Delincuencia

#Archivo Negro: Tres asesinatos que fueron primera plana en noviembre de 1989

- Foto: Salvador Rugerio

Las siguientes noticias llamaron la atención de los lectores de diarios poblanos por la violencia con la que secometieron los crímenes. En el primer caso, el responsable declaró a las autoridades que asesinó a su amigo porque lo acosaba sexualmente; en el segundo delito, dos amigos apuñalaron a sangre fría a su víctima sin importar que tenía una hija; y, en el tercer homicidio, los agentes del Ministerio Público explicaron que el cadáver rescatado del río Alseseca tenía siete heridas por un arma punzocortante

Por Eloy Rodríguez Linares/@linares_eloy

/ Puebla, Puebla

La detención de los responsables por un crimen de odio y un asesinato pasional fueron unas de las noticias más importantes de los diarios locales en el mes de noviembre de 1989, debido a la manera en que los asesinos confesaron sus delitos. Además, unas semanas después, los periódicos informaban que vecinos de la colonia La Hacienda encontraron un cadáver semidesnudo flotando en las aguas negras del río Alseseca, las autoridades declararon que era probable que el homicida después de apuñalar a su víctima arrojara el cuerpo al cauce para deshacerse del el.

Los diarios poblanos informaron, el 2 de noviembre, que el responsable de la muerte de Mauricio Escalona, cuyo cadáver fue encontrado en una barranca de la junta auxiliar de San Andrés Azumiatla fue Santiago Alameda, quien de forma burlona explicó a las autoridades que asesinó a su amigo porque desde hace meses los acosaba de manera sexual.

Un día después, los periódicos locales comunicaban sobre la detención de Eliseo Eduardo Galván y Apolo Barrios, autores de la muerte de Ana Edith González, una joven de 24 años de edad, que perdió la vida al ser apuñalada. En un principio, las autoridades pensaron que el homicidio fue por un ajuste de cuentas, pues su esposo se encontraba detenido por tráfico de estupefacientes, pero al capturar a los culpables, descubrieron que el delito fue un crimen pasional.

Finalmente, la mañana del 12 de noviembre, vecinos de la colonia La Hacienda se sorprendieron al encontrar un cuerpo semidesnudo que flotaba en las aguas turbias del río Alseseca. El cadáver tenía 7 heridas por arma punzocortante y su cuerpo estuvo en calidad de desconocido.

Crimen de odio 

La noche del 28 de octubre de 1989, Mauricio Escalona Merino y Santiago Alameda Martínez caminaban cerca de una barranca de la colonia San Andrés Azumiatla, cuando el segundo atacó a su acompañante hasta provocarle la muerte.

A la mañana siguiente, vecinos de la zona se sorprendieron al encontrar el cuerpo de Mauricio Escalona con el cráneo desechó y semidesnudo. Los habitantes avisaron a las autoridades quienes se encargaron del levantamiento de cadáver y de recolectar indicios que los ayudarían a detener al responsable del homicidio.

Cinco días después de que ocurrió el terrible asesinato, elementos de la Policía Judicial del Estado de Puebla detuvieron Santiago Alameda, quien declaró ser culpable de la muerte de su amigo y explicó que lo mató en defensa propia.

Además, de forma burlona, señaló que su amigo era homosexual y desde hace tiempo lo acosaba sexualmente, motivo por el que se cambió de domicilio, pues ambos eran vecinos de la junta auxiliar de San Andrés Azumiatla.

El culpable explicó que la noche del 28 de octubre había ido a visitar a sus familiares, pero cuando iba rumbo a su casa se encontró a Mauricio Escalona, quien lo empezó a hostigar de forma sexual.

No acepté las proposiciones indecorosas de Maurilio Escalona Merino, quien era homosexual, y al llevarme a un paraje conocido como “La Presa” en un descuido tomé una piedra grande y se la estrellé en la cabeza dos veces, matándolo, luego oculté el cadáver en el fondo de la barranca, declaró Santiago Alameda a la Policía Judicial del Estado de Puebla.

Crimen pasional 

La madrugada del 23 de octubre de 1989, los gritos desgarradores de Ana Edith González Rodríguez despertaron a los vecinos del módulo B-12104 de la unidad habitacional Fuentes de San Bartolo. La joven, de 24 años, le suplicaba a sus victimarios que no la asesinarán porque tenía una hija que debía cuidar, sin embargo, los homicidas le abrieron el cuello con un cuchillo y en el vientre le enterraron el arma punzo cortante, heridas que le provocaron la muerte.

La policía al llegar a la escena del crimen encontró en el suelo el cadáver desangrado de Ana Edith González, una botella de whisky y un vaso que los peritos guardaron para realizarle una prueba dactiloscópica. Los vecinos informaron a los uniformados que de manera regular un sujeto de apellido Galván visitaba a la joven que vivía en el departamento B-104, y, por lo general, se iba hasta la madrugada.

En un principio, las autoridades pensaron que el crimen se debía a un ajuste de cuentas, pues su esposo se encontraba preso por el delito de tráfico de estupefacientes, pero descartaron está opción cuando detuvieron a Eliseo Eduardo Galván Carmona y observaron que sus huellas dactilares coincidían con las del vaso que encontraron la madrugada del asesinato.

Once días después de que ocurrió el crimen, los medios de comunicación informaron que los asesinos de Ana  González habían sido capturados, los culpables eran Eliseo Eduardo Galván Carmona, hijo de un agente de tránsito; y, Apolo Barrios Villanueva su cómplice. Los detenidos declararon que la noche del crimen los tres se encontraban consumiendo bebidas embriagantes en La Troje antes de trasladarse al departamento de su víctima.

De acuerdo a la declaración de Apolo Barrios, los tres estuvieron un rato en el departamento hasta que bajo a dormir al auto de Eliseo Galván, pero minutos después, su amigo se asomó por la ventana y le pidió que volviera.

Al entrar al departamento, observó que ambos peleaban de forma violenta, Eliseo Galván con sus brazos sujetó a la joven por el cuello y le pidió a Apolo Barrios que fuera por un cuchillo a la cocina. Momento en que los gritos aterradores de Ana González despertaron a sus vecinos.

Apolo Barrios explicó que ayudó a su amigo a pisar el cuello de Ana González para mantenerla inmóvil mientras Eliseo Galván le causaba varias heridas en esa zona de su cuerpo y le enterraba el arma en su estómago. Las autoridades informaron que, en el momento de la detención de los criminales, encontraron en su posesión varias pertenencias de su víctima.

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Macabro hallazgo 

La mañana del 12 de noviembre de 1989, vecinos de la colonia La Hacienda encontraron un cuerpo semidesnudo flotando en las aguas turbias del río Alseseca, el cadáver registraba siete heridas por arma punzocortante, el sujeto estuvo en calidad de desconocido y las autoridades desconocían el móvil del asesinato.

Agentes del Ministerio Público acudieron a la colonia La Hacienda, enfrente de la unidad habitacional La Margarita, para realizar el levantamiento de un cadáver que flotaba en la orilla del río Alseseca.

De acuerdo a la información que dieron las autoridades, el sujeto tenía pocas horas de haber perdido la vida y el autor del crimen se deshizo del cuerpo arrojándolo a las aguas negras del mencionado raudal.

Los agentes del Ministerio Público informaron que por la forma en que se encontraban las manos del sujeto, la primera heridas que recibió fue en el pecho y a un lado del estómago; acto por el que intentó cubrirse con sus brazos, pero el asesino lo volvió a lesionar en una de sus extremidades superiores y cuando cayó al suelo fue acuchillado en la espalda en siete ocasiones.

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