Aristeo Ángel Palacios y Enrique Badillo Jiménez viajaban como rehenes en la camioneta de la empresa donde laboraban. Durante la persecución policiaca, los empelados pensaron que una bala perdida les iba a quitar la vida.
La mañana del 3 de agosto de 1978, Aristeo Palacios y Enrique Badillo, trabajadores de la empresa Distribución Automática, S.A. de C.V., se dirigían al Banco de Puebla para realizar un depósito de 52 mil 225 pesos en efectivo y un millón 825 de pesos en cheques, pero dos sujetos enmascarados y con armas de fuego los asaltaron cuando se encontraban en la esquina de la calle 19 Sur y 17 Poniente.
Elementos de los Servicios Especiales localizaron a los maleantes cuando circulaban por la Calzada Ignacio Zaragoza, y los persiguieron hasta el puente de Manzanilla, en la carretera Puebla-Orizaba, lugar en donde los delincuentes abandonaron el vehículo que robaron para esconderse entre los sembradíos de maíz.

Botín
En la zona donde se escondieron los maleantes, la policía capturó a Jaime Guerrero Rojano, sujeto que portaba una pistola calibre 380. El ladrón explicó que su cómplice, Francisco Rosas Martínez, se dio a la fuga con el dinero que robaron a la compañía Distribución Automática.
Los oficiales también detuvieron a Isaac Armenta Castro, delincuente que esperaba a sus compañeros, abordo de un vehículo Brasilia, cerca del estadio Cuauhtémoc. En el interior del auto, los uniformados encontraron una metralleta calibre 22, cargadores para diferentes armas, máscaras y guantes de látex.
En su declaración, los maleantes explicaron que Eduardo Rey Pacheco, empleado del Banco de Puebla, era la persona que les proporcionaba la información para perpetrar los robos.

