La noche del domingo 7 de abril, Irene Tovar acudió a la feria de Santa Cruz Tejalpa, localidad del municipio de Tehuitzingo. La mujer de aproximadamente 30 años de edad tenía un puesto de atole y tamales, su principal ingreso para mantenerse a ella y a su pequeña hija de 6 años. Ese mismo día, fue asesinada por su expareja sentimental, con quien ya se había dejado desde hace algunos meses.
De acuerdo a información proporcionada por conocidos a PÁGINA NEGRA, Irene era madre de dos mujeres: la pequeña de seis años y una más grande, quien ya se había juntado con su pareja sentimental.
Los amigos de la mujer, la describieron como una mujer trabajadora y aseguraron que, hasta donde ellos sabían, ya tenía varios meses de haberse separado de su pareja, quien tras cometer el feminicidio intentó suicidarse.
Solo puedo confirmar lo que sé: fue una mujer trabajadora; dejó a dos hijas, una ya se casó y la otra tiene 6 años. Tenía meses de haberse separado de su pareja y los que la conocemos sabíamos que no andaba de loca ni con nadie, sólo se dedicó a vender.
Irene Tovar fue degollada frente a los asistentes de la feria y posiblemente frente a su pequeña hija, quien siempre la acompañaba a vender. El homicida llegó y en un ataque de celos por una supuesta infidelidad, sacó un arma blanca y la apuñaló en varias ocasiones hasta que finalmente la hirió en el cuello, provocándole la muerte de inmediato.
Al verse atrapado por los mismos asistentes y por la policía, el agresor también intentó quitarse la vida hiriéndose en el cuello pero no lo logró y fue trasladado al Hospital General de Acatlán de Osorio en calidad de detenido.
