16 de Abril del 2024

No le hables a tu ex

Por Betzabé Vancini / /

betzainter

Hace tres años que escribí esta columna, y fue un éxito debido a la cantidad de personas que se sentían identificadas con lo que narro a continuación. Esta semana, un querido amigo me escribió diciendo que releyó la columna y que, ahora, dada su situación emocional, le había sido de gran utilidad. Así que aquí te presento la versión corregida, aumentada y remasterizada del polémico tema por qué no debes hablarte con tus ex.

Tal vez se hablan porque no terminaron tan mal, o porque terminaron hace mucho tiempo y el resentimiento ha desaparecido, o porque tienen un círculo social más o menos en común, aun así, llevarte con tu expareja no es nada sano. Permíteme explicarte:

Cuando formamos una pareja hacemos un vínculo que comparte los aspectos más íntimos de nuestro ser, tales como la sexualidad, los deseos y temores, nuestras motivaciones y nuestra forma de manifestar afecto. Esto se debe a que, en la pareja, hay un vínculo de comunión y confianza en la que ambos se sienten suficientemente seguros como para ser vulnerables y mostrar su verdadero ser al otro. Cuando la relación de pareja termina, el vínculo se rompe y la otra persona YA NO ES la depositaria de esa confianza que permitía la intimidad y la vulnerabilidad. Esto implica un proceso de duelo que, llevado correctamente, te ayudará a sanar cualquier herida que la relación haya dejado y serás capaz de establecer otro vínculo con otra persona. Cuando no rompemos relación con nuestra expareja y seguimos estando en contacto, escribiéndonos o conviviendo impedimos que el duelo se cierre y no podemos seguir con nuestra vida. Es decir, “nos atoramos” en esa relación y eso dificulta todas las relaciones que se den posteriormente.

Existen varias causas para que esto se dé y todas implican un desorden que hay que atender:

  1. La relación en realidad no ha terminado: Oficialmente terminaron y ya no son pareja, pero sigue habiendo comunicación, contacto sexual o muestras de afecto. Esto constituye una condición que llamamos AUTOENGAÑO: te compras la idea de que terminaron, pero en realidad la relación sigue sólo que sin nombre o en otro formato y esto impide tu proceso de duelo o conocer a alguien más.
  2. Características masoquistas o dependientes: puede ser que en algún momento de la relación te convenciste de que no podías vivir sin esa persona, y ahora que han terminado prefieres conformarte con su “amistad” en lugar de lidiar con su ausencia, aunque esto implique, en muchos casos, seguir removiendo la herida o incluso exponerte a saber cosas de esa persona que no quieres saber, como que está saliendo con alguien. Preferir sufrir con la presencia de alguien que con su ausencia es la esencia del masoquismo porque prefieres sufrir su maltrato directo o indirecto que hacerte responsable de ti mismo/a y ser libre.
  3. Se hablan sólo para tener sexo: esto además constituye una forma muy egoísta y hasta medio sociopática de usar al otro. Es como decir “ya no te quiero, ni me interesas, ni te quiero escuchar, pero sí te quiero coger”, y en realidad eso es una forma utilitarista de explotar al otro en la que alguien va a salir lastimado y parece que no serás tú.
  4. No quieres quedar “mal”: tal vez tenían una buena relación con sus respectivas familias, un círculo de amigos en común o incluso algún proyecto de trabajo, y no quieres que la gente te vea como quien tiene la culpa o como quien se pasó de lanza y prefieres mantener una relación cordial. Déjame explicarte que a esta necesidad de siempre quedar bien ante la vista de los otros —aún a costa de tus necesidades— obedece a una personalidad narcisista. En el narcisismo, la necesidad de fondo es obtener la aprobación o el reconocimiento del otro, y esto es precisamente lo que opera cuando no quieres que tu ex pareja, su familia y sus amigos te odien, cuando además, es una expectativa muy poco realista porque algo sucedió en la relación que causó que terminara y ahí la responsabilidad es compartida.

Es importante no confundir madurez con masoquismo, como seguir viendo sus publicaciones en redes sociales. Siempre que una pareja termina, lo ideal es eliminarse de redes —no hay necesidad de bloquear pero sí de dejar de seguir— para que tu proceso de duelo pueda ser más rápido y más profundo. También es importante no confundir cordialidad con la necedad de querer seguir siendo parte de la vida de la persona o con esforzarte en que la gente tenga una imagen positiva de ti. Especialmente, si tú ya tienes una nueva relación en la que te sientes bien. Seguir en contacto con tu ex o exes mientras estás en una relación es una manera pasivo-agresiva de sabotear lo que tienes en el presente. A ver, claro que esto es diferente cuando hablamos de parejas que tienen hijos, se separaron, y deben estar en contacto por los niños, ahí el tema es distinto.  Pero si no tuvieron hijos en común, entonces hay que trazar límites sanos: no convivir, saludarse cordialmente si se encuentran en la calle, y dejar que el otro/a haga su vida, así como tú sigues con la tuya sin estarse “estorbando” o bien, sin tener que dar explicaciones de cómo es tu vida ahora con tu nueva pareja o qué has hecho en el tiempo que ha pasado desde que terminaron.

Todo en la vida se trata de ciclos y las parejas son ciclos que comienzan y terminan. Suelta, deja ir a esa persona que YA NO ESTÁ CONTIGO en la misma relación profunda e íntima que compartían y que ahora es únicamente parte de tu historia de la que, seguramente, tienes mucho que aprender.  

Como siempre, estaré atenta a todas tus preguntas y comentarios vía Twitter. Me encuentras como @betzalcoatl

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