Crimen y Castigo

Vivir para contarla: Silvestre Salazar, más de 40 años en la nota roja

- Foto: Especial

La forma en que se realiza el trabajo de nota roja actualmente es muy distinto a lo que se realizaba hace algunas décadas. Por ello, platicamos con don Silvestre Salazar, quien gracias a su experiencia de más de 46 años es uno de los decanos de la información policiaca en Puebla 

Por Magarely Hernández / @ magarelyhl

/ Puebla, Puebla

Quién se iba a imaginar que don Silvestre Salazar, el reportero referente de la nota roja en Puebla tuvo su primer acercamiento con los medios de comunicación gracias a la sección de sociales, donde sus eventos consistían en estar rodeado de familias adineradas y en un contexto totalmente diferente a lo que se vive día a día en la ciudad: “sin que me gustara la nota roja le tomé amor”.

Evidentemente la forma en que actualmente trabajan los reporteros no es la misma que hace algunos años y los cambios en la fuente de policiaca son radicales, así que como parte del tercer aniversario del nacimiento de PÁGINA NEGRA platicamos con Silvestre Salazar quien comenzó a trabajar en el Heraldo de México en el año de 1973.

Silvestre Salazar era reportero de la sección de Sociales, durante poco más de un año, tuvo la comodidad de cubrir eventos de alta alcurnia hasta que un día le pidieron que cubriera al reportero de policiaca. Su compañero tuvo otros asuntos de trabajo y no iba a poder llegar.

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Ser reportero en tiempos sin internet 

Don Silvestre Salazar nunca tuvo en mente quedarse con la fuente, pero así fue. En ese entonces, el celular y el internet no podía facilitarles las cosas y el trabajo del reportero consistía básicamente en pasar horas buscando la nota de 8 entre todo el legajo del día que proporcionaba la entonces Procuraduría General de Justicia (PGJ).

Silvestre relató en entrevista que los reporteros debían acudir a la inspección o comisaría ubicada en la 12 Poniente y 7 Norte. Eran unas por otras: tenían sala de redacción pero debían buscar su nota de ocho en el legajo de todo el día que les proporcionaban las autoridades.

Llegabas y te ponían tu legajo. Entonces cada uno debía leer todo lo que había pasado y cada quien se interesaba en una nota, la que consideraba más interesante y que daba de 8 para tu medio. Lo que debías hacer después era explicar toda esa información que estaba ahí, no transcribir, informar a la gente lo que había pasado.

El trabajo se hacía pesado cuando llegabas a redacción con tu nota y les decían que ese tema no era tan interesante, no daba para nota principal y entonces a buscarle nuevamente. Algunos ya iban preparados y hacían dos o tres notas más por aquello de que la principal no fuera del agrado de sus jefes de información.

¿Por qué Silvestre se quedó en la nota roja? Para Silvestre, lo más importante de cubrir esta fuente es darle seguimiento a los casos. Precisamente fue la investigación y el seguimiento lo que fue despertando su interés: “era desde que ocurría algo, por qué paso, quién lo hizo y si hay detenidos, seguir el caso hasta que había una sentencia”.

Silvestre Salazar explica que actualmente las notas son “de plástico” pues muchas de ellas no tienen trascendencia y mucho menos se les da el seguimiento. El éxito en la nota se medía en cuántas notas después de la primera se podían llevar, siempre con información nueva y relevante.

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“Siempre ha habido ‘orejas y bocas’ pero te las tienes que ganar”

Para nadie es un secreto que lo que los reporteros de nota roja tienen informantes “orejas y bocas”, diría Silvestre Salazar. De ahí nace la información “extraoficial” que las dependencias no quieren que se sepa pero de que de ahí mismo se filtra pero hacerte de estos contactos no es nada fácil.

Silvestre confesó: “siempre se han tenido informantes, siempre hay una puerta giratoria”, pero me explicó que se deben ganar y no precisamente con una cerveza, como todos pensaríamos. La confianza radica en la ética del reportero, en corroborar y no publicar el primer “borregazo” como se le dice en este mundo a las notas falsas que usualmente son publicadas sin sustento.

Cuesta trabajo, antes éramos muy celosos con la información que tenía cada uno. Podían ser nuestros amigos pero cada quien tiene su ego. Yo sí tengo mi ego pero siempre se debe corroborar la información que se publica, hay fuentes que sí son muy buenas pero hay otras que piensan: ay, este con esto se conforma, dile esto, seguro lo publica.

Silvestre Salazar también detalló que antes no existían las unidades del Servicio Médico Forense que acudían a un levantamiento de cadáver, así que los mejores aliados eran los morteros, por ejemplo, Funeraria López, Nava y Tepeyac, entre otras: “sí te los ganabas, te dejaban subirte con ellos”.

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“Ya no hay respeto, es más riesgoso ahorita”

De la noche a la mañana la sala de prensa de la Procuraduría General de Justicia cerró. Los reporteros debían esperar la información del famoso boletín o bien, buscarle por otro lado.

La investigación para Silvestre Salazar fue tan importante que decidió estudiar Derecho, carrera que concluyó en 10 años pues además de trabajar como reportero, se convirtió en esposo y padre de tres hijas. 

La situación ha cambiado y el ser reportero de nota roja se ha vuelto muy peligroso: “antes había mucho respeto, ahora por ejemplo hasta los policías te impiden grabar”.

Aunque apuntó que ahora con el celular se tiene todo “peladito y en la boca” aceptó que el trabajo actualmente es más riesgoso. Don Silvestre comentó que, durante todos estos años, afortunadamente nunca fue amenazado o intimidado.

Y aunque la forma de reportear también ha cambiado, pidió a las nuevas generaciones de reporteros no perder la esencia: investigar y no quedarse con la información de un comunicado de prensa.

VER: Frida Guerrera: Cubrir un feminicidio es mucho más que hacer “nota roja”Frida Guerrera: Cubrir un feminicidio es mucho más que hacer “nota roja”

Para Silvestre Salazar el reportero de nota roja debe ser avezado, con mucha valentía y con buen olfato para la información.

Nos cuenta que una de las experiencias que más lo marcó, fue un niño atropellado en la colonia San Antonio por un camión Chula Vista. El menor quedó completamente destrozado y esa imagen la estuvo recordando durante todo el día al grado de que no pudo escribir la nota:

Siempre debe prevalecer una parte humana de nosotros.

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