El 28 de febrero fue jueves, Matías —nombre ficticio, del niño de apenas 12 años de edad— salió de su escuela en Ahuazotepec, Puebla, y no le pareció extraño encontrarse con José Daniel, el novio de su hermana, solo cuatro años más grande que él. Lo que no esperaba era que su cuñado lo subiera por la fuerza a un auto para secuestrarlo.
José Daniel iba acompañado por otros dos adolescentes quienes planearon raptarlo y conseguir así dinero de su familia, lo subieron a un Jetta blanco, de Tlaxcala, con un Escudo Nacional en el medallón trasero.
Raptaron a Matías y, como sucede en las películas, llamaron a su familia para pedir un millón y medio de pesos a cambio de regresarlo con vida.
Ese día, Matías salió de la escuela y caminaba hacía su casa, donde lo esperaba su familia y su hermana, quien jamás pensó que su novio fuera capaz de secuestrarle al hermano.
Como ocurre en los secuestros cometidos por novatos, las cosas no salieron bien, José Daniel, su amigo Diego Guadalupe, también de 16 años, aceptaron de la familia un “adelanto” de 50 mil pesos y fueron a cobrarlo a la carretera de Las Lajas, ahí los capturaron, pero el tercero logró escapar.
Fueron los policías del municipio de Zacatlán quienes pudieron detenerlos y liberar al pequeño Matías, después de recuperarlo la familia se dio cuenta que uno de los secuestradores era José Daniel, a quien varias veces habían dejado entrar a su casa y conocía su estilo de vida.
La Fiscalía General de Puebla, ha dado pocos datos sobre el caso por tratarse de un secuestro cometido por menores de edad, pero sí ha referido que José y Diego fueron vinculados a proceso por el delito de “secuestro agravado” y están internados en el Centro de Internamiento Especializado en Adolescentes (CIEPA), que se encuentra en la capital, sobre la carretera federal Atlixco.
Además, se estableció un mes de plazo para el cierre de la investigación complementaria, es decir, para poder ir a juicio. Por ser menores de edad, la pena no es tan alta, la máxima es apenas de cinco años, cuando en caso de adultos la pena en Puebla es de hasta 50 años.
