“¡No me quiero morir!”, le dijo la pequeña Flor Itzel a su madre cuando entró a su habitación en el Hospital del Niño Poblano, porque había escuchado decir a los doctores que ya estaba muy grave y que en cualquier momento dejaría de respirar. El pasado 12 de febrero, la niña de seis años murió debido a una complicación por neumonía que presentó después de haberse sometido a su quimioterapia por leucemia.
Su mamá, Edith Guerrero siempre creyó que su hija había sido víctima de una negligencia, pero no estuvo segura hasta que se enteró en las noticias que ocho pequeños enfermos de leucemia habían presentado reacciones adversas a la quimioterapia y que incluso, una joven había muerto.
Aunque Flor Itzel Calderón no tomó el mismo lote de medicamentos que causó los efectos secundarios, su madre narró a PÁGINA NEGRA que el seis de febrero, después de salir de su tratamiento, presentó fiebre, llegó al Hospital y los residentes la trataron solo con paracetamol.
Dice, entre lágrimas, que uno de los titulares los reprendió por no darse cuenta que la pequeña tenía neumonía. Días después le dijeron que se despidiera de ella porque la iban a intubar y luego una doctora le informó que no se pudo realizar y que cuando le colocaron el catéter y la sonda, le perforaron un pulmón; luego presentó derrame cerebral.
Flor Itzel Calderón Guerrero era originara de Pahuatlán, en el estado de Puebla. El 4 de abril de 2017 le diagnosticaron leucemia y del Hospital Integral de dicho municipio fue canalizada al Hospital del Niño Poblano, en la capital poblana, donde estuvo bajo tratamiento durante 22 meses.
El 16 de febrero ocho pacientes mostraron una reacción adversa a la quimioterapia, tres de ellos estuvieron graves, entre ellos una joven de 16 años, quien murió por problemas cardiacos.
La madre explicó que no está segura si su hija también tuvo reacción adversa al medicamento aplicado pues recibe dicho tratamiento desde hace 22 meses pero si está segura que su hija murió debido a una negligencia médica pues no fue atendida a tiempo.
Ayer, la titular de la Secretaría de Salud, Lucía Ojeda dijo que cinco pequeños ya fueron dados de alta y que los dos que permanecen en Terapia Intensiva, evolucionan favorablemente.
Insistió en que no aplicaron medicamento caduco a los enfermos, todos de leucemia, sino que presentaron una reacción adversa, que está documentada que puede ocurrir en estos casos.
Sus últimos días
El pasado miércoles 6 de febrero, como de costumbre, Edith llevó a su hija Flor Itzel a que le aplicaran su quimioterapia. Según comenta la mamá, la menor recibió su tratamiento más agresivo: L-asparaginasa, doxorrubicina, dexrazoxane. Cada que la menor recibía estos medicamentos, su médico la regresaba con otro que le servía como refuerzo: Filgrastim
La vi decaída, no quería hacer nada, solo estuvo acostada, declaró la mamá de la menor a este medio.
Al día siguiente; es decir, jueves 7 de febrero, Edith llevó a su hija al Hospital Integral de Pahuatlán para que le pusieran el medicamento de refuerzo pero los médicos no quisieron aplicarlo porque Flor Itzel presentaba calentura. Le dieron paracetamol y la regresaron a su casa; sin embargo, la temperatura nunca desapareció.
El viernes 8 de febrero, Edith regresó con su hija al hospital del municipio. La niña seguía con temperatura y los médicos de dicho hospital decidieron hacerle laboratorios y una radiografía:
Me dijeron que se veía algo raro en su pulmón. Empezaba con poquita tos y ellos me dijeron que posiblemente era neumonía y me recomendaron llevarla al Hospital del Niño Poblano, donde era tratada, comentó Edith.
Ingresa al Hospital del Niño Poblano, empieza el calvario
Edith llegó con su hija y su esposo cerca de las 18:00 horas del mismo viernes al Hospital del Niño Poblano. Flor Itzel fue recibida por médicos residentes, quienes revisaron los laboratorios y la radiografía que la le habían realizado a la pequeña en el hospital de su municipio. La temperatura no disminuía y nuevamente le dieron paracetamol: “la vamos a revisar esta noche pero tal vez se va mañana”, le dijeron a los padres de Itzel.
Itzel pasó la noche con temperatura y tos: “estaba bien, yo platiqué con ella”, comenta la mamá de la niña.
Edith comentó que el sábado 9 de febrero un médico revisó a su hija y le dijo que la menor tenía neumonía y era necesario ponerle antibiótico y darle nebulizaciones cada 4 horas. Dejo la orden y se retiró. Además, Itzel comenzó a presentar anomalías en su respiración pues esta era muy acelerada, entonces, también le pusieron oxígeno.
