Los ocho detenidos que participaron en el secuestro y homicidio de la sub delegada del IMSS en Puebla, Adriana Janette Campos Díaz, fueron considerados de alta peligrosidad y con vínculos al crimen organizado, por lo que la Procuraduría General de Justicia (PGJ) en Puebla turnará la investigación a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada.
De acuerdo con versiones extraoficiales que han trascendido en varios medios de comunicación, las autoridades federales deberán participar en la investigación de los detenidos —cinco hombres y tres mujeres— ya que se afirma que habrían cometido al menos 10 secuestros e igual número de homicidios en los estados de Veracruz y Oaxaca, según un comunicado emitido por la PGJ.
El cuerpo de Adriana Janette Campos fue entregado el viernes pasado a sus familiares y trasladado a la ciudad de Durango, de donde era originaria, sus restos ya descansan en el Panteón Jardín de esa ciudad.
De acuerdo a compañeros de la subdelegada de la Zona Norte del IMSS en Puebla, a la funcionaria le sobreviven dos hijos pequeños y su madre, con quien vivía en el fraccionamiento Los Pilares, donde ocurrió su secuestro la semana pasada.
Sus conocidos refieren que Campos Díaz buscó insistentemente regresar a Puebla después de pasar al menos una década fuera, en su estado natal, tras haber sido apartada de su cargo por motivos administrativos.
La subdelegada fue secuestrada el 10 de febrero, alrededor de las ocho de la noche cuando los integrantes de la banda la interceptaron en dos camionetas una Jeep Grand Cherokee, color negro, placas del Distrito Federal, y una más modelo Durango, color blanco, con placas de Nuevo León.
Los vecinos aseguran que a punta de disparos al aire fue que amedrentaron a la funcionaria del IMSS y a una acompañante, que finalmente pudo salvarse y fue liberada al poco tiempo del levantón, pero Campos Díaz no corrió con la misma suerte.