25 de Septiembre del 2020
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El Contralor, la siguiente cabeza que rodará

Por Viridiana Lozano / /
El Contralor, la siguiente cabeza que rodará
Foto: Central

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El Ayuntamiento de Puebla está incendiado. A la alcaldesa Claudia Rivera se le abrieron dos frentes al mismo tiempo igual de terribles, primero un caso de corrupción en la secretaría de Desarrollo Urbano y, segundo, múltiples denuncias por violencia política de género, discriminación y amenazas por parte de su exempleada, Yasmín Flores.

Ambos son igual de relevantes y suceden justo cuando Rivera decidió iniciar una estrategia política y de gobierno para buscar la reelección en los comicios del próximo 6 de junio.

Lo que hasta ahora se ha dado a conocer sobre los “moches” en Desarrollo Urbano es apenas la punta del iceberg de todo un sistema de corrupción en el que están involucrados funcionarios de todos los niveles e, incluso, muchos aseguran que la propia Claudia Rivera tenía conocimiento, y que Beatriz Martínez Carreño lo terminará demostrando.

La intención en un inicio era armar una defensa conjunta y, tal vez, pagar al Gobierno de Puebla los derechos que el Ayuntamiento, sin facultades, había estado cobrando para terminar el conflicto, pero todo se salió de control.

Beatriz Martínez sintió que ella sería la sacrificada y, sin consultarlo, presentó por esa razón la denuncia ante la Contraloría en contra de su director de Medio Ambiente. Su asesor es su pareja sentimental, el contralor José María Sánchez Carmona.

Ambos planearon una estrategia para salir bien librados del caso de corrupción al interior de la Comuna. Porque saltan muchas dudas sobre cómo sucedieron los hechos, una de ellas es si el contralor fue o no informado en algún momento de que Desarrollo Urbano estaba otorgando permisos sin que se hubiera renovado el convenio con el gobierno el estado.

Si fue así, si alguien le notificó, según la ley tenía 30 días naturales para iniciar una investigación y, por supuesto, eso no sucedió. Alertó a Beatriz Martínez de lo que estaba por suceder y trazaron entonces la estrategia.

Mantener a José María Sánchez Carmona en la Contraloría es un error.  Él tiene acceso a todos los documentos sobre el caso y más, podría incluso abrir otro frente para librar a Beatriz Martínez del procedimiento en su contra.

Pero, además, Sánchez Carmona debió ya de haberse apartado de la investigación de corrupción en Desarrollo Urbano, por puro conflicto de intereses.

Ahora, si el manejo de crisis sigue siendo igual de descuidado como ahora, un tercer frente se podría abrir en los próximos días. Un caso de acoso sexual por parte de uno de los colaboradores más cercanos a la alcaldesa y, en contra de otra colaboradora que era cercana pero que, al hacérselo saber, fue relegada a un puesto más bajo.

Atentos.

Gobierno de Puebla