Delincuencia

#Archivo Negro: Asesinaron y destazaron a dos hombres durante una borrachera en 1991

-

Los asesinos hicieron el intento de incinerar los cadáveres de sus víctimas para deshacerse de la evidencia de su crimen

Por Eloy Rodríguez Linares/@linares_eloy

/ Puebla, Puebla
Telegram

Es probable que algunos reporteros de nota roja decidieron cubrir esta fuente porque les aburría el discurso de los políticos, y al presenciar la escena de un crimen sentían que eran un personaje de una novela de James Ellroy, pero después de observar el sadismo irracional de los asesinatos pasionales, la brutalidad de los homicidios del crimen organizado y el grado de impunidad de nuestro sistema de justicia penal, terminaron con una sensación de decepción hacia su entorno social.

El 12 de marzo de 1991, Epigmenio Rojas Castro, reportero de El Sol de Puebla, informó del hallazgo de dos cuerpos desmembrados, en estado de putrefacción, que se encontraban dentro de unos costales de rafia afuera del domicilio 1701 de la calle 23 Sur. Los responsables del crimen declararon a las autoridades que los cadáveres de Javier N. y Raymundo N. le rociaron gasolina para incinerarlos y deshacerse de la evidencia de su asesinato, pero como los restos de sus víctimas no se calcinaban, los destazaron y arrojaron en un sitio lejano de la colonia Santa María.

Escena del crimen

archivonegro 1

La noche del nueve de marzo de 1991, Javier N. y Raymundo N. perdieron la vida al participar en una riña al interior del domicilio que se ubica en la calle 11 Norte 3401 de la colonia San María. Los agresores cuando notaron que sus víctimas perdieron la vida, hicieron el intento de desaparecer la evidencia de su crimen.

Los asesinos rociaron ácido a los cuerpos y los envolvieron en unas cobijas que humedecieron con gasolina para después prenderles fuego con un soplete, pero al ver que los restos de sus víctimas no se incineraban con la prontitud que imaginaron, se desesperaron y comenzaron a discutir; y, con la finalidad de evitar otro conflicto, se fueron a dormir, mientras se les ocurría un plan para deshacerse de los cadáveres.

A la mañana siguiente, Pedro Gómez González visitó la casa donde sucedió el doble homicidio, al ver los cuerpos sin vida, les propuso a sus vecinos que descuartizaran los cadáveres y los metieran en unos costales para aventarlos en un sitio lejano de la colonia donde vivían.

archivonegro 1

Repite la frase

Javier N. y Raymundo N., la tarde que perdieron la vida, se encontraban en el taller automotriz de David Pineda Murrieta, ingiriendo bebidas embriagantes junto con Eduardo Pineda Reyes, Hugo Cabrera Méndez y Juan Morales Castillo.

Al encontrarse en estado de ebriedad, Eduardo Pineda gritó: “¡Los Pineda somos los mejores!”, esta frase molestó a Javier N., y originó la riña en donde también asesinaron a Raymundo N.

De acuerdo a la información que proporcionaron las autoridades, cuando Javier N. sometió a Eduardo Pineda, sus familiares y amigos intervinieron en la pelea para herir a sus víctimas con tubos y armas punzocortantes.

Los responsables del crimen fueron detenidos gracias a la información que proporcionó un vecino que observó a los asesinos cuando bajaron de un taxi y depositaron los costales afuera del domicilio 1701 de la calle 23 Sur.

archivonegro 1

COMENTARIOS