20 de Noviembre del 2019

Cultura

¿Es Roma la mejor película del año?

- Foto: Especial / Netflix

La “obra maestra” del ganador del Oscar ha generado una ola de comentarios en México y el mundo, debido a una serie de factores que han convertido la película en un fenómeno social.

Por Por Manuel Hernández Borbolla /Sin embargo /

Bella, polémica. Una película donde se muestra al mismo tiempo el rol social de la mujer, el abandono del padre, la familia, las relaciones de pareja, las diferencias de clase. Una cinta donde se manifiestan las fuerzas de la naturaleza: un incendio en el bosque, el mar embravecido, un terremoto, un parto. Una película llena de claroscuros donde aparecen hombres bala, paramilitares, panfletos, cuartos de hotel, una masacre estudiantil, cines, escuelas, hospitales, avenidas, mueblerías, barrios marginales. Todo esto recreado en el artificio de la memoria.

Así es Roma, la aclamada cinta dirigida por el cineasta mexicano Alfonso Cuarón, un retrato íntimo de su infancia enmarcada en la década de 1970 en la Ciudad de México, el cual ha sido calificado por la crítica especializada como la “película del año”.

¿Pero a qué se debe el fenómeno social que ha ocasionado Roma en México? Es la pregunta que ronda en las conversaciones mexicanas, a raíz del impacto ocasionado por la que ha sido catalogada como una “obra maestra” de Cuarón.

Para los expertos consultados por RT, el “boom” de Roma es consecuencia de muchos factores: un dominio magistral del lenguaje cinematográfico, una estrategia de comunicación poco común y una serie de contextos sociales que han provocado varias discusiones en torno a la película.

TÉCNICAMENTE IMPECABLE

El primer punto por el que desataca Roma es por el cuidado artesanal de su manufactura. Una película en la que Cuarón asumió un papel protagónico en diversas áreas, ya que además de dirigir y escribir el guión, también fungió como fotógrafo y editor, algo poco común para un cineasta de su prestigio.

“Yo sí creo que es una película mayor, es una obra mayor. Me parece que en la carrera de Alfonso Cuarón, junto con Y tú mamá también, es su película más íntima, interesante. Una película que dialoga con México y la realidad social del país”, señala Fernando Moreno, crítico y profesor de cine.

Moreno afirma que técnicamente la película es impecable y el papel destacado de Cuarón en diversas áreas también le ha valido varios reconocimientos, como ocurre con la fotografía en blanco y negro.

“En el caso de la fotografía, en concreto, se ganó el segundo lugar en el festival más importante de la fotografía en el mundo, que es un festival que se llama Camerimage, en Polonia, donde se entrega la Rana de Oro, y Cuarón se ganó la Rana de Plata, como el segundo mejor fotógrafo del año”, explica.

Además del papel de Cuarón como realizador, el diseño de sonido y el diseño de arte también han recibido comentarios favorables y la convierte en una de las películas favoritas rumbo a la próxima entrega de los Oscar.

Una opinión que comparte el crítico Arturo Aguilar.

“Quitándonos cualquier nacionalismo o subjetividad mal entendida, la película de Cuarón tiene elementos suficientes para sostenerse como la mejor del año. Su economía del lenguaje cinematográfico es extraordinaria”, apunta Aguilar en entrevista.

“Creo que esta es la película donde Cuarón deja más claro que entiende, como pocos, cómo funciona el lenguaje del cine, cómo hacer más con menos, y estar en pleno control, pues todo lo que pasa en la película es lo que quiere que pase. No hay nada fuera de su control y eso es extraordinario”, añade.

UNA “OBRA MAESTRA” DE UN DIRECTOR CONSAGRADO

Pero más allá de los aspectos técnicos, los críticos señalan que la película también muestra la madurez de un autor consagrado como lo es Alfonso Cuarón, capaz de realizar películas taquilleras como la tercera entrega de Harry Potter, una cinta futurista como Children of Men o un drama aparentemente sencillo pero efectivo emocionalmente, como ocurre con Roma.

“Parece que la película es, en suma, una muestra de madurez de un autor que tiene un estilo y sabe qué es lo que quiere hacer exactamente y lo realiza exactamente como lo quiere. Es una película madura, una obra de alguien que con tan sólo ocho películas ya alcanzó un nivel de madurez espectacular”, dice Moreno.

