Delincuencia

#Archivo Negro: En un ajuste de cuentas, asesinan a tres guerrilleros de la Liga 23 de Septiembre en 1984, en Puebla

- Foto: Especial

En el enfrentamiento, una mujer embaraza y dos sujetos perdieron la vida. Al interior de la vivienda donde ocurrieron los asesinatos, las autoridades encontraron una lista de 25 empresarios poblanos que planeaban secuestrar, aparatos Walkie-talkie, un rifle 30-M1 y una pistola 9 milímetros

Por Eloy Rodríguez Linares /@linares_eloy

/ Puebla, Puebla
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El radicalismo y la paranoia de los líderes guerrilleros ocasionó una serie de crímenes hacia un grupo de personas que simpatizaban con sus causas. En los años 80´s, estás organizaciones eran anacrónicas, porque no existía motivo para que su activismo lo realizarán en la clandestinidad, debido a que el gobierno dio paso a un  proceso de apertura a la oposición, pues al cumplir una serie de requisitos, estás asociaciones tenían la oportunidad de convertirse en partidos políticos.

El 17 de marzo de 1984, Gustavo Paz Bretón, reportero de El Sol de Puebla, informó que un vecino del domicilió que se ubica en la calle 5 de Mayo 4210, interior 3, dio aviso a las autoridades sobre la existencia de un cadáver en el patio de servicio. A la vivienda, llegó Arnulfo Saldaña Ramos, agente del Ministerio Público, quien halló el cuerpo sin vida de María Guadalupe N., mujer que se encontraba embaraza, y el de otros dos sujetos ejecutados que formaban parte de la Liga Comunista 23 Septiembre. Las autoridades explicaron que los asesinatos fueron un ajuste de cuentas entre este grupo guerrillero.

A quemarropa

A principios de la década de los 70´s, la falta de competencia electoral, en nuestro país, provocó la radicalización de un sector de la sociedad, esta actitud se materializó en la formación de movimientos armados que le disputaban el poder al Estado, uno de ellos fue La Liga 23 de Septiembre, agrupación que participó en el secuestro y asesinato del empresario Eugenio Garza Sada, y del director del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Hugo Margáin Charles. 

La mañana del 16 de marzo de 1984, un vecino del domicilio que se ubica en la calle 5 de Mayo 4210, avisó a las autoridades sobre la existencia de un cadáver que se encontraba en el patio del departamento tres. Al lugar acudió el agente del Ministerio Público, Arnulfo Saldaña Ramos, quien halló tres cuerpos ejecutados en el interior de esta vivienda.

La escena del crimen era terrorífica, pues una mujer que identificaron con el nombre de María Guadalupe N., y que se encontraba en estado de gestación, perdió la vida por seis impactos de arma de fuego en su rostro.

Al lado de María Guadalupe N. estaba el cadáver de un sujeto que recibió cinco balazos, en su mano derecha sostenía una pistola Browning, calibre nueve milímetros. En el patio de servicio, el agente del Ministerio Público encontró otro cuerpo acribillado.

En el departamento, el agente de Ministerio Público encontró un paquete de ejemplares del periódico Madera, medio informativo de la Liga 23 de Septiembre, manuales de guerrilla, una lista de 25 empresarios poblanos que planeaban secuestrar, aparatos Walkie-talkie, un rifle 30-M1 y una pistola 9 milímetros.

Maestra rural

Las autoridades, en un principio, identificaron a la mujer ejecutada con el nombre de Mirna Víquez Jaime, pues en una bolsa hallaron una credencial de la Normal Superior del Estado con una foto de su rostro. Sin embargo, elementos de la Dirección Federal de Seguridad explicaron que su verdadero nombre era María Guadalupe N., e informaban que trabajó como profesora de primaria en una escuela de Cuautitlán Izcalli, estado de México.

Ramón Ovalle Delgado, padre de María Guadalupe N., declaró a las autoridades que su hija estudió en la Escuela Normal de Panotla, y desde que se graduó lo visitaba cada cuatro meses; de su vida privada no tenían información, solo sabía que laboraba como profesora en una primaria.

Además, el padre de la mujer asesinada, declaró a los agentes de la Procuraduría General del Estado de Puebla que el día 17 de marzo de 1984, un grupo de policías registró su casa, que se ubicaba en la colonia Valle de la Luz del entonces Distrito Federal, y por la noche recibió una llamada de un comandante que le pedía fuera a la ciudad de Puebla para identificar el cadáver de su hija.

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