Sunday, 17 de November de 2019

Cultura

Síndrome de Medea, ¿por qué los padres asesinan a sus hijos?

Jasón y Medea, detalle de la pintura de John William Waterhouse - Foto: Especial
¿Qué puede impulsar a una madre a matar a su hijo? A pesar de que a este síndrome se le ubica por el nombre de una mujer, estos actos no son exclusivos del sexo femenino. Los hombres tambuén buscan herir a la pareja a través de la muerte de sus hijos
Por Cultura Colectiva / / Ciudad de Puebla
 
 
“Corifeo: ¿Entonces, mujer, vas a matar a tu descendencia?
 
Medea: Sí, porque es lo que más dolerá a mi marido”.
 
– Eurípides
 
 
Cuando hablamos de amor, de verdadero, sincero e inagotable amor, pensamos inmediatamente en el  maternal, y viene a nuestra mente esa mujer a la que no le dio asco comerse nuestras sobras llenas de saliva, aquella que se enfermó de varicela nuevamente por estar curando la de sus hijos o que sin importar nada, siempre tendrá una palabra de aliento para ti. 
Sin embargo, como en todos los aspectos de la vida, existe un lado para nada amigable en la maternidad, y no nos referimos a los desvelos o cansancio, sino a trastornos que muchas mujeres sufren a raíz de convertirse en madres: depresión postparto o graves episodios violentos hacia ella misma o a sus hijos. De éste último se desprende el llamado síndrome de Medea, cuyo nombre fue dado por una figura de la mitología griega y protagonista de una de las más famosas tragedias: Medea, quien asesinó a sus hijos en venganza a su marido Jason.
 
¿Qué puede impulsar a una madre a matar a su hijo? ¿En qué momento ese amor incondicional se olvida para cometer un acto de esa magnitud? A pesar de que el síndrome lleva el nombre de una mujer (al cual también se le denomina parricidio), estos actos no son exclusivos del sexo femenino, muchos hombres han cometido este crimen para lastimar a su pareja.
 
Ya sea por odio, venganza, frustración o deseos de perjudicar al otro, los hijos dejan de ser amados y se convierten en armas, instrumentos para dañar a otra persona, sin darse cuenta que los únicos perjudicados son los infantes que ningún tipo de responsabilidad o consciencia tienen de la situación en los que están siendo colocados, y esto puede agravarse si los padres tienen alguna adicción hacia las drogas, el alcohol o piensan que matando a sus hijos evaden las responsabilidades paternas. Son diversos los casos del síndrome de Medea alrededor del mundo, así cómo los motivos de los padres para cometerlos.
 
A continuación te presentaremos tres de los casos más famosos alrededor del mundo:
 

“No era un lugar apto para que ellas vivieran”

México 

 
Martha Teresita, maestra de preescolar, madre de tres hijas de 3, 5 y 7 años, al considerar este mundo poco apto para la vida de las niñas decidió ponerle fin a sus vidas.
 
Después de tomar la decisión de matar a las infantes, Martha tomó un martillo con el que las golpeó y después las asfixió con una bufanda. Incluso en su declaración oficial, en la ciudad de Morelia, México, dijo estar perfectamente consciente de sus actos.
 

 

“¡Heil, Hitler!”

Alemania 

 
En la época del nazismo existió una mujer que el mismo Aldolf Hitler llamó la “Madre Alemana”, con las características perfectas según la ideología Nazi, quien estuvo casada con Joseph Goebbels, Ministro de Información y Propaganda en el gobierno de Hitler.
 
Magda Goebbels tuvo seis hijos: Helga, Hildegard, Helmut, Holdine, Hedwig y Heidrun. Al verse rodeados y después del suicidio de Hitler y su esposa, Magda y Joseph decidieron matar a sus hijos.
 
La madre los acostó como hacía todas las noches, pero dándoles un narcótico muy potente. Acto seguido puso a cada uno de los niños una pastilla de cianuro en la boca, posteriormente ella y su marido se dispararon en la cabeza.
 
 
 

No me atrevo a entrar(..) los mató (…) como pudo ser tan desgraciado”.

Chile 

 

Un pediatra de 50 años asesinó a sus tres hijos de 13, 16 y 17 años, pues sospechaba que su esposa le había sido infiel. El doctor Francisco Ramírez canceló todas las consultas que tenía el miércoles 29 de agosto de 2012 para ir a su casa en Curicó, Chile. La esposa del pediatra, Pilar Mershack, llegó horas más tarde y tuvo una discusión con su esposo quien quería atarla, al momento de escapar de la habitación  corrió a la terraza y encontró el cadáver de sus tres hijos, fue entonces cuando escuchó un disparo, el que terminó con su vida.
 
La mujer salió de su casa e hizo la llamada a emergencias pidiendo ayuda. Seis meses después del suceso se cerró la investigación, declarando que el médico sufría de problemas psicológicos severos y que la planeación del parricidio la había llevado a cabo solo. 
 
Sin duda el asesinato es un acto inhumano, que denota la falta de sensibilidad y que es el resultado de graves trastornos mentales; sin embargo, que un padre o madre priven de la vida a sus hijos, es algo que nadie llega a comprender. 

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