Friday, 15 de November de 2019

Qué perra mi amiga Angélica Rosales

Por E. Sarah Goza / /

queperra ident

¿Uno como quiera pero y los reporteros?

Hace unos días mi mamá humana decidió que fuéramos a pasear al Zócalo.

Gggggggrrrr (estoy enojada quiero morder a alguien)

Por su puesto, hice mi cara de Pug, se me sumió más la cara y me empecé a jalar como loca, pero mi dueña me arrastró con mi correa de diamantes incrustados hasta el Centro de Puebla —De vez en cuando es bueno darnos baños de pueblo, tenemos que convivir con la gente común E. Sarah— dijo.

Y bueno, tuve que ir de malas al Zócalo de la ciudad.

Guauuuu, guauuuuuuu, guauuuuuuuuuuu.

¡Bendito Dios! Los Pug tenemos pésimo olfato, por lo que no percibía todos los olores hasta que me la encontré. Ahí estaba ella, al principio pensé quera una señora que vende verduras, no es por discriminar, pero de verdad esta señora debería estar en la recaudería y no dirigiendo un medio de comunicación, bueno si es que se le puede llamar medio de comunicación y no por demeritar el trabajo de las personas que laboran con ella.

Sí, Angélica Rosales. Entonces me di a la tarea de investigar un poco de ella y resulta que es vocal de la disque Comisión Estatal para la Protección de Periodistas, pero lo malo es que ahora se hace pasar por defensora de los reporteros y periodistas cuando ha sido toda una bitch con sus trabajadores.

Guauuuu, guauuuuuuuu, guauuuuuuu.

Mis fuentes me cuentan que trata mal a los empleados, ha despedido a varios reporteros y se hace bien “guaje” para pagar la liquidación de las personas a las que ha despedido. Con decirles que hasta una reportera al exigir su liquidación y como no le quiso dar nada, optó por quedarse con el nextel que da Imagen Poblana.

Pasaron los meses y decidió despedir a otra reportera, pero para que no se llevara el nextel como la anterior, mandó a su súbdito Miguel Ángel Cordero a decomisarle el teléfono. Y finalmente de lo que me enteré es que a otra reportera la cansó, la cansó y la cansó con el salario y el trabajo hasta que renunció, pues le había prometido 2 mil pesos a la quincena —muy poquito— pero como la tal Angélica es una muerta de hambre, le empezó a descontar dinero a la pobre reportera que porque disque sus notas no se entendían y las tenían que rehacer.

Grrrrrrrr (me dan ganas de morderla pero me va a pegar algo).

Ahora resulta, como si ella fuera muy buena, les apuesto a que ni limpiarse la cola sabe, pero en fin, así se las gastan las gatas venidas a más.

Esta exuberante muchacha debería de estar limpiando las casas.

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