Dentro del Centro de Reinserción Social (Cereso) de Huejotzingo viven 270 internos en un espacio que tiene capacidad solamente para 170 personas; aunque la sobrepoblación no puede atacarse de un día para otro, la dirección del penal municipal ha implementado una serie de cambios que buscan mejorar su vida.
PÁGINA NEGRA realizó un recorrido dentro de las instalaciones del centro penitenciario municipal y conoció la vida de los reos luego de que se han desatado algunas quejas con la administración municipal de Angélica Alvarado.
El penal de Huejotzingo fue una de las principales críticas en el gobierno municipal pasado. 11 reos se fugaron, la mayoría pertenecientes a la banda de “Los Xolalpa” o “Los Moyos”, el 20 de diciembre del 2015. Tres fueron reaprehendidos y en enero de este 2019 se solicitó que dos reos de alta peligrosidad fueran enviados al penal de Tepexi de Rodríguez.
Con la llegada de una nueva administración vinieron también varias modificaciones. Se reemplazó a 15 funcionarios de Custodia para prevenir la corrupción e ingreso de objetos prohibidos así como mejorar la vida de los propios reos.
En entrevista exclusiva con PÁGINA NEGRA, Rubén Rojas, director del penal municipal de Huejotzingo, explicó que la reestructura del centro de reinserción social ha provocado molestias de los familiares de los reos y recientemente han trascendido una serie de quejas, sin embargo, estas obedecen a los nuevos lineamientos para la mejora del lugar.
Durante el recorrido realizado por este diario digital por las áreas de trabajo, el patio central, las áreas comunes y de usos múltiples, se pudo apreciar que en efecto la sobrepoblación es uno de los principales problemas para lo cual se trabaja con la despresurización a través de dar seguimiento a los reos que finalizan o cumplen sus sentencias.
La entrada del penal de Huejotzingo se encuentra a unos pasos de la presidencia municipal, en el mismo edificio del centro de la población. El ingreso es controlado y para el recorrido se esperó al acceso de visitas que accedían a los locutorios para poder entrar con los internos. Tras pasar un primer filtro inmediatamente viene la división entre el área varonil y la zona femenil.
El área femenil, con orden y control
Las mujeres se encuentran en una zona mucho menor al encontrarse solamente 11 personas internadas. En la planta alta del área femenil se encuentran los dormitorios, de los cuales varios están vacíos ya que esa área no se encuentra llena al 100 por ciento de su capacidad.
Las internas visten de pants de colores claros. La mayoría son jóvenes e incluso hay una madre con un bebé de seis meses. La interna, llamada Karina carga a su bebé a quien registró con su mismo nombre. La bebé podrá quedarse hasta los 3 años, como marca la norma penitenciaria.
El área femenil cuenta con una zona de usos múltiples que funciona como taller. Las mujeres trabajan realizando conos de papel revolución que son vendidos después a los danzantes del carnaval de Huejotzingo para ser llenados de pólvora. Además las mujeres cuentan con un pequeño patio en donde se reúnen a unos pasos del acceso. El acceso fue reforzado en su seguridad debido a que en la pasada administración notaron que se permitía a algunos reos ingresar en el área femenil.
El área varonil, un hormiguero
Del lado de la zona varonil puede notarse el cambio inmediato. Mientras las mujeres procuran mantener sus espacios bajo orden, en el área masculina es complicado controlar todo debido a que existen dos dormitorios y un patio en donde puede verse a todos los internos trabajar como si se tratara de un hormiguero.
Al centro del patio existen cajones en los que los reos guardan sus objetos personales y también son usados como mesas de trabajo. Para evitar que los mismos reos generen cotos de poder con este tipo de cajones, la dirección del Cereso comenzó el censo y están numerados. Conforme han salido los reos han empezado a eliminar los cajones y limpiar las áreas para desahogar más espacio.
“No podemos quitárselos. Son su vida. Trabajan en ellos, comen en ellos. Guardan sus cosas en ellos. Así que solamente cuando un reo se va se elimina el cajón (...) Esos cajones provocaban algunos problemas entre ellos”, relató el director del penal.
La administración del centro penitenciario se proyecta la colocación de un domo que sustituya las láminas que lo cubren. “Es parte de las modificaciones que se están planeando”, agregó Rojas.
Los reos bajo dieta y observados con nutrióloga
La administración municipal notó que la principal queja tanto en el área masculina como con las internas se trataba de la comida. Después se encontraban los malos tratos de la plantilla de custodios.
“Les cambiamos la comida. La presidenta municipal dio la orden de que se mejorara y pues ahora hasta nutrióloga tienen. Comen mucho mejor y hemos visto que eso es lo que más agradecen”, relató el director del penal.
Y en efecto, la principal queja era que su comida constaba básicamente en frijoles:
“Antes nos daban frijoles. Quién sabe si estaban buenos. Ahora nos cambiaron la comida, ahora sí está buena”, reconoció uno de los reos que utilizaba la sala de usos múltiples.
Otro de los cambios ha sido la credencialización de las visitas, hecho que se encontraba irregular desde la administración pasada. El tema de las nuevas credenciales ha sido el más polémico con las visitas, sin embargo es necesario para evitar el ingreso de armas, celulares y drogas.
