20 de Septiembre del 2018

La locura no tiene cura

Por E. Sarah Goza / /

queperra ident

Bendita temporada electoral. No entiendo a los humanos, se quejan de que los perros nos cagamos en la calle, pero ellos terminan cagándola por todos lados.

Lo único bueno de las campañas es que todos terminan exhibiéndose y demostrando la clase de humanos que son. Tiempo de dar, repartir y recibir, pero hay algunos personajes que de plano quedan locos, siempre han estado locos o simplemente se apasionan.

Guauuuu, guauuuuu, guauuuuu.

Y como yo odio a todos los políticos. Es la clase más irracional e intolerante, hoy les dejo dos relatos de dos políticos de lo más antipáticos. Si fuera macho me gustaría orinarles el pie, si fuera paloma me gustaría cagarme en ellos, si fuera serpiente escupidora, me gustaría escupirles.

1. Los ataques de ira de José Juan

Ay mi madre perruna que me agarre confesada, no vaya a ser que un día me lo encuentre en la calle y me tire una patada con eso de que no más de la nada se le suben los sisticercos a la cabeza.

El domingo primero de julio José Juan Espinosa se encontraba en el templete de los ganadores de Morena, entre ellos Miguel Barbosa que ya se había proclamado ganador indiscutible de la gubernatura.

Guauuuuu, guauuuuuuu, guauuuuuuu.

Barbosa terminó de dar su discurso ganador, bajó del templete y enseguida todos los morenistas, todos excepto José Juan que se aventó a los reporteros como se avientan las estrellas de rock a sus fans y le empezó a gritar a Yonadab Cabrera.

"A huevo, a huevo, nos los chingamos, nos los chingamos. Les metimos la verga, dile a Rueda que nos los chingamoooooooooos", gritó una y otra vez Espinosa Torres. Al principio parecía algo emotivo y eufórico, pero ese júbilo se fue transformando en ira.

Tenía espuma en la boca, se trababa del coraje y parecía un perro con rabia, miren que he visto a muchos, los testigos que afortunadamente fueron muchos, pensaron que le arrancaría un brazo o una pierna de lo rabioso que estaba.

Vomitaba bilis y le giraba la cabeza 360 grados como si estuviera poseído.

El pobre Yonadab solo se quedó quieto, como siempre recomienda el Encantador de Perros, cuando ves a un perro bravo y rabioso solo no te muevas y verás cómo se va. Eso fue justamente lo que hizo y José Juan se fue.

Guauuuu, guauuuuu, guauuuuuuu.

En otro ataque de rabia e ira, le recomendó a la representante del PRI ante el IEE buscar un terapeuta sexual y Nancy de la Sierra, su esposa, digna defensora de las mujeres, dijo que se notaba que no "estaba bien atendida".

2. La distorsión de la realidad de Aguilar Chedraui

Mi viiiido. No sé si darle una lamida por tierno o por "San...". A él sí que me lo chamaquearon y feo.

En sus últimos días de gloria como diputado local, Chedraui tuvo una reunión con reporteros de la fuente para despedirse y agradecerles que lo aguantaran por 4 años. En ese encuentro manifestó y reconoció que se enojó cuando nombraron a Lalo Rivera candidato a la alcaldía, pues él la quería.

Guauuuu, guauuuuuu, guauuuuuu.

También narró su más cruenta batalla con Luis Banck por la misma postulación. Al final ya sabemos que no fue para ninguno de los dos, pero confesó que le prometieron la diputación federal, no solo la candidatura sino la curul.

Ay mi viiiiiido.

O sea, le hicieron creer que sería un día de campo para él, que ya tenía su hueso de tres años asegurado, que ya era un acuerdo en las cúpulas más altas de la política. Cosa más falsa.

Ya vimos la barrida que le dio Aréchiga, no le sirvió ni para el arranque. Así recuerdo el día que un Pastor Alemán se revolcó a nada más ni nada menos que un Dóberman. A veces creemos que por grandotes todo lo podemos y ya vimos que no.

Amigos, la temporada electoral para nuestra desgracia aún no termina y estos políticos tradicionales de los que ya no queremos en Puebla siguen haciendo de las suyas.

Publicidad