22 de Febrero del 2024

¿Cómo vivir un día a la vez?

Por Betzabé Vancini / /

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Muchas de las publicaciones o textos que podemos leer con respecto a la ansiedad nos dicen que tenemos que mantener nuestra mente en el presente y “vivir un día a la vez”, y ésta parece ser la solución para muchísimos otros malestares como el duelo, una ruptura, una enfermedad e incluso, la pandemia misma. Pero ¿cómo se hace eso? ¿Cómo se puede vivir un día a la vez?

“Enfócate en el presente” es una afirmación que escuchamos dentro y fuera de terapia con frecuencia, y que podría ser una instrucción sencilla de acatar, no obstante, estamos tan acostumbrados a pensar siempre en mañana, en la próxima semana, y en el futuro incierto que es muy difícil callar a la mente y traerla de vuelta al momento que estamos viviendo. Es por esto, que te daré algunos ejercicios sencillos que puedes practicar día a día para ir acostumbrándote a vivir un día a la vez y para que esa mentecita ansiosa pueda tranquilizarse un poco.

  • AGRADECE: Este es el primer paso, y es que no importa cuáles sean tus creencias espirituales, agradecer es lo más importante al empezar el día. Todos los días al despertar, tómate unos minutos para agradecer lo que tienes: gente que te ama, un techo, alimento, tu salud, la agilidad de tu mente, tus mascotas, la lluvia, etc., Enfocar la mente en lo que sí tenemos en lugar de fijarnos en lo que nos hace falta nos hace personas más conscientes y más plenas.
  • PLANEA TU DÍA: Trata de hacer un pequeño esquema mental de tus actividades desde a qué hora despertarás, comerás tu desayuno, trabajarás y harás otras actividades. Incluye tiempos de descanso, de socialización, de silencio, etc. Tu día se verá menos complicado y abrumador si le das un poco de orden y te darás cuenta de que fluirá de manera natural hasta la noche. No te agobies, ve un paso a la vez y concéntrate en la actividad que estás realizando y no en la que harás dentro de dos horas.
  • BUSCA UN MOMENTO DE PAZ: Aún dentro de un día agitado es importante tomarse al menos 5 minutos de descanso para que la mente se aclare. Sal a tomar el sol, asómate por la ventana, acaricia a tu mascota, bebe un vaso de agua con calma. Lo que necesites para reconectarte física y mentalmente.
  • APRENDE A RESPIRAR: normalmente andamos con tanto estrés que respiramos de manera muy superficial y el aire apenas llega a los pulmones. Haz ejercicios de respiración dos o tres veces al día en los que inhales en 7 segundos logrando que el aire llegue hasta el diafragma, retén el aire por 4 segundos y posteriormente exhala lentamente hasta que tus pulmones hayan sacado el aire. Algo que puede ayudarte a hacer esto es poner tu mano sobre tu estómago y concentrarte en la entrada y salida del aire sintiendo cómo se expande o contrae tu tórax.
  • COME CON CONSCIENCIA: siéntate, aunque sea unos minutos a comer tus alimentos. Observa los colores, las texturas, pon atención en el olor de cada cosa. ¡Disfruta! Comer es de las actividades más importantes de nuestra vida, procura no hacerlo frente a la televisión o la computadora, date ese momento de conectarte con la satisfacción de comer.
  • DEJA EL TELÉFONO A UN LADO: Sí, toda nuestra vida está en el celular, sin embargo, ese artefacto nos distrae y nos desconecta del aquí y el ahora, así que es sano que al menos una hora no tengas el teléfono cerca, no lo veas, no vibre o no suene. Créeme, tu mente acelerada agradecerá muchísimo un pequeño descanso de la pantalla del teléfono y también te dará tiempo para ti. No siempre tenemos que estar disponibles o al alcance de otros. Se vale no estar, no contestar mensajes ni llamadas, se vale apagar el celular y simplemente disfrutar del día o de la compañía que tienes en ese momento.
  • CUIDA TUS EMOCIONES: esto es clave para ir mejorando la ansiedad, la depresión y cualquier tipo de problema emocional que estés viviendo en ese momento. Tómate unos minutos para preguntarte “¿qué necesito hoy para sentirme mejor?” y actúa en consecuencia de eso. Tal vez necesitas paz mental, o escuchar la música que te gusta a todo volumen, o algo de apapacho, hablar con un amigo, salir a la naturaleza… ¡Hazte caso! Nadie mejor que tú para saber lo que necesitas. Atiende esa necesidad y cada día irás mejor.
  • NO TE SABOTEES: aquí está la parte difícil, y es que a veces creemos que necesitamos una cosa, pero es algo que únicamente nos daña. Por ejemplo, si “tu necesidad” es beber alcohol en exceso, darte un atracón de comida, hablarle a tu ex para decirle que le extrañas, quedarte todo el día en cama haciendo nada, pues son cosas que no te van a hacer bien a la larga, y sólo entorpecerán tu bienestar. La clave aquí es que antes de hacer algo como esto, te preguntes: “¿esto abona a la vida que quiero y a la forma en la que me quiero sentir?” Si la respuesta es no, no lo hagas.
  • DISFRUTA: no solo venimos a este mundo a trabajar, a cumplir horarios y compromisos familiares; decía Oscar Wilde que “el ser humano no tiene más obligación que la de ser feliz” y en gran parte es cierto. Sin importar lo agobiante que pueda ser un día pesado en tu vida, no olvides disfrutar pequeños momentos que te recuerden que vivir es una experiencia maravillosa. No vinimos a este mundo a sufrir, no, no. Quien te diga eso te miente. Así que vamos con todo, ¡que esto no se acaba aquí!

Como siempre, estaré atenta a todas tus preguntas y comentarios vía Twitter, me encuentras como @betzalcoat.

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