Wednesday, 20 de November de 2019

Ruidos perturbadores

Por Yonadab Cabrera / /

yonachinguen ident

La siguiente historia contiene escenas y sonidos fuertes, por lo que no es apropiada para todo el público. Papás por favor prohíban a sus niños leer este contenido.

Columna clasificación C.

Las escenas fueron recreadas y se cambiaron los nombres de los personajes para guardar la identidad de los protagonistas.

Era una fría noche de invierno, para ser exactos la noche del 4 de diciembre. Había luna llena, era la más bonita que se hubiera visto en toda la historia de la tierra y de la humanidad.

La gente estaba en las calles tomándole fotos para las redes sociales, los niños salían muy abrigados a jugar, algunas señoras estaban viendo la tele en la sala, y otros más tenían actividades propias de la media noche.

Todo transcurría con calma, solo se escuchaban las risas de los niños jugando, la tele de las señoras, los sapos, las ranas, los grillos, los perros aullar, los gatos en celo y los alaridos de Tonadab. Sí, repito, los alaridos de Tonadab.

Aunque él pensaba que nadie lo había escuchado, pues intentó acallar la fuerte emoción, sus sentimientos y toda su pasión desbordada. Para lograrlo se mordió la lengua, se puso la mano en la boca y mordió la almohada.

Según él, nadie lo había escuchado, pero qué equivocado estaba, pues lo malo de vivir en medio de los tíos en un fraccionamiento como Los Villanos, es que todo se escucha, hasta la respiración.

Al día siguiente muy temprano salió al patio de su casa y ahí estaba su tía, quien después se arrepintió de aquella plática y de enterarse de lo que estaba haciendo Tonadab.

Tonadab: Hola tía, no sabía que habías venido.

Tía: Sí, llegué ayer.

Tonadab: Me hubieras pasado a ver, ahí estaba.

Tía: Ya no quise, es que ya era muy tarde.

Tonadab: Pues me hubieras tocado.

Tía: Por cierto ¿Qué estabas haciendo?

Tonadab: ¿Por qué?

Tía: ¿Estabas estudiando, haciendo tarea o algo?

De pronto, Tonadab se dio cuenta que algo no andaba bien, pues era mucha la insistencia por saber qué había ocurrido en las 4 paredes de su habitación. Sintió que un intenso escalofrío recorrió todo su cuerpo.

Tonadab: Estaba con mi peor es nada, quien siempre anda conmigo, a quien siempre ves en las fiestas y no se me despega ¿Por?

Tía: Ay no, no, por nada. Solo escuché tu voz, te juró que no escuché nada más, no se escucha nada eh, no te preocupes, estás paredes son aislantes de sonido, no se escuchó otra cosa.

En ese momento, Tonadab comprendió que ninguno de sus esfuerzos por acallar sus ruidos o alaridos, habían sido exitosos. Todo el mundo lo había escuchado, incluso su tío mocho que duerme al otro lado de la pared.

Moraleja: nunca compren casa en medio de sus tíos, váyanse muy lejos de su familia.

¡Claro! Chinguen al guapo.