Un padre y su hijo lograron escapar de un secuestro luego de que elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) se percataron de manera fortuita de un convoy que circulaba la madrugada del martes cerca del Parque Central.
Luego del ‘encuentro’ entre delincuentes y policías, un vehículo fue abandonado con las dos personas que informaron del ‘levantón’ a los agentes municipales.
La historia
Cuatro vehículos en convoy que circulaban sobre la avenida Teófilo Borunda a las 3:30 de la madrugada llamaron la atención de los agentes de una patrulla de la Policía Municipal que trató de interceptarlos.
Una ráfaga de balas atinó a la unidad oficial y frenó momentáneamente el seguimiento.
Al pedir los preventivos refuerzos, lograron ubicar abandonado uno de los vehículos de los agresores, de cuyo maletero escaparon padre e hijo que habían sido privados de su libertad minutos antes en su domicilio, de acuerdo con información de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM).
Los hechos se dieron de una manera fortuita, de acuerdo con el reporte de las autoridades investigadoras que respondieron a la emergencia, alertados por el botón de pánico de los policías agredidos.
La caravana de presuntos secuestradores había llegado previamente a un domicilio de la calle Michigan en el fraccionamiento Nápoli, localizado al nororiente de la ciudad.
Una llamada al Centro de Emergencia 911 avisó del “levantón” de dos de los moradores de una residencia de ese sector, según un comunicado de la SSPM.
Sobre la avenida Teófilo Borunda, al poniente de la avenida Tecnológico, con rumbo a la avenida Óscar Flores, la caravana se hizo sospechosa a dos agentes municipales, quienes les marcaron el alto, pero estos no obedecieron y retornaron hacia el oriente por la misma calle justo enfrente del edificio de la dirección de Tránsito.
Los otros autos se dispersaron y la patrulla seguía a un Ford Focus negro, que al virar hacia el sur en el Parque Central, uno de los ocupantes comenzó a disparar un arma larga desde el interior, destrozando el medallón o vidrio trasero del auto y atinando a la patrulla que los perseguía, dijo el jefe de la Policía, Ricardo Realivázquez en entrevista horas más tarde.
La acción permitió a los ocupantes del Ford Focus ganar un poco de ventaja y dejar abandonado el vehículo en las calles Jesús Soltero Lozoya y Pedro Meneses Hoyos, a espaldas del gimnasio del Colegio de Bachilleres ubicado en el Parque Central.
Según la información de la Policía al llegar los agentes a la ubicación del vehículo negro los hombres ya habían bajado y treparon a una loma desde donde les siguieron disparando a los policías municipales, fuego que fue respondido por las armas oficiales.
Los plagiados
En ese instante los agentes vieron como dos hombres abrieron la cajuela del auto compacto y salieron para entregarse, señalando que los habían privado de su libertad en su domicilio, lo cual se corroboró con la llamada previa al Centro de Emergencias.
Las víctimas tenían visibles huelas de haber sido golpeados y se identificaron como padre e hijo, de 62 y 22 años de edad, el primero presuntamente dedicado a la industria maquiladora y el segundo estudiante, según reporte extraoficial de autoridades.
El sitio concentró a decenas de unidades oficiales al hacer un rastreo localizaron un arma larga escondida entre matorrales de lo que hace varios años fueron instalaciones de una antena televisora.
Detienen a uno
La SSPM reportó que tras la búsqueda de los responsables se detuvo sobre la calle Francisco Baca Gallardo en el Infonavit Jarudo a Martin E. R., de 27 años, quien se encontraba escondido en un parque y al ver la presencia policiaca emprendió la huida y arrojó un fusil de asalto calibre .223.
En un despliegue sobre la zona, se ubicó en la calle De las Parcelas, al exterior del parque Central Oriente, conocido también como “Parque de los Policías”, una camioneta Honda Pilot de color gris que formaba parte del convoy visto en la persecución y en cuyo interior se encontraron cargadores y una fornitura de policía.
La autoridad reportó que en el fraccionamiento Panamericano II, se hallaron escondidos otros tres rifles de asalto 2.23 y un “cuerno de chivo” de calibre .762X39.
Trascendió que las autoridades habían realizado varios operativos tratando de dar con el resto de los responsables, pero hasta el cierre de esta edición únicamente se consignó a Martin E.R., el cual fue reconocido plenamente por las dos víctimas.
El caso quedó bajo investigación por parte de la Agencia Estatal de Investigación y el Ministerio Público, quienes en 48 horas habrán de fincar responsabilidades al detenido y existía la posibilidad de más arrestos.
La Fiscalía informó que el delito de secuestro no podía configurarse debido a que quienes privaron de la libertad a padre e hijo no habían exigido dinero a cambio de liberarlos.
