Delincuencia
Policías Ministeriales de Tepeaca y Tecali evadieron investigar a “Los Orea”
La Fiscalía General del Estado los investigó hasta la salida de Juan Luis Galán Ruiz de la Agencia Estatal de Investigación; casualmente en la región de Tepeaca, Tecali de Herrera, Cuautinchan y el área del lago de Valsequillo, jamás se les investigó a pesar de que lideraban uno de los grupos armados más peligrosos de la zona.
Por Edmundo Velázquez / @mundovelázquez
La banda de “Los Orea” tuvo la complacencia de los grupos regionales de la Policía Ministerial en Tepeaca y Tecali de Herrera en tiempos del ex director de la Agencia Estatal de Investigación, Juan Luis Galán Ruiz. Fue con la llegada de Gerardo Mejía Granados a la AEI que finalmente la banda fue detectada y se detuvo a los hermanos relacionados con la desaparición de dos hombres que vendían un vehículo, así como en otros delitos como la compra y venta de hidrocarburo robado, el robo de automóviles y camionetas de carga en la región de Valsequillo.
Ernesto y Óscar, los líderes de la banda “Los Orea,” controlaban regiones de los municipios de Cuautinchan, Tepeaca, Tecali y la zona de Valsequillo, en Puebla Capital, pero lograron una mancuerna a través de poner a servicio de la Fiscalía General del Estado su deshuesadero, en donde también recibían camionetas decomisadas en los operativos contra huachicol.
“Los Orea” contaron con el apoyo de los grupos ministeriales de Tepeaca, en donde aún se mantiene como su comandante titular, Gil Sánchez, y en Tecali de Herrera, en donde hasta hace unos meses se encontraba Pablo Maldonado. Con la llegada de Gerardo Mejía Granados a la Agencia Estatal de Investigación, Pablo Maldonado dejó la región de Tecali y fue nombrado Miguel Pérez, quien tiene poco en la zona.
Fue, casualmente con Gil Sánchez y Pablo Maldonado, que las actividades de este grupo delictivo pasaron desapercibidas hasta que, recientemente, se les detuvo por la desaparición de dos hombres que buscaban vender un auto en la ciudad de Xalapa, Veracruz, pero desaparecieron en el territorio dominado por “Los Orea”.
Como PÁGINA NEGRA informó, fuentes muy cercanas a este grupo delictivo permitieron delinear su modus operandi. Junto con un grupo fuertemente armado, los hermanos Ernesto y Óscar levantaban a los dueños de los vehículos, los desaparecían, después refacturaban las unidades y las vendían completos o en partes; además, ordeñaban contenedores de combustible cuando les eran enviadas camionetas huachicoleras por parte de las autoridades federales. El huachicol era revendido o consumido por ellos mismos.
La banda de “Los Orea” seleccionaba a sus víctimas cuando se trataba en su mayoría personas que buscaban vender vehículos. Ellos los citaban para solicitar ver el automóvil y después desaparecían a los vendedores en algún paraje de la región de Valsequillo, Tecali, Tepeaca y Cuautinchan, cerca de donde se encontraba su deshuesadero y un rancho de su propiedad.
Según fuentes anónimas cercanas a la familia Orea, Ernesto y Óscar estuvieron relacionados en el robo de más 20 vehículos, entre camionetas tipo Suburban, de carga, de redilas y hasta tráilers; muchos de ellos fueron localizados en los cateos realizados los días 21 y 22 de abril, en San Baltasar Torija, junta auxiliar de Cuautinchan, en donde se encuentra su deshuesadero.
El 30 de octubre del 2019, dos hombres de 52 y 32 años salieron de Puebla a bordo de un vehículo con destino a Xalapa, para comprar un automóvil; fue la última vez que sus familiares tuvieron contacto con ellos. Tras las investigaciones y cateos la Fiscalía General del Estado de Puebla capturó a tres hombres como presuntos responsables, entre ellos los hermanos Ernesto y Óscar, así como su trabajador Juan Anselmo.
Tras las investigaciones y cateos, la Fiscalía General del Estado de Puebla capturó a tres hombres como presuntos responsables, entre ellos los hermanos Eduardo y Óscar, así como su trabajador Juan Anselmo. Tras su detención se realizaron una serie de cateos en un deshuesadero y un rancho en la zona de Valsequillo y San Baltazar Torija, en el municipio de Cuautinchan. En el deshuesadero se aseguraron vehículos robados, armas, cartuchos percutidos y más indicios que los relacionaban con la desaparición de los dos hombres que iban a vender un auto en Xalapa.
Como informó este diario digital, a la muerte de estos dos hombres se suman su probable participación en el feminicidio de Judith Abigail. Según fuentes cercanas a la familia Orea, Ernesto y Oscar participaron en el choque ocurrido el 8 de agosto del 2019, cuando Judith fue con su amigo, Eduardo N., al campo de tiro. Sus familiares perdieron comunicación con ella cuando regresaba, y nunca llegó a su casa. Quien sí apareció fue Eduardo N., y relató que, sobre la carretera a Tecali de Herrera, justo en una curva a la altura del kilómetro 13, tuvieron un accidente automovilístico cuando una camioneta les cerró el paso.
Judith fue levantada por los hombres de un supuesto grupo armado con el que Eduardo N. tuvo tratos. Eduardo relató que una camioneta les hizo corte de circulación; Judith perdió el control y chocaron contra un poste de luz. Posteriormente se volcaron.
En ese momento, según narró Eduardo, llegaron tres sujetos que le pegaron e intentaron sacarlo de la camioneta, pero no pudieron porque se quedó atorado con el cinturón de seguridad; además de que se defendió. Pero que a quien sí se pudieron llevar fue a Judith, Eduardo solo escuchó que gritaba “no me lleven”, y ya no recordó más al respecto. Por esto, se le consideró el principal sospechoso de la desaparición. Sin embargo, no le pudieron comprobar que hubiera asesinado a Judith Abigail.
Ocho días después, el 16 de agosto, un cuerpo con características similares a las de Judith Abigail fue localizado en la comunidad de Santa Cruz Alpuyeca. El cuerpo fue reportado en estado de putrefacción, cerca del relleno sanitario de Puebla, a unos kilometros del penal de San Miguel, en una vía que conduce con la junta auxiliar de Santa Cruz Alpuyeca, perteneciente a Cuautinchan. La familia de Judith Abigail confirmó que los restos encontrados correspondían a la joven desaparecida el 8 de agosto del 2019.
Sin embargo, a casi diez meses del feminicidio de la joven, hasta el momento la Fiscalía Especializada en Delitos de Alto Impacto (FISDAI) no ha reportado ni un solo avance del caso y las investigaciones se mantienen estancadas.