El oxígeno, las nebulizaciones y el antibiótico se realizaron durante el domingo y lunes. La temperatura seguía presente.
Yo ya quería que fuera el lunes para que llegara la doctora que atendía a mi hija. Raquel Hernández, pero nunca la vi. Llegó otro médico y me dijo que teníamos que esperar 72 horas para ver la reacción del antibiótico, pero ella seguía respirando rápido.
Ese mismo lunes 11 de febrero, otra docta les hizo comprar un medicamento con un costo de 400 pesos, pues, al parecer, Itzel tenía influenza. Además, le tomaron otra radiografía.
Yo les dije que mi hija tenía la vacuna contra la influenza porque su médico se la autorizó (…) Me explicaron que le iban a poner una sonda porque mi hija estaba en ayunas desde el domingo.
Durante la noche, Edith habló con un médico y le explicó que la neumonía de su hija se había complicado, por lo que tenía que ser trasladada al “área roja, con más cuidados”.
Flor Itzel escuchó que los médicos dijeron que se iba a morir: “mamá, tengo miedo”
A las 07:00 horas del martes 12 de febrero, Edith subió a ver a su hija, quien aún estaba consciente. La ayudó a hacer del baño y después Itzel le dijo:
—Mamá tengo miedo, yo no quiero morir.
—Eso no va pasar, tú échale muchas ganas.
—¿Por qué dices eso? —preguntó una enfermera.
—Ellos pasaron (los médicos) y dijeron que si yo comía algo, me iba a morir —dijo Itzel.
Edith narró que salió de dicho lugar en busca de su médico tratante pero, de nuevo, no pudo encontrarla. Por la tarde, la mandaron a traer para decirle que su hija iba a ser intubada. Según le explicaron, el proceso era rápido pero le pidieron que se despidiera se su hija porque no sabían en qué tiempo iba a despertar.
Subimos mi esposo y yo y le dijimos que le echara muchas ganas, que se iba a dormir un rato pero la íbamos a estar esperando. Le prometí que cuando despertara iba a traer a todos para que la vinieran a ver y le dije que la amaban, le pregunté si ella me amaba a mí y me dijo: sí te amo.
Aunque supuestamente el procedimiento era rápido, después de más de 8 horas salió un médico a hablar con ellos. Le dijo que la intubación no le quedó. Itzel ya tenía un catéter en el pecho desde agosto de 2017 y le agregaron otros dos en el cuello y en la ingle. También le hicieron una pequeña cirugía en la espalda y le agregaron una sonda pero durante el proceso, le perforaron el pulmón izquierdo
Pedimos verla y estaba muy maltratada, tenía las manos moreteadas. Como a las 21:00 horas nos mandó a traer otro médico y nos dijo que con ella ya no había esperanza. Por la falta de oxigenación le dio un derrame en el cerebro de lado derecho, declaró la mamá de la pequeña.
Yo le pedí que no me dejara, era mi única niña
La noche de ese mismo martes, el médico que le dijo que ya no había esperanzas de vida con su hija le pidió que fueran a despedirse de ella:
Yo le pedí que no me dejara, ella era nuestra única niña. Una enfermera nos estaba escuchando y le dijo que no le hiciera eso, que la dejara ir, entonces le dije que si se quería ir, adelante, le di las gracias por todo este tiempo que me hizo feliz y nos cambió la vida a mí y a su papá.
A las 22:30 horas, una enfermera los llamó para hacerle un rosario y cuando finalizaron, le dijo que su hija acababa de morir.
No entiendo, no sé qué fue lo qué pasó, finalizó Edith.
Flor Itzel iba en primero de primaria y era muy conocida y querida en la zona donde vivía. Sus padres gastaron más de mil pesos en insumos médicos y durante todos los días que estuvo internada, ellos dormían en el auto en que se trasladaron hasta la capital poblana.
El cuerpo de la pequeña de 6 años fue entregado después de las 07:00 horas del siguiente día y estaba atado: “me la amarraron como si se fuera a ir, hasta el de la funeraria se puso a llorar porque la metieron a una bolsa donde ni cabía”.
Los padres de Itzel piensan venir los próximos días a la ciudad de Puebla para asesorarse y presentar una denuncia formal contra quien resulte responsable. Edith comenta que recibió el apoyo de mamás que tienen a sus hijos en la misma situación en el Hospital del Niño Poblano y fue gracias a eso que decidió hacer su caso público.
