Un grupo de curiosos se amontonó en el cerco policiaco que se estableció a fuera del penal de San Juan de Dios. El hermetismo de las autoridades ocasionó que, entre los familiares de los presos, circularán varias teorías sobre el origen de la nube de humo, que produjo la movilización de paramédicos y del cuerpo de bomberos.
La mañana del 20 de julio de 1980, una riña en el comedor de la cárcel municipal de la ciudad de Puebla terminó en un motín por el control del penal. En el enfrentamiento, Héctor Molina Luis falleció calcinado, José Luis Lima García pereció por heridas de objetos punzo cortantes, y Guadalupe Molina Luis, Vidal Molina Luis, Javier Pérez Saucedo, Marco Antonio Barrón Pardo y Marco Antonio Sánchez Espinosa murieron por inhalar el humo tóxico que se generó cuando se incendió su dormitorio.
A los presos Moisés Sánchez García, Julián Rentería Andrade, Gerardo Duran Munguía, Pánfilo Guarneros, Pablo Torres Morales y Martín Escalante los trasladaron a un hospital de la Cruz Roja para que los atendieran por las heridas que recibieron de un arma blanca. En el nosocomio, los reclusos explicaron que el conflicto se originó por la disputa del control del penal, y pidieron a las autoridades que los trasladaran a otra cárcel porque los iban a matar si regresaban al penal de San Juan de Dios.
Motín
De acuerdo con su declaración, el preso Gerardo Duran, junto con sus compañeros, miraban por la televisión las olimpiadas cuando un grupo de internos de la celda cuatro comenzaron a lanzarles bombas molotov.
Con la finalidad de protegerse de la agresión, cerraron la puerta de su dormitorio y se ocultaron entre las literas, pero cuando las llamas comenzaron a propagarse, y para salvar la vida del hijo de uno de los reclusos, se rindieron y salieron de su celda.
Afuera, varios internos, al mando de Armando Téllez, “El Chavo”, los esperaban y, conforme pasaban, los golpeaban o agredían con objetos punzo cortantes.
El 20 de julio de 1980, Julián García Rendón, preso del dormitorio cuatro, iba a obtener su libertad, pero un grupo de internos hizo el intentó de matarlo para heredar el poder que ostentaba dentro de la cárcel de San Juan de Dios. Al preso lo trasladaron a un hospital de la Cruz Roja para que lo atendieran por las lesiones que recibió de objetos punzocortantes.

Sin medir consecuenciasLos familiares de los presos que perdieron la vida culparon a Jorge Pérez Lima, director del reclusorio, por permitir el tráfico de estupefacientes y bebidas alcohólicas al interior del penal, situación que -aseguraron- ocasionó el motín.
Sin embargo, Jorge Pérez Lima declaró que los hermanos Molina Luis y José Luis Lima García, sin medir la consecuencia de su acto, incendiaron su dormitorio para evitar la agresión de un grupo de internos.
El director del penal señaló que la disputa inició en el comedor del reclusorio, cuando el preso Javier Pérez Saucedo, hizo el intentó de agredir al recluso Martín de Jesús Pérez, situación que se salió de control en el momento en que los internos de la celda cuatro apoyaron a su compañero y comenzaron a lanzar diversos objetos a la puerta del dormitorio uno. El reo que, de acuerdo con las autoridades, inicio el disturbio, murió en el enfrentamiento.
Un grupo de observadores solicitaron a las autoridades que clausuraran el taller de herrería porque en su interior los presos fabricaban diversos tipos de armas punzo cortantes, y sugirieron que abrieran una maquila para que los internos tuvieran una actividad que los mantuviera ocupados y les garantizará un ingreso económico.
Con información de Jesús Contreras Flores y fotografías de Cristóbal Ortiz Ruíz, reportero y fotoperiodista del periódico El Sol de Puebla.
