La cifra de muertos derivada de la ruptura de una represa en Brasil aumentó a 34, con un saldo de 300 desaparecidos.
Autoridades de Minas Gerais indicaron que el número podría aumentar en las horas siguientes.
El presidente Jair Bolsonaro sobrevoló la zona afectada y aseguró que su gobierno “hará todo para otorgar justicia a los afectados” y “prevenir nuevas tragedias”, como la ocurrida esta vez o hace tres años en Mariana, de forma similar, en que murieron 19 personas.
Además aceptó la ayuda ofrecida por Israel en labores de rescate.
Bomberos mantienen la esperanza de encontrar más personas con vida, pese a que en cuestión de horas el número incrementó de forma exponencial.
