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El viacrucis de Estela; su hijo murió en el Hospital de Cholula y no le han dicho por qué

- Foto: Savador Rugerio

Provenientes de Huehuetla, trasladaron a su hijo al Hospital General del Sur, fue la última vez que lo vio

Por Carmen González/@carmenldn / 10.04.2020

Estaba sentada en una silla con las manos sobre sus rodillas, de pronto doña Estela Espinoza rompió en llanto. Su corazón no soportó la terrible noticia al saber que su hijo pasó de hospital en hospital con la esperanza de mejorar su salud y desafortunadamente, ningún esfuerzo fue suficiente, él murió.

En medio del ambiente de incertidumbre que se vive todos los días a las afueras del Hospital General de Cholula a causa del Coronavirus, ella se derrumbó, gritó y aún se niega a aceptar la realidad.

Y es que la última vez que lo vio fue antes de que lo intentaran en el Hospital General del Sur, pedía información de él y le decían que estaba bien, luego sin pedirle su autorización fue trasladado al Hospital General de Cholula donde ya no salió con vida.

"Mi niño, quiero ver a mi niño, devuelvanme a mi niño”, repetía la madre mientras la gente la miraba a lo lejos con tristeza.

La familia proveniente de Huehuetla no logró darle el último adiós a Sergio Cruz Espinoza, un joven de tan sólo 21 años que a pesar de dar negativo en varias pruebas de Covid-19, falleció repentinamente la mañana del jueves 9 de abril, después de ser trasladado desde el Hospital General del Sur hasta el nosocomio ubicado en San Andrés Cholula, sin el consentimiento de su madre o padre.

Algunas personas le mostraron su apoyo y se acercaron para consolarla, mientras ella cerraba los ojos y se pasaba las manos por la cara para quitarse de encima todo el llanto que le puso los ojos hinchados y la mirada perdida.

El calvario de la familia proveniente de la Sierra Norte de Puebla inició el lunes 6 de abril en el centro de salud de Ixtepec, donde por falta del equipo médico necesario para la atención del problema de vías respiratorias que presentaba Sergio, se solicitó la salida voluntaria del sitio. En palabras de su madre, a partir de ese momento, los médicos se desentendieron del caso.

“Cuando le dije a los médicos que lo iba a sacar, ellos me dejaron de apoyar, durante toda la noche no lo revisaron, no le checaron el suero, ni le tomaban la temperatura, ni un médico pasaba a verlo”, expresó la señora entre lágrimas.

 

 
 
 
 
 
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Doña Estela ya no podrá volver a ver a su hijo. El joven murió repentinamente después de ser trasladado al Hospital General de Cholula y a pesar de que en diversas pruebas dio negativo a coronavirus

Una publicación compartida de Periódico Central (@centralpuebla) el 10 Abr, 2020 a las 10:48 PDT

 

Durante la conversación, tomó un respiro y agradeció el apoyo del presidente municipal de Huehuetla, Rafael Lara Martínez, quien fue el único que tuvo la voluntad de apoyarla para trasladar a su hijo en una ambulancia hasta Xalacapan, Zacapoaxtla, donde con esfuerzos lograron conseguir un tanque de oxígeno y siguieron su camino hasta Cuyoaco: “Ahí mi esposo pagó una ambulancia particular para que mi niño fuera trasladado al Hospital del Sur”.

Con la esperanza de que su hijo fuera atendido por el personal y equipo de primera tecnología de la que tanto hablan y presumen en la ciudad, el Hospital del Sur se negó a recibirlos, mientras ellos esperaban una respuesta con receta en mano a las 2 de la mañana.

Doña Estela tomó un trago de agua y posteriormente se frotó alcohol en el cuello, la cara y las manos que le compraron los solidarios compañeros del lugar, por miedo a que se desmaye nuevamente y continuó con el relato de su viacrucis.

El nosocomio ubicado a un lado de la Unidad Habitacional Agua Santa, aceptó ingresar al joven de 21 años, pero no fue fácil. Los padres buscaron mil y un formas para seguir las instrucciones de quienes atendieron a Sergio, gastando más de 2 mil pesos para adquirir medicamentos, una bomba de oxígeno y mangueras, más los traslados en ambulancia, sin pensar que la familia Cruz Espinoza proviene de un municipio donde la gente gana un salario de entre 80 y 100 pesos diarios.

