20 de Enero del 2021

Un crimen extraño

Por Fernando Montiel T. / /
Un crimen extraño
Foto: Especial

 

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1.-Los hechos

Un grupo de delincuentes ingresa a una tienda de conveniencia en una carretera federal en la periferia de la ciudad y roba dinero en efectivo y otros artículos de valor. En su huida uno de los perpetradores es detenido por elementos de seguridad privada y entregado a la policía municipal. El aprehendido es entonces trasladado a la Casa de Justicia del municipio de Tecamachalco, Puebla. Momentos después, al lugar llegan dos camionetas con cerca de una docena de hombres fuertemente armados que tomar por sorpresa a los policías que resguardaban la instalación, los despojan de sus armas y ejecutan -con esas mismas armas de cargo- al delincuente detenido para después escapar. A decir de fuentes de Edmundo Velázquez -quién es, en esencial, el reportero mejor informado en temas de seguridad pública en la región- los asesinos pertenecían al mismo grupo del ejecutado, es decir, fueron sus compañeros en el atraco.

2.-Las dudas

Una cosa es robar una tienda OXXO en una región semi-rural y otra tomar por asalto una instalación judicial con guardia armada, desarmar a los custodios, ejecutar a un detenido y luego escapar.

¿Cómo y por qué escaló tan rápido esta situación?

De acuerdo con las notas de prensa algún mando policiaco ordenó el traslado del detenido a la Casa de Justicia de Tecamachalco y no a la Fiscalía del Estado o al Arco de Seguridad. ¿Quién dio la orden y por qué? El quién es relativamente fácil de averiguar -y deberá ser la primera incógnita que resuelva la investigación- pero más interesante es el porqué, y en este sentido, cabe una hipótesis: el estado de fuerza policial tanto en el Arco de Seguridad como en la Fiscalía del Estado son muy superiores al existente en la Casa de Justicia. Es de suponer que quien fuera que dio la orden de a dónde debía ser trasladado el detenido sabía que la instalación judicial de Tecamachalco era más vulnerable.

Pero hay más.

¿Por qué esa urgencia de llegar lo más pronto posible a ejecutar al detenido? (De acuerdo con la crónica periodistica ni siquiera hubo tiempo de ingresar al detenido a la instalación judicial: fue ejecutado en la batea de la camioneta que lo trasladaba) ¿Qué información poseía el detenido como para que hiciera imperativa la improvisación -aparentemente en cuestión de minutos- de un ataque a un complejo judicial con custodia policial armada permanente?

El asalto a la Casa de Justicia dejó constancia de que los atacantes poseían una capacidad armada, logística, de improvisación y un arrojo -sin duda fundado en la experiencia- atípicos en la delincuencia común. A lo anterior además habría que sumar su astucia: al ejecutar al compañero detenido con armas de cargo de los policías que lo tenían a su resguardo dificultan el rastreo de las armas que portaban, y así su seguimiento e identificación.

Y en un sentido más general ¿Por qué una unidad criminal con el potencial operativo de atacar objetivos de mucha mayor valía -vehículos de traslado de valores o bancos- atracaría una tienda de conveniencia en una carretera federal en el rumbo de una junta auxiliar en la periferia de la capital de estado?

Claramente hay ahí mucho más de lo que parece.

Puebla GOb

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