Para el crítico, Cuarón va hilvanando la trama con “pequeñas cápsulas de tiempo que se van juntando unas a otras”, y donde además deja ver sus influencias cinematográficas, ya que Roma lo mismo tiene referencias al neorrealismo italiano que a la obra de Luis Buñuel en Los olvidados. Aspectos que evidencian la “cinefilia” de Cuarón.

“Una película mientras más local es, y es auténtica, y dice cosas que el autor, que el director conoce, se puede convertir en universal y me parece que es lo que ha pasado con la película fuera del país. Un montón de revistas especializadas de cine la han nombrado la película del año”, agrega Moreno.

Una cinta en la que, además, el cineasta mexicano galardonado con el Oscar por Gravity deja en claro que lo mismo puede tener éxito con una película taquillera que con un drama contado con un ritmo poco habitual para el cine de masas.

Roma no es fácil: es en blanco y negro, es lenta, muy contemplativa, te exige como espectador. Y hay que ser honestos, mucha gente va al cine no para jugar esa parte, sino para ser distraído, entretenido”, explica Aguilar.

Para el crítico y colaborador de la revista Empire, el éxito de Roma puede entenderse como el fruto de un autor que lo mismo “puede vender boletos y reinventar el lenguaje con el que cuenta sus películas”.

“Y que lo pueda poner en una película muy personal sobre sus recuerdos en la Ciudad de México, en los años 70, en una clase media, y al mismo tiempo que sea un retrato generacional sobre los movimientos sociales que impactaban a las familias, los primeros divorcios, las luchas estudiantiles, el priismo, la violencia… ¡Guau! Metiste demasiadas cosas en una película que además es técnicamente impecable”, señala.

ROMPER PARADIGMAS EN LA INDUSTRIA

La polémica de Roma contra el establishment del séptimo arte comenzó desde que fue rechazada para participar en el festival de Cannes, debido a que las reglas de dicho festival exigían que se exhibiera en salas de cine francesas 18 meses antes de que el distribuidor de la película, Netflix, pudiera estrenarla en el circuito comercial.

Ante la negativa, la película probó suerte en otros festivales, obteniendo el León de Oro del Festival de Cine de Venecia como mejor película. Posteriormente circuló con críticas favorables en otros festivales como el de Toronto.

Un contexto que sirvió para alimentar la polémica cuando las dos principales cadenas de cines en México se negaron a exhibir la película por considerar que no era económicamente redituable según los esquemas convencionales con los que trabaja la industria del cine.

“Se trata de una película que rompió esquemas al enfrentarse a un sistema de distribución cinematográfico cerrado y excluyente, como muchas otras han tratado de hacerlo. Pero la diferencia fue que en este caso se trataba del reconocido director Cuarón. ¿Cómo era posible que el duopolio que rige qué se ve o no de cine comercial en México no aceptara una obra de dicho autor? Esto dio mucho de qué hablar”, dice en entrevista Patricia Gaytán, experta en historia del arte y analista del medio cinematográfico mexicano.

Por ello, la académica considera a Roma un ejemplo de “cómo las viejas formas de distribución deben modificarse o morir en el pasado”.

EL PROTAGÓNICO DE UNA MUJER INDÍGENA

Uno de los temas más comentados en torno a Roma es el enorme revuelo que causó Yalitza Aparicio, la mujer proveniente de la etnia indígena mixteca que protagonizó la película sin haber estudiado actuación.

“Están visibilizando a minorías indígenas, que en nuestro país están abandonadas de la manera más miserable posible, y por otro lado estamos subiéndonos en esta tendencia de platicar sobre los roles de las mujeres y más equidad alrededor de su trabajo, de reconocimiento, además de que viven en un entorno de violencia”, señala Aguilar.

El crítico asegura que el hecho de que Aparicio haya salido en la portada de una revista como Vogue, es un indicador de cómo la película ayudó a romper esquemas.

“Mira dónde están empujando la narrativa alrededor de esta película, que incluso uno de los grandes referentes de la belleza occidental, que siempre nos ha marcado un perfil de mujeres guapas, hoy tiene como portada a una mujer indígena mexicana”, agrega el especialista.

En el mismo sentido, Moreno asegura que el hecho de que Aparicio sea una actriz debutante, no profesional, que la promoción de la película no esté construida alrededor de su fama, que suele entenderse como el star system, es una práctica poco común en el cine de grandes ligas.

“Mucha gente ha aplaudido por un lado y otra ha criticado y se ha aprovechado desde la cobardía y el anonimato en algunas redes sociales para criticarla y atacarla ferozmente, con comentarios clasistas y racistas que no son sino una muestra más de una polarización que está viviendo la sociedad mexicana”, afirma Moreno.

