Delincuencia
#Archivo Negro: Dos crímenes que conmocionaron a los poblanos en junio de 1980
Georgina Soto Ramírez sacó de su bolso una pistola súper 38 y le disparó a Rafael Ruiz González, sujeto que la perseguía por la calle 9 Norte, entre la 8 y 10 Poniente, de la ciudad de Puebla, con la intensión de obligarla a ingresar a la habitación de un hotel. Unos días después del asesinato, en la misma zona, un grupo de policías levantaron a una joven que violaron en una zona lejana de la capital
Por Eloy Rodríguez Linares /@linares_eloy
Las calles de la ciudad de Puebla han sido el escenario de diversos delitos. En el mes de junio de 1980, la vialidad de la 9 Norte, entre la 8 y 10 Poniente, a unas cuadras de la zona de tolerancia, fue el sitio en donde Georgina Soto Ramírez asesinó a Rafael Ruiz González, quien la perseguía con la intención de obligarla a ingresar a la recamara de un hotel; también fue el lugar en donde un grupo de policías levantaron a una menor de edad para atacarla en un sitio lejano de la capital.
En defensa propia
La expresión del rostro de Rafael Ruiz González era de desconcierto, con sus manos se cubría la zona de su pecho que una bala le perforó. Antes de quedar inconsciente, escuchó la sirena de una patrulla de policías.
La noche del 21 septiembre de 1980, Georgina Soto Ramírez, de 22 años, bebía unas copas de anís en el restaurante Chesa Veglia, que se ubicaba entre las 2 Oriente y 2 Norte. En el establecimiento, Rafael Ruiz, de 50 años, se acercó a la joven para invitarle unos tragos.
A las 11 de noche, Rafael Ruiz se ofreció para llevar a Georgina Soto a su casa, pero, al abordar el vehículo, se dirigieron a un hotel que se encuentra entre la 10 Poniente y 9 Norte. Después de discutir, la joven cedió e ingresó al establecimiento.
El administrador del hotel, al observar que Rafael Ruiz se encontraba borracho, se negó a rentarle una habitación, pero gracias a la insistencia de Georgina Soto, les dieron una recamara. Al estar dentro de la alcoba, la joven le explicó a su acompañante que no podían pasar la noche juntos, porque tenía que regresar a su casa, y se salió.
Rafael Ruiz se enfureció por la actitud de Georgina Soto, intentó detenerla de forma violenta en las escaleras del hotel, pero la joven se zafó y huyó del establecimiento; Ruiz, molestó, la persiguió por la calle. Sin embargo, cuando llegó a la 9 Norte, entre la 8 y la 10 Poniente, la joven sacó de su bolso una pistola 38 súper y le disparó.
Paramédicos de la Cruz Roja llegaron al sitio del accidente para brindar los primeros auxilios a Rafael Ruiz, quien murió cuando lo internaron en un hospital. Elementos de la seguridad pública detuvieron a Georgina Soto cuando abordaba un taxi que la iba a llevar a su hogar.
Abuso de autoridad
A Leopoldo Arias Méndez le agradaba el poder que su uniforme de policía le otorgaba para violar la ley. Algunas noches, después de salir de una cantina, patrullaba la ciudad en busca de diversión o de una situación en donde su arma lo hiciera tomar el control.
La madrugada del 21 de septiembre de 1980, Leopoldo Arias, junto con tres policías, salió del bar Bolaños, que se ubicaba enfrente del monumento a la China Poblana, y, bajo los efectos del alcohol, abordaron dos patrullas para dar un rondín por las calles de la ciudad de Puebla.
Cuando los policías se encontraban entre la calle 8 Poniente y 9 Norte, Leopoldo Arias bajó de su patrulla para amagar con su rifle a una pareja que caminaba rumbo al hotel en donde se hospedaban. Al sujeto, de 22 años, le quitaron su dinero y sus identificaciones; a su esposa, de 16 años, la obligaron a subir a uno de los vehículos en donde viajaban los uniformados.
Los policías abusaron de la joven en un lugar lejano de la ciudad. Horas después, la abandonaron cerca de la calle en donde la levantaron. Ante el agravio del que fueron víctimas, la pareja acudió a la Dirección de Policía para denunciar a los uniformados.
En la Dirección de la Policía, al matrimonio les mostraron las fotografías de los agentes de la seguridad pública, cuando identificaron a los agresores, Sergio Cruz Bonilla, entonces director de la Policía del Estado, ordenó el arresto de Leopoldo Arias Méndez, Daniel Fragoso Barrientos, Ricardo Soto García y Gilberto García Martínez. Los uniformados fueron trasladados a la Cárcel Municipal de San Juan de Dios.
Fuente: El Sol de Puebla.