Tragedias
#Archivo Negro: Así fue el misterioso asesinato en una galera de la Jefatura de la Policía, en julio de 1970
Vicente Pérez Juárez, testigo del crimen, explicó que el agente de medicina, Manuel Fernández Valadié, murió por la golpiza que recibió de José García Ruiz, “El Güero”, y José Rodríguez Díaz, “El Cara Sucia”
Por Eloy Rodríguez Linares / @linares_eloy
¿Cuáles serán las propuestas de los reclusos, que formaron parte del último eslabón del crimen organizado, para mejorar nuestro sistema de justicia penal? ¿Tendrán la esperanza de que algún día las prisiones de nuestro país se convertirán en centros de readaptación social?
El 26 de julio de 1970, Manuel Fernández Valadié perdió la vida en una galera de la Jefatura de Policía de la ciudad de Puebla. De acuerdo a la declaración de un testigo del crimen, los culpables fueron dos sujetos que le propinaron una fuerte golpiza.
Un reportero del Sol de Puebla entrevistó al testigo y a los presuntos responsables del crimen. Su nota también sirvió para informar sobre los abusos que sufrían en la jefatura de la policía las personas que bajo los influjos de bebidas embriagantes eran detenidas por alterar el orden público.
Galera del terror
El 31 de julio de 1970, el periódico informó que José García Ruiz, “El Güero”, y José Rodríguez Díaz, “El Cara Sucia”, fueron los culpables del asesinato de Manuel Fernández Valadié, agente de medicinas, que perdió la vida por una golpiza que recibió en una galera de la Jefatura de la Policía.
Vicente Pérez Juárez, testigo del crimen, explicó al reportero que la noche del 26 de julio vio cuando el capataz del “cajón” metió de un empujón a Manuel Fernández Valadié, y como estaba muy borracho retachó en la banca y cayó al suelo boca abajo.
En ese momento, “El Güero” y “El Cara Sucia” se acercaron para revisarlo porque pensaron que podía tener dinero o algún objeto de valor, pero después de esculcarlo y no encontrar nada, se molestaron y comenzaron a patearlo de una forma brutal hasta que todo su rostro quedó ensangrentado.
El testigo recordó que después de la golpiza los agresores se acostaron en una banca y se quedaron dormidos. Al poco tiempo, el agente de medicinas comenzó a “roncar muy raro”, y alguien llamó al capataz porque pensó que se podía morir.
Horas después, Vicente Pérez y otro detenido sacaron de la galera a Manuel Fernández y lo llevaron al patio de la Jefatura de Policía para dejarlo sobre la camilla de una ambulancia que lo trasladó a un hospital en donde perdió la vida.
Los presuntos culpables del crimen negaron su participación en el delito, explicaron, al reportero, que estaban durmiendo cuando ingresó a la galera Manuel Fernández. Por ese motivo, se declaraban inocentes de la golpiza que recibió el agente de medicinas.
El levantón
Vicente Pérez Juárez era un barrendero del mercado de San Martín Texmelucan que estuvo preso en la galera de la Jefatura de la Policía porque en el momento de su “levantón” se encontraba borracho y tirado en la banqueta de la calle 6 Poniente.
Al no contar con los 200 pesos que le cobraban como multa en el Juzgado Calificador tuvo que pasar 15 días en reclusión. Durante ese tiempo, el barrendero convivió con adictos a diferentes sustancias tóxicas y con ladrones de poca monta que eran capaces de cometer toda clase de crímenes sin tener remordimiento alguno. También se adaptó a las condiciones insalubres de la galera, por ejemplo, a su olor nauseabundo, pues aunque contaba con una ventana, la ventilación que ofrecía no servía para nada.
De acuerdo a la descripción que ofreció Vicente Pérez, la galera era como de unos 23 metros de largo por 10 de ancho, tenía una pequeña ventana, a su al redor contaba con una banca de cemento, y en el fondo se encontraban unos sanitarios repugnantes que estaban rodeados de charcos que desprendían un olor asqueroso.
Un policía, lo lleva con el alcaide y éste vuelve a preguntar el nombre y también si lleva uno algo de valor, pero, cómo va a llevar uno dinero o algo de valor si cuando se llega a la alcaidía o ya se lo quitaron los patrulleros que lo llevaron a uno y ya lo dejaron en el Juzgado Calificador; porque, ahí dan un recibo para que después pueda recogerse lo que uno deja dizque depositado, pero yo sé que a muchos, al día siguiente, con todo y el recibo ese, no les devuelven sus cosas; menos cuando se les pierde el recibo o lo tiran estando borrachos.., declaro Vicente Pérez al reportero del El Sol de Puebla.
Territorio sin ley
El testigo del crimen explicó que las personas sin dinero para pagar la multa pasaban los peores días de su vida, no solo por las condiciones insalubres de las galeras sino también por el trato humillante de las autoridades, y por los abusos de algún grupo de detenidos.
Algunos detenidos pagaban entre 5 y 10 pesos para que los enviaran por unas horas a los “separos de distinción”, cuarto en donde se la pasaban parados o sentados en el suelo y que preferían a las condiciones miserables del separo.
Primero, los policías lo llevan a uno a jalones y golpes hasta la barandilla del Juzgado Calificador; ahí le hacen a uno la remisión y los policías pueden ponerle lo que quieran para acusarlo a uno de lo que se les pegue la gana. Luego lo pasan a la Sección de Medicina y los doctores solamente lo ven a uno y piden que uno sople y ahí hacen un “papel” escribiendo que si está uno borracho… Luego, lo vuelven a llevar a uno a la barandilla y ahí preguntan el nombre, la dirección y cuánto ganas. Si está el juez “a luego luego” le dicen a uno cuánto es de la multa o cuántos días y por último, si no tiene uno dinero para la multa, ¡pa' dentro…!, describió el barrendero al reportero del El Sol de Puebla.