25 de Septiembre del 2020
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La nueva teoría del cohetón

Por Edmundo Velázquez / /
La nueva teoría del cohetón
Foto: Central

CUENTA HASTA DIEZ

Van cuatro ataques con explosivos en Puebla y contando…

Cuatro, y las especifico para que no haya confusiones porque parece que no le cuentan bien, o no está bien enterado el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa Huerta.

La primera explosión ocurrió la noche del 30 de agosto en la calle 13 Oriente entre 6 y 8 Sur, en el barrio de San Nicolás de Tecamachalco.

La explosión cimbró varias viviendas y los vecinos reportaron que de ese mismo lugar habían levantado a un hombre dos días antes, el 28 de agosto.

La segunda explosión ocurrió el día 7 de septiembre, aproximadamente a las 23:00 horas, en el fraccionamiento Moisés Saba, ubicado a un costado de la carretera federal Puebla-Tehuacán, también en Tecamachalco.

El explosivo fue arrojado dentro de una casa y la explosión dejó daños materiales y cimbró el resto de la calle. La explosión solamente dejó daños materiales.

Los vecinos reportaron que la casa pertenece a una mujer que está relacionada con la venta de droga, por lo que se tomó como una especie de advertencia en su contra

La tercera explosión, en menos de diez días en Tecamachalco, ocurrió el 9 de septiembre, alrededor de las 20:00 horas.

Un artefacto explosivo fue abandonado en el interior del hotel San Carlos, localizado en la junta auxiliar de San Mateo Tlaixpan. Aquí resultó una persona herida.

El gobernador Barbosa aseguró que en este evento se había tratado de un cohetón, el cual se había metido en una caja y que el estallido provocó que se rompiera una ventana y que los cristales le cayeran a una persona.

Cuando el gobernador tocó precisamente este punto minimizó, e incluso corrigió, a la reportera que preguntó en su rueda de prensa diciendo que no habían ocurrido tres explosiones, y que solamente se trataban de versiones periodísticas.

Pero de los tres ataques se tienen ubicaciones, imágenes y versiones de testigos.

Pareciera entonces que alguien no está informando bien al gobernador y que estamos frente a una nueva teoría del cohetón.

Porque seguramente recordaremos cómo, en tiempos de Rafael Moreno Valle Rosas, el entonces procurador Víctor Carrancá intentó encubrir la muerte del niño José Luis Tehuatlie, generando la teoría del cohetón, diciendo que al menor de edad lo habían matado los propios vecinos de Chalchihuapan, precisamente con un artefacto explosivo artesanal.

El tiempo nos dio la razón y se confirmó que se trató del pésimo entrenamiento que tenían los uniformados de la Policía Estatal, quienes dispararon a quemarropa cartuchos de gas para contener la manifestación y uno de ellos dio directo al cráneo del niño, quitándole la vida.

Lo demás es historia. Sabemos en qué acabó la teoría del cohetón, precisamente con una recomendación por violaciones graves a los derechos humanos contra el gobierno de Moreno Valle.

Bueno pues parece que alguien quiere revivir los cohetones para justificar la violencia con el uso de explosivos en Tecamachalco.

Para colmo, una nueva explosión ocurrió el viernes 11 de septiembre. Ahora fue en Huitziltepec.

Los hechos se dieron a dos kilómetros de la base de la Guardia Nacional, alrededor de las 18:00 horas en la calle 2 Oriente y 3 Sur.

¿Este también fue un cohetón? Porque ponerlo en esa dimensión resta importancia a un asunto que pudiera ser de peligro inminente para los poblanos.

¿Quién está detrás de las explosiones en estos municipios?

El temor latente en Tecamachalco, que es tierra de nadie, y ahora extendiéndose a Huitziltepec.

¿De verdad se trata de explosivos, de granadas o de algún otro artefacto que pudiera ser de mayor alcance y, por lo tanto, más peligroso cuando se trate de una vida humana?

Lo cierto es que en las poblaciones donde se han registrado estas cosas se han vuelto tensas. Los pobladores tienen miedo, no saben si en verdad se encuentran ante la entrada de algún grupo delictivo o de un bromista que lleva esto al extremo.

Sería mejor que le informaran bien al gobernador de cómo están pasando estos hechos, y que la propia Secretaría de Gobernación tendiera bien sus hilos e investigarán sus delegados para saber quién genera este tipo de sucesos.

Porque, de mentiras y teorías falsas, de tapar el sol con un dedo, los poblanos están cansados. Mucho de eso tuvieron en el morenovallismo y es muy pronto como para que esta administración acuñe sus propias “teorías del cohetón”.

Gobierno de Puebla