Saturday, 25 de July de 2026
Lunes, 07 Julio 2014 23:24

Utilizan bebés para introducir celulares a penales: SSP

El mercado negro de telefonía celular en San Miguel y otros penales del estado de Puebla se alimenta por dos vías, una, los policías custodios y otra, los familiares de los reos que ingresan en pañales de sus hijos chips y hasta aparatos enteros.

Por : Edmundo Velázquez / @mundovelazquez , Puebla, Puebla

La telefonía celular y las extorsiones telefónicas son un hecho en los penales de Puebla. El secretario de Seguridad Pública Estatal (SSP), Facundo Rosas Rosas admitió que en los centros penitenciarios de la entidad cada vez es mayor el número de celulares  que ingresan e incluso que familiares de los reos los introducen utilizando a niños y hasta bebés para esconder los chips de telefonía y los aparatos entre sus pañales.

Según confirmó Facundo Rosas, en el último de los 16 operativos que ha llevado a cabo la SSP cada vez es mayor el encontrar aparatos de telefonía entre las celdas de los reos. En el operativo más reciente, ocurrido en el penal de Huejotzingo fueron ubicados al menos 16 aparatos de telefonía celular. El método más peculiar para ingresar los aparatos que han encontrado entre las revisiones de acceso a los centros penitenciarios es el usar ahora a los bebés, en cuyos pañales se esconden los celulares y los chips de servicio telefónico.

Con preocupación hemos notado han intentado utilizar a menores de edad para introducir estos aparatos telefónicos, sabiendo que a los menores no se les hace una revisión exhaustiva porque hay muchas garantías para los niños consagradas en los ordenamientos nacionales e internacionales. (…) Hemos encontrado teléfonos celulares y chips en los pañales”.

En caso de que un celular sea ubicado previo a la entrada de los familiares, los custodios tiene órdenes de reportarlo y someter a una falta administrativa al reo que era destinatario del aparato telefónico, según detalló Facundo Rosas.

Sin embargo, los teléfonos que sí son ingresados al penal finalmente son utilizados para que dentro de los penales se lleve a cabo extorsión teléfonica o se ingresen al sistema de mercado negro que es un hecho, según confirmaron a CENTRAL internos entrevistados en el penal de San Miguel.

Un mercado negro dentro de los penales

Según información recabada por CENTRAL, existe un mercado negro al interior del penal donde la compra de un teléfono celular puede darse sin problemas. Un equipo cuesta hasta alrededor de diez mil pesos, mientras que un chip activado con el servicio asciende a un costo de 500 pesos.

Con los aparatos telefónicos los reos puede hacer lo que les plazca, acceder a internet, estar en comunicación con sus familiares o hacer llamadas para extorsionar vía telefónica.

Los reos entrevistados en el área del comedor el jueves de visita, donde sus familiares y parejas acuden a verlos, indicaron que al interior del penal la realidad es muy distinta a la que las autoridades poblanas plantean. Todo tiene un costo, como ya se publicó en CENTRAL, pero los servicios telefónicos no son lo único quea lo que puede tenerse acceso. Actualmente al interior del penal existen aproximadamente mil 200 aparatos electrónicos entre televisiones, reproductores de discos compactos, radios y aparatos de MP3.

Situaciones como esta ocurren del mismo modo en otros penales. En el centro de readaptación de Huejotzingo,  el 24 de enero del 2014 fueron encontrados 27 aparatos celulares y 26 cargadores. Y en el operativo más reciente fueron ubicadas 16 piezas más que eran comerciadas al interior o fueron ingresadas por familiares, como detalló el titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Facundo Rosas.

De acuerdo a la información dada a conocer por Fernando Rosales, titular de Delitos de Alto Impacto, en Puebla el año pasado se registraron 300 llamadas telefónicas de extorsión y varias de ellas provenían de centros penitenciarios de Puebla.

Entre el modus operandi de los reos extorsionadores vía telefónica primero exigen a su víctima comprar un nuevo teléfono y apagar su línea habitual. Después llama a los familiares del extorsionado, a quienes asegura que tiene cautiva a la persona que llamaron primero. Cuando se le busca y no responde al teléfono, entran en pánico y proceden a realizar un primer depósito, dinero con el que los delincuentes contratan más líneas telefónicas y continúan con la cadena de crímenes.

Por esto, Fernando Rosales insistió que las víctimas deben denunciar inmediatamente ante la Procuraduría General de Justicia para después corroborar con sus familiares su paradero. Y aunque insistió en que muchos de los casos provenían de teléfonos al interior de penales, desconoció cuántas extorsiones salieron de penales poblanos.

Cita con los reos

CENTRAL pudo acceder al interior del penal para escuchar testimonios de primera mano en un día de visita común, con lo que se corroboró con varios internos los sistemas de comunicación al que tienen acceso a cambio de fuertes sumas económicas.

Para entrar a San Miguel y visitar a un familiar al interior tienes que pasar por, al menos, cinco filtros de seguridad. No puedes utilizar ropa de color caqui o color oscuro, tienes que ser familiar del algún reo o ser el abogado que le represente legalmente. Ahora existe un sistema de tarjetas electrónicas que cada custodio carga en los puntos de acceso.