Una situación que se expresa en el punto de vista “femenino” que impregna a la película.

“Algo que me parece digno de resaltar es la mirada femenina que podemos ver en la obra. Es interesante como Cuarón deja atrás una mirada masculina patriarcal para mostrar una historia desde una perspectiva distinta a lo que solemos estar acostumbrados a ver en cartelera”, añade Gaytán.

EL CONTEXTO POLÍTICO Y SOCIAL

Además de ser una película íntima y emotiva, Roma también ha generado conversación debido a la gran variedad de temas sociales que toca de manera sutil.

“Hay cosas que simplemente responden a la fortuna, de que estos fenómenos sociales hablen con otras cosas que no están tal cual en la película ni en la estrategia de publicidad, sino en la conversación pública general”, señala Aguilar.

En este sentido, los críticos coinciden en que el filme está inserto en un contexto social en México de muchos contrastes y posturas enfrentadas, que de alguna manera hablan también del momento político que vive el país.

“El fenómeno [de Roma] no lo podría leer fuera de todo este discurso de la Cuarta Transformación”, comenta Aguilar al argumentar la manera en que existen ciertos correlatos entre la película y el nuevo Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, tal como poner en el centro de atención a un sector de la población que durante años ha sido marginado de los reflectores.

Un contexto político que se refleja también en la película, que incluye marcadas referencias al viejo régimen político de partido único en México, donde se muestra la manera en que el gobierno orquestó una masacre estudiantil mediante paramilitares, asesorados por la CIA. Una de tantas críticas sociales que incluye la película, misma que ha generado todo tipo de comentarios, a favor y en contra.

“El fenómeno de Roma tiene que ver con algo muy parecido a lo que sucede en los mundiales de futbol o la entrega de los Oscar. El día que juega México todos somos directores técnicos y el día de los premios todos somos críticos de cine. Como es un fenómeno interesante que se ha vuelto masivo, todo el mundo termina opinando alrededor del asunto”, agrega Moreno.

UNA AURA DE MISTICISMO

Otra cosa que ha llamado la atención sobre Roma es el proceso poco convencional con el que fue filmada la película.

Y es que además de rodar en orden cronológico, Cuarón mantuvo en secreto el guión de la película y mandó mensajes confusos a sus actores con el fin de lograr un cierto grado de sorpresa e improvisación para dar mayor realismo a sus personajes.

“Primero fue vaciar sin filtros las memorias al guión y aquí se trató de vaciar sin filtros esas memorias a imágenes”, señaló Cuarón durante una plática para promover la película.

El cineasta mexicano también mandó realizar una serie de trabajos que nunca aparecieron a cuadro y generaron cierta sorpresa entre el equipo de producción. Así ocurrió al llenar cajones con objetos viejos o crear pistas de sonido que nunca aparecieron en la película, pero impregnaban la escena de un ambiente propicio para desarrollar la película, según ha comentado el mismo director.

“Todas las películas son personales pero esta habla tan explícitamente de esa parte personal y heridas personales, familiares, heridas que comparto en la colectividad de una sociedad”, dijo Cuarón en la plática que sostuvo como parte de la promoción de Roma.

La película, que ahonda en la memoria y los recuerdos del cineasta, está basada en Libo, una empleada doméstica que convivió con Cuarón en su infancia, con quien entabló una larga y entrañable relación.

“Lo que fue más revelador para mí fue lo que estaba fuera de mi burbuja social, la parte que era su vida social fuera de la casa, pero incluso momentos de intimidad dentro de su cuarto”, explica Cuarón en torno al personaje de Cleo, interpretado por Yalitza Aparicio.

“Lo más doloroso fue reconocer comportamientos míos o familiares, y también sociales, respecto a eso mismo, porque las trabajadoras del hogar, además de todo el trabajo que tienen que hacer, limpiar, cocinar, ir a conseguir la comida, además de eso empiezan a tener un rol con los niños, un rol que trasciende la carga pragmática: un rol emotivo, que son los roles paternos y maternos, que en ocasiones suplen la relación afectiva con los hijos”, agrega.

Un episodio que marcó la vida de Cuarón y que fue también su inspiración para explorar ese vacío de la existencia inherente a la vida y todos los seres humanos.

“Creo que la película trata acerca de la existencia”, señaló el director.

“La existencia es una soledad, es una experiencia de soledad colectiva donde sólo los lazos de afecto pueden dar sentido a esa soledad”, concluye Cuarón.

Sinembargo

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