15 de Diciembre del 2019

¿Se te ha “subido el muerto”?

Por Betzabé Vancini / /

Tú, yo y el Ello...

No, no es un albur aunque lo parezca. Conocemos culturalmente como “subirse el muerto” a unos momentos al despertar durante la noche en los que no nos podemos mover y sentimos un gran peso encima de nuestro cuerpo, pero estamos conscientes y despiertos, así que no se trata de un sueño. ¿Te ha pasado? 

En el folklor mexicano existen muchas explicaciones metafísicas a este fenómeno y usualmente se asocian con entes malignos que están tratando de tomar posesión del cuerpo del individuo que lo padece. Algunas personas reportan haber visto al “ente” que los tenía sujetos o incluso reportan la presencia de demonios o fantasmas en la habitación cuando esto ocurre. Sin embargo, y para tranquilidad de muchos, este fenómeno tiene una explicación neuropsicológica y nada fantasmal. 

Este padecimiento se conoce clínicamente como parálisis del sueño y es una de las formas de parasomnia, es decir, trastornos del sueño. Puede ocurrir al acostarse a dormir o al momento de despertar sin importar si ya es de mañana o es la madrugada. Sucede cuando una parte del cerebro se encuentra despierto y alerta, por lo que estamos conscientes de la realidad, pero otra parte del cerebro se encuentra en la etapa de sueño profundo por lo que los músculos están completamente laxos y sin capacidad de movimiento o de hablar. Esta situación suele durar entre uno y tres minutos, pero suele parecer eterna para la persona que la padece. Esta sensación de inmovilidad produce mucha angustia por lo que normalmente, se eleva el ritmo cardiaco y se agita la respiración. En muchas ocasiones, la propia angustia y el temor que la persona paralizada siente, produce alucinaciones visuales más o menos claras por lo que se alimenta la creencia popular de la presencia de seres sobrenaturales, sin embargo, esas imágenes son solo producto de nuestra mente. 

¿A qué debemos que el contenido de esas alucinaciones sea horripilante? A nuestro banco mental de imágenes. Es decir, nuestra mente reproduce en ese momento de angustia cualquier imagen que pueda asociar a un sentimiento de desasosiego: demonios, zombies, fantasmas, familiares que ya murieron, imágenes religiosas, animales o insectos. Esto produce un incremento en la angustia y prolonga la parálisis del sueño pues el cerebro entra en modo “defensivo”. 

Las razones por las que una persona puede padecer parálisis del sueño son muy variadas. Existe el componente genético en el que todos o casi todos los miembros de una familia la padecen, narcolepsia, malos hábitos de sueño, de alimentación o estar cursando por un periodo prolongado de estrés. Pese a lo incómoda que puede llegar a ser, no hay motivo para asustarse pues no representa un peligro para la vida de la persona que la padece, ya que los pulmones, el corazón y el resto de los órganos siguen funcionando con normalidad. 

¿Qué hacer si despiertas y estás en parálisis del sueño?

El primer paso es comprender que lo que sucede es un fenómeno neurológico que no pone en riesgo tu vida y que no tiene un origen sobrenatural. Después, trata de controlar tu respiración para hacerla lenta y muy profunda, esto ayudará a que los músculos se vayan destensando. Trata de enfocar tu pensamiento en algo agradable y, en caso de que estés teniendo una visión desagradable, recordar que es atemorizante pero no es real. Finalmente, empieza a intentar mover lentamente los dedos de tus pies y las manos. En lo que haces este proceso la parálisis cederá y el episodio habrá pasado. 

La parálisis del sueño también puede prevenirse con algunos hábitos sencillos como:

Dormir a la misma hora siempre.

Evitar el exceso de tabaco y cafeína. 

Evitar el consumo de bebidas azucaradas y refrescos.

Hacer ejercicio durante el día o estiramientos antes de dormir.

Cenar ligero o al menos hora y media antes de irte a dormir. 

No exponerte a contenidos visuales desagradables o terroríficos.

Hacer una meditación breve antes de dormir o poner música relajante unos minutos previo a tu descanso. 

Si el problema persiste o se presenta más de tres veces por semana, mantén la calma y antes de llamar a un exorcista o de hacerle una limpia a tu casa, haz una cita con el neurólogo. Él es el especialista en trastornos del sueño y podrá valorar tu condición y las razones por las que estás presentando este padecimiento tan seguido. Normalmente, la parálisis del sueño grave se controla con medicamentos anticonvulsivos similares a los que toman las personas con epilepsia pero en dosis mucho más bajas. 

Lo importante es que no hay de qué asustarse y hay mucho qué hacer para evitarlo. El sueño tranquilo es necesario para la adecuada reparación de nuestro cuerpo y nuestra mente.

Como siempre, estaré atenta a tus comentarios y preguntas vía Twitter. Me encuentras como @betzalcoatl 

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