Un vagón del metro de Holanda estuvo a punto de caer de 10 metros de altura al descarrilarse, pero milagrosamente quedó atorado en una escultura de una ballena.
El accidente ocurrió a las 12:00 horas en la ciudad de Spijkenisse. El único pasajero era el conductor quien resultó ileso.
La parte frontal del vagón quedó detenida por la cola de una de las esculturas de ballena.

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