12 de Noviembre del 2018

Vida y Estilo

“La lluvia dorada no solo da placer, también alimenta el ego”: confesiones de un urofílico poblano en San Valentín

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Maximiliano, quien radica en el estado de Tlaxcala y es abiertamente gay, indicó a CENTRAL que esta práctica es sana siempre y cuando sea consensado con la pareja y se tomen las medidas de higiene necesarias. Si bien, dijo esto puede ser un trastorno, comentó que quien tenga un gusto por la orina debe llevarlo a cabo ya que no es “una situación grave”

Por Jesús Viñas / @jess15710 /

La urolagnia, nombre que se le da a la afición por orinar a tu pareja o que te orinen —mejor conocida como “lluvia dorada”—, puede ser una práctica sexual prohibida ante el escrutinio público. Desde un punto de vista psiquiátrico se le considera una parafilia, mientras que del lado psicoanálitico es una práctica que tiende a la estructura perversa del comportamiento humano. Sin embargo, esto queda a un lado para Maximiliano, quien desde los 16 años sintió curiosidad por orinar a sus parejas, no solo por placer sexual sino para “alimentar su ego”.

Maximiliano, de 30 años, radica en el estado vecino de Tlaxcala, frecuenta diariamente la ciudad de Puebla y habló abiertamente con CENTRAL sobre su gusto al momento de tener relaciones sexuales. Si bien —como dice— no practica a diario la urolagnia, lo disfruta cuando tiene esa oportunidad con sus parejas.

En el parque del cerro de La Paz, portando gafas y gorra, Maximiliano narró a este medio de información que fue hasta los 25 años de edad cuando se atrevió a practicar "la lluvia dorada" gracias a que encontró a una persona similar en sus gustos por medio de las redes sociales.

Señaló que el ser abiertamente un hombre gay le ha ayudado a encontrar personas de su mismo sexo que gustan de la “lluvia dorada”. Con una sonrisa en el rostro, expresó que en un momento le llegó a preocupar esta situación debido a que le dijeron que tenía un trastorno. No obstante, indicó que pudo calmar su preocupación cuando descubrió que al cantante que admira, Ricky Martin, también le gusta practicarla.

Desde la adolescencia, como a los 16 años, empezó como curiosidad. No lo llevé a cabo porque no era algo convencional. Lo llevé a la práctica a los 25 años y fue gracias a una persona que conocí a través de una cita por internet. En grupos es más fácil de encontrar a quien comparte los mismos gustos y puedes llevarlo a cabo”, dijo.

El entrevistado comentó que en su fantasía de la lluvia dorada vive dos partes, una la satisfacción sexual —que aclara que no es igual que el orgasmo— y otra la de alimentar su ego, pues le causa empoderamiento a su persona orinar a alguien más.

Si bien reconoció que su gusto por la orina se pudo originar por alguna transgresión en la infancia o en la adolescencia, indicó que no se ha convertido en una adicción y no ha afectado su vida personal.

Maximiliano dejó en claro que “no se arrepiente” de practicar la lluvia dorada, su única limitación, expresó, es frecuentar a la pareja con quien lleva a cabo la urolagnia.

— ¿Cómo vives esta fantasía sexual?

— Hay dos partes de esta fantasía, la primera es la satisfacción que no es igual al orgasmo. Además de esta satisfacción queda una cuestión mental. Es una cuestión de ego.

— ¿Consideras que tienes un trastorno mental?

—Creo que sí puede haber un trastorno sin llegar a algo grave. Sí creo que puede haber algo en la infancia o adolescencia que pasó y derivó este tipo de circunstancia. Hasta donde yo sé, todas las parafilias sí derivan de cuestiones de trastornos o carencias afectivas. Pero jamás he investigado más allá porque no lo considero grave, porque tampoco lo intentaría con alguien a la fuerza.

— ¿Lo practicas con varias personas?

—Actualmente solo lo hago con una persona que me gusta y que le agrada hacerlo. Le gusta que sea en todo el cuerpo. Alguna vez me propuso que volteáramos los papeles pero no se ha llevado a cabo porque no nos hemos visto.

— ¿Te gusta que te orinen?

—Una sola vez me lo hicieron, mi fuerte para mí es hacérselo a una persona.

— ¿Cómo lo practicas?

—Lo hago en la ducha y me preparo tomando mucha agua. Dicen que en la sexualidad todo es permitido siempre y cuando sea consensado.

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