24 de Septiembre del 2020
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La tía Mundis y el misterioso caso del hemisferio izquierdo de su cerebro dañado

Por Yonadab Cabrera / /

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Se necesita de su colaboración para localizar a tía Mundis, alias Edmundo Velázquez, quien fue visto por última vez el pasado miércoles 15 de enero a las 11 de la mañana, en el Centro Histórico de la ciudad de Puebla.

Como señas particulares: vestía un saco negro, usa barba de talibán, las fiestas de fin de año dejaron estragos en su humanidad y puede que padezca de sus facultades mentales tras haber sufrido un golpe, el cual le provocó un daño severo al hemisferio izquierdo de su cerebro.

Sí, la tía Mundis sufre de pérdida de memoria, de convulsiones, pérdida de equilibrio, vértigo, dolor de cabeza y edema, por lo que puede ser muy violento, así que si lo ven o reconocen, les recomendamos llamar a las fuerzas policiacas que son muy amigas de él y ya saben cómo tratarlo.

¿Pero qué fue lo que le ocasionó todo este trastorno y pérdida de la lucidez?

El miércoles por la mañana se preparaba para presentar el libro titulado “La maña” y ya saben muy exquisito y delicado como es él solo, se preparó para el gran día. Desde muy temprano hizo sus cosas de tío Mundis, caminaba casi flotando de un lado a otro ensayando sus palabras, se vestía adecuadamente para la ocasión y era como una bella mariposa tremolando en el ambiente.

Muy feliz manejaba hacia el Centro Histórico, volteaba y saludaba a todo el mundo y a todo lo que se le atravesara: “Hola árbol”, “Hola pájaro que me cagaste el coche”, “Hola bolardo”, “Hola metrobús”, “Hola semáforo inteligente que entorpeces el tráfico”, “Hola a todos y a todo”.

Descendió de su automóvil muy contento como solo él es, iba pajareando como todos los días, todo el tiempo mmmmmmjuuummjum, mmmmjumjummmmmm, mmmmjumjummmmmm, es el sonido que habitualmente emana de su voz y que evidencia lo muy feliz que es. Sin embargo, dichos cánticos se vieron interrumpidos y cambiados por un alarido AAAAAAAAAhhhh, aaaaaaaaajjj, aaaahhhhhh (léase como grito de sorpresa y dolor) y es que al pobre Mundis le cayó una pluma de estacionamiento.

Sí de esas que siempre he pensado que le pueden arrebatar la vida a alguien como si se trata de la película Destino Final y que todo el mundo me tomaba como loco, pero Edmundo Velázquez es la prueba viviente de que esas plumas sí son letales y si no te cuidas de ellas pueden cobrar tu vida.

Por supuesto, la pluma le cayó en la cabeza, casi se la rebana y fue tanta la fuerza que lo sentó del madrazo y lo dejó viendo estrellitas como al Coyote Calamidad, el Gato Silvestre o el Gato Tom de Tom y Daly de los Simpson. Desde ese momento ya no fue el mismo. Llegó a la presentación muy aturdido, mareado, no podía hilar ni una sola frase, sentía que el cerebro le iba a explotar, se iba de lado, perdía el equilibrio y tenía convulsiones.

Sí, así fue como la pluma de un estacionamiento provocó severos daños en el hemisferio izquierdo del cerebro de la tía Mundis, ese lado que controla todos los movimientos del lado derecho de su cuerpo, por eso es que ahora se tambalea y contonea tanto.

Moraleja: cuídense de las plumas.

¡Claro! chinguen a Tí@Mundis

Gobierno de Puebla