Durante el 2019 y a principios de este 2020, la Escuela Telesecundaria 163 “Álvaro Gálvez y Fuentes” dejó de ser un lugar seguro, de paz tranquilidad tanto alumnos como a padres de familia debido a que, cada mes, la institución educativa es asaltada sin que las autoridades del municipio como las encargadas del plantel, tomen acciones o brinden alguna solución al respecto.
La escuela se encuentra a escasos metros de la calle Camino al Batán, sobre la calle Tláloc, en la colonia Lomas de San Miguel en la ciudad de Puebla. Al fondo de la avenida puede verse a unas calles antes del centro de readaptación social de San Miguel.
PÁGINA NEGRA acudió al centro educativo y platicó con algunos padres de familia, quienes la impunidad y el poco interés por atender este problema de seguridad que aqueja a los estudiantes los ha llevado a pensar que podrían tratarse incluso de un autorobo. Otros, están esperando a que culmine el ciclo escolar para cambiar a sus hijos de escuela.
La Telesecundaria está ubicada junto a una primaria y en la parte posterior se encuentra una iglesia y el bachillerato de la zona pero desde el año pasado, los delincuentes volvieron las instalaciones de la secundaria sus favoritas para atracar.
En 2019 se registraron más de diez robos y en lo que va de este ciclo escolar; es decir a partir de agosto pasado, los asaltos ocurren cada mes. Los atracos ocurren durante la madrugada y los encargados de abrir la escuela se percatan a la hora de entrada.
Los padres de familia explicaron a este medio de comunicación que durante diciembre y ante los constantes robos, una patrulla de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Puebla acudía alrededor de las 14:00 horas, la hora de salida.
Los agentes estacionaban la patrulla frente al portón café de la escuela por unos 10 minutos y después de tomarse la fotografía para comprobar que tenían presencia en el lugar, se retiraban. Esta es la única medida y acción que las autoridades poblanas han tomado al respecto.
Los delincuentes se llevan regularmente computadoras, proyectores y hasta bocinas pero al terminar ya con los objetos de valor, en su atraco más reciente, perpetrado el 28 de enero, optaron por llevarse la estufa de la cooperativa.
Es extraño y raro que si ya una, dos, tres… no hayan hecho para proteger la parte de atrás, que por ahí es donde se brincan, eso es lo más fácil. Hace un mes, antes de diciembre, venía una patrulla, se paraba 10 o 15 minutos, sacaba la fotografía de que estaba aquí y se iban. Está de acuerdo a esta hora [de salida] nadie va a venir a asaltar. Todo esto es muy raro, se siente como si alguien debiera algo a ellos o no sé, no se crea, hasta un autorrobo”, declaró un padre de familia a PÁGINA NEGRA.
Al no tener apoyo por parte de las autoridades, los padres de los adolescentes han optado por ir a dejar y recoger a sus hijos, pues es lo que está en sus manos para evitar que sus hijos sean víctimas de la delincuencia al salir de la institución educativa.

