Monday, 21 de September de 2020

Poblanos al borde de un ataque

Por Yonadab Cabrera Cruz / /

losamantes inte yona

No, no se trata de la canción de nuestra adorada Yuri Hombres al borde de un ataque.

Pero los poblanos sí nos comportamos como niños.

Mírenos…

De pronto las colonias populares fueron sitiadas por sus propios vecinos, ante el grito generalizado y que se escuchaba desde Amalucan, Villa Frontera hasta Los Héroes o Balcones del Sur: “¡Ya vienen! ¡Ya vienen! ¡Ya están aquí!

Nadie sabía de quiénes se trataban, cómo estaban vestidos, o si realmente ¡Ya iban!

Así fue como los supuestos “saqueadores” aterrorizaron a los poblanos que viven en las colonias populares por dos días, jueves y viernes.

Estas colonias parecían una locación de películas como La purga, Se busca un amigo para el fin del mundo, Terminator, u otras.

No sabía si reír, sentir coraje o tristeza por lo que estaba viendo, y es que la gente tiene razón al tratar de defender sus hogares, pero se dejó llevar por rumores y mensajes difundidos a través de las redes sociales en los que se daba cuenta de la hora y el lugar que “los saqueadores” saquearían.

La gente aterrorizada y en completa psicosis agarraba palos, tubos, bates, sombrillas, y cualquier cosa que sirviera para golpear a los “saqueadores” sin saber cómo eran, qué armas llevaban ni que tan profesionales eran.

La gente cerró los accesos a los fraccionamientos y unidades habitacionales, hizo fogatas, puso barricadas en cada lote, manzana y cuadra; hasta los mismos vecinos se veían con desconfianza, pese a que se encuentran todos los días en las calles y los micros.

Estaban a punto de machetearse entre ellos mismos y sólo los distraía el grito ensordecedor “¡Ahí vienen! ¡Ahí vienen!”.

Cualquier persona que se cruzaba por sus miradas era sospechosa.

Hubo algunos vecinos de estas colonias que velaron toda la noche, pese al frío.

Hubo quienes no fueron a trabajar.

Hubo quienes no fueron a la universidad.

Quienes no abrieron sus negocios.

Así fue, hubo una histeria total.

Yo me imaginaba que los “saqueadores” eran vándalos profesionales como los que contrató la flamante diputada del PRI, Grace Palomares en 2013 para manifestarse contra el entonces candidato a la alcaldía de Puebla, Tony Gali.

O peor aún, era el grupo de monstruos contra los que lucharon Chabelo y Pepeito.

Pensé que si el gobierno revivía al Chupacabras la gente volvería a creer que realmente existe.

Pensé que se iniciaría una nueva guerra biológica como la de la influenza AH1N1 como en el 2009 para atemorizar a la gente.

Y finalmente, el objetivo de esta psicosis colectiva quedó al descubierto cuando el viernes a media noche en redes sociales se difundió un audio, en el que una señora decía que el sábado 7 de enero el gobernador Rafael Moreno Valle tenía permiso para aplicar la #LeyBala a niños, mujeres, venerables ancianos y toda aquella persona que fuera por la calle.

Que soldados y policías no se tentarían el corazón para disparar.

Que Antorcha Campesina secuestraría camiones del transporte público y los incendiaría.

Que nadie por ningún motivo y por seguridad saliera de sus casas, pues Puebla se convertiría en tierra de nadie.

Sí, todo eso pasaría el mismo sábado en el que se esperaba que miles de poblanos se manifestaran en contra de Peña Nieto y el gasolinazo.

En efecto, marchamos miles de poblanos, 20 mil consignaron los medios de comunicación, pero pudimos haber sido más si no se hubiera dado esta psicosis y campaña de medio.

Pudimos haber sido 30 mil, 40 mil, 50 mil los manifestantes que estamos en contra del gasolinazo, del aumento de los precios, de las elites de poder y la cada vez peor calidad de vida de los mexicanos.

 Por eso no hay que dejarnos engañar ni manipular, pues un pueblo que piensa es un pueblo libre.

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