Más de la mitad de 55 hospitales evaluados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Beirut, entre ellos tres de los más importantes, no funcionan, advirtió ayer el director regional de emergencias de la institución, Richard Brennan, una semana después de la violenta explosión que destruyó parte de la capital libanesa.
Sabemos que un poco más de 50% no funcionan”, dijo Brennan, quien instó a las autoridades y a sus socios a “restablecer la capacidad de estos centros lo antes posible” para responder a las necesidades del país, afectado asimismo por la pandemia de coronavirus.
Tras la explosión del 4 de agosto que dejó 171 muertos y más de seis mil 500 heridos, muchas clínicas sufrieron importantes daños y perdieron personal.
Según Iman Shankiti, representante de la OMS para Líbano, las unidades de cuidados intensivos y las camas que se salvaron están ocupadas por heridos graves.
El presidente del Líbano, Michel Aoun, reconoció ayer que supo de la presencia de una “gran cantidad” de nitrato de amonio en el puerto de Beirut el 20 de julio, y aseguró que se informó de inmediato al Consejo Supremo de la Defensa.
Aún está bajo una fuerte presión, se han producido violentas protestas para pedir la salida de toda la clase dirigente. Esta semana, aceptó la renuncia del gobierno, al que pidió que siga en funciones hasta la formación de uno nuevo.