Los pases para abogados litigantes son distintos, tienes que acudir con la cédula profesional que te acredita como tal y a cambio se te da un pase de entrada hecho con una tarjeta de cartón numerada y con el logotipo oficial del gobierno del estado, para lo cual anotan tu nombre y firmas en un libro de visitas, aunque los guardias apenas y checan los registros o corroboran tu firma con la de la cédula profesional presentada.

Es en un segundo punto comienzan a usarse las tarjetas electrónicas que controlan los accesos de puertas tubulares giratorias similares a las de los accesos al metro del Distrito Federal. Es necesario pasar por una zona más donde también llevan a cabo una revisión exhaustiva, aquí es donde no permiten accesos de teléfonos celulares, llaves, metales, monedas y alimentos.

Si llevas maletas te pasan a un costado. En ese lugar en su mayoría mujeres se agolpan con bolsas para llevar comida a sus familiares, fotografías de la familia. Después tendrás que cruzar por un pasillo largo donde puede verse los accesos al área femenil o a la masculina. A los niños y bebés no se les registra exhaustivamente, según corroboró el secretario de Seguridad Pública. Por lo que pueden ser usados para ingresar chips y aparatos, e incluso hasta droga en menores cantidades.

El pasillo luce pintado de azul y blanco y a diferencia de la administración pasado ahora luce más limpio.  Hay ventanales delgados que dejan pasar poca luz, pero la pintura da nuevo aspecto al área. A continuación viene la división que te lleva al patio del penal o a los locutorios donde se llevan a cabo las visitas de los abogados.

Una escalera contigua conduce al comedor del área de Visita Íntima, o VI, el lugar que fue adaptado para que algunos reos vivan cómodos mientras puedan pagar esos espacios. Suena una cumbia, música que no se alcanza a ver de donde sale. En el sitio hay tres hileras de doce mesas para cuatro ocupantes cada una.

 En un pizarrón se avisa que la comida del día es sopa de moño, caldo de res y arroz verde en un menú por 45 pesos para los visitantes, no se incluyen bebidas, por dos cafés aguados y un agua mineral la cuenta asciende a 39 pesos.

El comedor del área de visitas se encuentra en una especie de patio donde a los costados se encuentran 32 habitaciones que sirven para los encuentros que sostienen con sus parejas los reos. Al fondo de la planta baja está la cocida del comedor y en la planta alta una pequeña tienda abarrotera.

Es ahí, en una de las mesas donde CENTRAL pudo hablar con los entrevistados, quienes toman un poco del tiempo de la visita familiar para contestar las preguntas de sobre los mitos y realidades del penal de San Miguel.

“En San Miguel puedes conseguir de todo”

Uno de nuestros entrevistados lleva casi dos años en prisión, en San Miguel se ha adaptado a vivir sin ver la luz del sol en semanas.

No me han dado permiso de bajar al patio. Tú pagas por salir al patio y ahí hay de todo. En San Miguel puedes conseguir de todo. Todo tiene un precio. Puedes conseguir alcohol, droga, de todo”, comenta el entrevistado que ya debe rondar los 50 años de edad, usa pantalón color caqui, camisa polo y un suéter color crema. Es moreno, robusto. Pide que su nombre no se revele.

Sus familiares se quedan en una mesa contigua para que no escuchen la plática. Los reos encargados de atender ese mesón dan de vueltas para echar oreja de qué va la plática. Nuestro entrevistado pide tocar otros temas cuando los meseros —que también son reos y sirven como informantes— están cerca.

Un teléfono celular tarda en que te llegue, pero te lo consiguen. Son los mismos policías custodios al interior del penal los que te los consiguen. Llevan hasta registro. Incluso los chips solo sirven por quince días para no ser ubicados en operativos o por radares”, comentó el reo.

Un segundo entrevistado no se sienta por mucho tiempo. Acompaña en la plática brevemente luego de despedirse de sus hermanos, quienes llevaron comida y compartieron con él unos momentos al interior del penal. Este interno admite que para ellos puede ser un arma de dos filos el tener un teléfono.

Realmente no es una buena inversión. Puedes tener teléfono y comunicarte con tus familiares, pero aunque los internos son los que nos los venden, ellos mismos delatan en los operativos. Caes en un ciclo sin fin, como otra extorsión. Si ellos mismos saben que tienes un aparato van a estar encima de ti hasta que te lo cachan”.

Al interior de los penales el sistema de las extorsiones telefónicas se sirve de cuentas bancaria de rápida creación. A través de sus cómplices, incluso de sus familiares, los reos obtienen una cuenta en Banco Azteca o BanCoppel. Cuando llevan a cabo la llamada telefónica, exigen que se les deposite a esas cuentas bancarias a cambio de la supuesta liberación de sus secuestrados.

Según comentó en entrevista Fernando Rosales, titular de la dirección de Delitos de Alto Impacto de la PGJ, aquellos que sean víctimas de extorsión telefónica no deben de aceptar hacer depósitos a cuentas bancarias.

 Solamente alimentan a los extorsionadores. Si depositan podrán comprar más equipos de telefonía, o tener acceso a mayor saldo. Con los depósitos solamente alimentan esa cadena de extorsión”, finalizó Rosales.