01 de Junio del 2020
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Más de lo Mismo

Por Ricardo Gali / /

Seamos claros

Los mexicanos somos de tradiciones, sean “buenas” o “malas”, ¿a poco no? y, como ya es costumbre manosear nuestra constitución cuando las cosas están saliendo mal.

El pasado 10 de marzo nuestros brillantes diputados de Morena, en compañía de sus aliados, aprobaron en la Cámara de Diputados la reforma enviada por el Ejecutivo que modifica el artículo 4to constitucional, con la finalidad de incorporar en nuestra constitución los siguientes programas sociales:(i) Transferencia de dinero a personas con capacidades diferentes; (ii) Becas para jóvenes, con especial atención a los de escasos recursos; y (iii) Pensiones para los adultos mayores.

Si bien es positivo reconocer el derecho de ciertos grupos vulnerables para recibir un apoyo económico, los diputados de Morena junto con sus aliados, fieles al viejo estilo priista de los setenta, no quisieron analizar a fondo todo lo que conlleva esta modificación constitucional y ni una coma le movieron a la iniciativa enviada..

Lo anterior, deja muchas dudas al aire, principalmente por tres razones:

1.-No hay claridad sobre cómo se financiarán estos programas, por lo que no sabemos si se podrá garantizar el ejercicio de la población aplicable a estos nuevos derechos;

2.-Siguen sin definirse las reglas de operación, lo que dificulta la tarea de generar mecanismos que permitan medir objetivamente los resultados y determinar si estos programas funcionan o no, a lo que se le suma que, por estar elevados a rango constitucional nos atamos a solo poder utilizar esta política pública y no poder rediseñarla en caso de que la política pública no de buenos resultados.

3.-Elevar a rango constitucional implica institucionalizar el asistencialismo. La falta de reglas claras y justas permite al partido en el poder consolidar un ejército electoral prácticamente invencible, ya que, una vez plasmados en el texto de la Constitución, será imposible suspender su entrega, aunque con ellos se coaccione el voto a través del condicionamiento de la entrega de los programas sociales.

La cuarta transformación no ha entendido que la reducción de la pobreza seguirá siendo una promesa que no se logrará con la repartición a diestra y siniestra de recursos. El mejor método para reducir la pobreza es garantizar empleos firmes, con salarios justos; generar certeza a la inversión y brindando a la población educación de calidad.

O quizás, la actual administración nos quiere vender en papel, lo que saben no podrán conseguir en la realidad, pues son conscientes que los programas sociales son paliativos que permiten mantener el “status quo” y que con ellos pueden someter fácilmente la voluntad electoral de la población más vulnerable.n

Gobierno de Puebla

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