Wednesday, 13 de November de 2019

Fui timado

Por Yonadab Cabrera / /

yonachinguen ident

Y ahí estaba, muy contento eligiendo mi vestuario noventero para el concierto del show #90'sPopTour. No me podía decidir entre unos jeans rotos como los de Fey y tenis con un poquito de plataforma, o unos jeans normales y tenis negros. Era el gran dilema, pero mientras tomaba la importante decisión no dejaba de suspirar y ver mis boletos para el gran concierto.

Semanas antes corrí al Auditorio Metropolitano para comprar mis boletos de 550 pesos. Sí de 550 pesos, pero en una zona en la que se verían a la perfección mis ídolos del Pop. Era justo a la mitad del nuevo coliseo de espectáculos, el que según tiene buena vista y buena acústica.

Había boletos de 385 pesos, pero me percaté de que estaban en la azotea, era la pajarera, el rincón de los ratones. Por esa razón, no compré boletos para esa zona porque no iba a ver a la perfección a mis ídolos del Pop. A lo lejos solo se verían unas manchitas multicolores y se escucharían únicamente ecos, eeeeeeeeeecoooooooos.

Llegó el día. Y he de decir que nunca más le creeré a Viridiana 'catástrofes' Lozano, quien me habló a medio día muy alarmada:

—¡Yoooooooona! Tienes que irte a Acrópolis en Uber, no hay otra manera de llegar, no hay donde estacionarse y se hace una fila enorme, interminable, infinita de carros para ir hasta allá. Es más, vete desde las 3 de la tarde porque ya hay gente formada, no vas a poder entrar, o bueno a las seis a más tardar. ¡Correeeeee! ¡Correeeeeeeee! ¡Correeeeeeeeee!—me dijo Viri con su tono ansioso que la caracteriza y que hasta la deja sin aire, sin aliento y con el corazón latiendo a un ritmo acelerado.

Por supuesto que me alarmé. Ya no comí, ya no fui al baño, no me dormí, ni siquiera me bañé para llegar a tiempo de acuerdo a las recomendaciones de mi muy gran amiga Viridiana Lozano. Únicamente me entretuve en elegir mi mejor outfit para el gran concierto.

A las cinco de la tarde salí de mi casa para iniciar la gran aventura: pasé por la tía Pau, por mi peor es nada, por la amiga Norma y después de consultarlo, debatirlo y aportar ideas sobre si nos íbamos en mi carro o en Uber, todos eligieron la primera opción a sabiendas que en algún momento el tráfico nos impediría avanzar y teníamos que buscar el lugar más cercano para estacionarnos.

—Nos podemos estacionar en el nuevo centro comercial— opinó la tía Pau y todos aceptaron. Íbamos temerosos del tráfico que nos aguardaba y que nos fuera a retrasar, pero ¡Oh sorpresa! Llegamos sin problemas al Parque Puebla y nos estacionamos sin inconveniente.

—Tal vez el tráfico está más adelante—mencioné en tono tranquilo y relajado, pues al menos ya habíamos pasado el primer filtro que nos impediría disfrutar del #90'sPopTour a la mitad de Acrópolis, aun así se nos hacía raro que no hubiera embotellamientos viales.

Estaba tan bonita la tarde que decidimos caminar hasta Acrópolis, rezando porque no hubiera una gran fila de asistentes esperando a entrar. Pero ¡Oh sorpresa! Llegamos justo a las seis de la tarde tal y como me lo recomendó Viri y prácticamente habíamos llegado a barrer, no había nadie, ni siquiera estaban abiertas las puertas para entrar al auditorio.

Estuvimos parados dos horas esperando por fin la entrada triunfal y cuando creí que ya todos mis obstáculos habían sido superados, ocurrió lo peor.

Caminé por la calzada Zaragoza, no comí, no fui al baño, no me bañé, llegué temprano, esperé dos horas ¿Y todo para qué? Para que me mandaran a la pajarera, a la azotea a la última zona de Acrópolis.

Fui vilmente defraudado al igual que cientos de personas que compraron boletos de 560 pesos esperando ver a los ídolos del Pop desde la zona tres de Acrópolis, pero los administradores del lugar como todos unos timadores profesionales, mataron nuestras ilusiones.

Moraleja: No confíen en Acrópolis.

¡Claro! Chinguen al guapo.