lidiando con los problemas de la “jungla laboral”. Claro, nunca faltara la persona que cuenta con la suficiente amargura, para enfrentar estas situaciones y se hace inmune a todo sentimiento extremo.

Somos humanos y ninguna organización está libre de problemas relacionados a la conducta, sin embargo, la situación se torna critica, cuando por sistema, la empresa busca evadir el artículo 123 de la constitución, sobre todo el aspecto de la indemnización por despido injustificado (apartado A, fracción XXII) que dispone que el patrón que despida al trabajador sin causa justificada deberá indemnizarlo con el importe de tres meses de salario. En situaciones donde el empleado tiene un alto salario o lleva mucha antigüedad, se “pone difícil” para los directivos, pues no están dispuestos a liquidar formalmente al empleado y empieza la “cacería” para “motivar” al empleado a renunciar voluntariamente (obvio, esto no sucede en todas las empresas), pero tal vez usted está teniendo la oportunidad de experimentar ese proceso o si usted es el patrón, tendrá que decidir si hace las cosas bien o está dispuesto a enfrentar algún tipo de sabotaje ¡está en sus manos la solución!

Si por sistema la empresa decide comportarse como la inquisición de la edad media, entonces deberá tomar en cuenta la norma NOM-035-STPS-2018, conocida como la NOM-035 ― Obligaciones de los patrones | Norma 035 | Gobierno | gob.mx (www.gob.mx), donde el patrón debe: Establecer, implantar, mantener y difundir en el centro de trabajo una política de prevención de riesgos psicosociales que contemple: la prevención de los factores de riesgo psicosocial; la prevención de la violencia laboral, y la promoción de un entorno organizacional favorable.

Claro, para varios trabajadores esta parte, puede parecer “un chiste” del mal gusto, pero es un requerimiento legal ¡no hay razón para rendirse!

Por otra parte, si usted está a cargo de un área o departamento, no debería ser su primera opción el dar de “machetazos” a la persona que “de repente” se volvió negativa (aunque fuera por encargo). Antes de aplicar la estrategia de: Piedra, papel o “machetazo”, considere los lineamientos recomendados por el gran sociólogo y matemático Johan Galtung, en su libro Teoría del Conflicto ― https://www.youtube.com/watch?v=3YIJCBsd43Q.

Si los directivos de una empresa desarrollan la empatía y si el trabajador llega a sentirse valorado, no habría necesidad de andar “invitando” al empleado a que renuncie “voluntariamente”.

El diálogo de hoy: – en la empresa –

Superintendente.- Buenos días, licenciado, sólo para comunicarle que ya cambiamos de área a esa persona “negativa”.

Gerente.- Qué bueno que lo movieron, ahora esa persona reportara a “nuestro verdugo”, ¿verdad?

S.- Así es jefe, ya sabe cómo disfruta nuestro supervisor el tener un encargo especial, no dudo que para el viernes ya habremos logrado la “renuncia voluntaria” de ese “fulano”. ¡Nos ahorraremos un buen dinero!

G.- Eso espero… ya van más de 15 personas que le hemos asignado este año y no nos ha fallado nunca.

(Una semana después)

S.- ¡Jefe! acabamos de recibir una llamada de la Policía… preguntaron por nuestro supervisor “estrella”.

G.- Pues, ¿qué sucedió? Me extraña que no se haya presentado hoy a laborar.

S.- Pues nos dicen que no puede hablar, está todo hinchado y que lograron comunicarse con nosotros gracias a su gafete de la empresa. La Policía dice que estando en un semáforo le aventaron dos panales de avispas a su auto… y ya no pudo continuar manejando y que también había una cartulina que decía “primer aviso, señor verdugo”.

G.- Pero entonces, ¿qué quiere saber la Policía?

S.- Debido a la saña del ataque, están preguntando referencias de él, si tiene enemigos aquí o fuera de la empresa.

G.- Ejem… dígales que no sabemos nada en detalle de su persona, sólo que es un empleado “responsable y diligente”.