A doña Estela se le corta la voz, no da crédito de lo que ocurrió. Dos familiares apoyaron la apoyaron, le echaban aire con un pedazo de cartón a causa de los sollozos que no la dejaban respirar.

Como si no supiera qué hacer o pensar, utilizó los tejidos de su bolsa negra para mantener sus manos ocupadas por el nerviosismo que la dominaba.

El miércoles 8 de abril, le realizaron una prueba de Covid-19 que según los médicos, resultó negativa. Sin embargo, los resultados nunca llegaron a las manos de Estela o su esposo. Cansada, desvelada y preocupada, ese mismo día acudió a la casa de su cuñada para darse un baño, mientras su hijo y esposo vigilaban a Sergio durante la noche.

Fue hasta las 9 de la mañana de este jueves 9 de abril, que al no obtener noticias sobre el estado de su hijo, personal de salud les informaron que fue trasladado al Hospital General de Cholula, sin su aprobación.

“Nos estaban buscando desde temprano en Cholula para decirnos que mi niño había fallecido. Mi otro hijo y mi esposo estuvieron toda la noche esperando en el Sur y fue hasta esta mañana que les avisaron que se encontraba allá. No nos avisaron, no preguntaron nada, lo llevaron sin nuestro consentimiento, todo para que sólo nos digan que aquí falleció”.

 

¿Qué podría ser peor que saber que tu hijo murió y ni siquiera poder despedirte de él o siquiera ver su cuerpo una última vez?

Esta es una de las historias que nos está dejando el coronavirus en #Puebla.

Abrimos hilo 👇🏽

— Periódico Central (@CentralPuebla) April 10, 2020

 

Su mirada se volvió fuerte, dura y las manos se transformaron en puños, como si recordara con coraje e impotencia el momento exacto de la tragedia. En su cabeza, no puede entender la razón del por qué los hospitales, médicos y enfermeras manipularon las circunstancias, mientras que ellos dieron cada centavo en su bolsillo para llevar a su hijo de vuelta a casa.

Con la voz entrecortada y el dolor que una madre sólo puede expresar, lamentó la frialdad y la falta de humanidad con la que cometieron esta acción.

“Eso es una injusticia ¿Por qué se burlan así de la gente? ¿Es porque somos humildes, por que vivimos en la Sierra? No se vale. Yo acabo de perder a mi hijo por negligencia médica del Hospital del Sur, tengo recetas de las medicinas y todo lo que me pidieron, no tengo mucho dinero pero por salvarle la vida a mi hijo, hicimos todo lo posible”.

Los lamentos y plegarias ahora se enfocan en la entrega del cuerpo de Sergio, quien a pesar de haber resultado negativo en las pruebas de coronavirus, los médicos insisten en incinerar su cuerpo, negando la posibilidad a sus familiares de darle un adiós digno, como él y todos lo hubieran querido, en su tierra, en el hogar que lo vió nacer y crecer.

“Lo que exijo es que me entreguen el cuerpo de mi hijo, porque están diciendo que aquí lo van a cremar, pero yo no quiero eso, yo quiero que las autoridades me den el cuerpo de mi muchacho para que me lo lleve para el rancho”.

Las lágrimas no dejarán de correr por esta terrible perdida, nadie sanará el dolor que ha dejado el caso de Sergio Cruz, quien apenas rebasó los 20 años y cuya vida terminó drásticamente en la ciudad de Puebla.

Para doña Estela Espinoza, las respuestas seguirán sin resolverse, hasta que el personal del Hospital General del Sur y el de San Andrés Cholula, le entreguen los documentos que acrediten el estado de salud que presentó su hijo antes y durante su ingreso. Sus exigencias también van dirigidas al Gobierno del Estado.

Abrazada por su familia, Estela se pone de pie y decide caminar un poco, dudando que sus piernas no tengan la fuerza suficiente para poder regresar a casa, después del trago amargo que vivió durante la pandemia de Covid-19.

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